¿Hacia el homo homogenous? China nos señala el camino a un futuro distópico (para los occidentales)

Así lo indica hoy el New York Times. En el capítulo denominado “Nosedive”, la serie futurista “Black Mirror” mostró una posibilidad distópica en la cual los ciudadanos se podían ver excluidos de la sociedad por tener una mala reputación digital. Pues bien, esa es la realidad en China desde el 1 de mayo de 2018, fecha en que 1.400 millones de ciudadanos chinos son susceptibles de verse excluidos del sistema social por su baja “nota social”.

El “Plan General para la Construcción de un Sistema de Crédito Social” impulsado por el gobierno chino es un enorme proyecto de reputación social que se inició en 2014 y que finalizará en el año 2020, año en que las estructuras básicas del denominado Sistema de Crédito Social estarán operativas para controlar el comportamiento social de todas las personas y todas las empresas que operan en China, incluyendo a las empresas extranjeras. Dicho plan ya está en marcha en ciudades como Shanghai, donde desde 2016 la aplicación “Honest Shanghai” utiliza un software de reconocimiento facial que permite calificar socialmente a ciudadanos y empresas, para ponerles, supuestamente, en su lugar en la sociedad.

¿Por qué lo hace el gobierno y por qué los ciudadanos le aplauden?

En China no existen las mismas garantías de las que disfrutamos los consumidores en la Unión Europea y la información no es tan transparente. Con una justicia lenta, los ciudadanos y empresas a menudo se frustraban cuando habían sido víctimas de algún tipo de delito y demandaban una solución que permitiese actuar como elemento de confianza en las transacciones digitales. Un esquema centralizado de reputación digital les pareció la mejor solución en 2014, ya que, de paso, permitía al gobierno chino poder conocer realmente a cada uno de sus ciudadanos en 2020, y poder actuar de manera predictiva en base a los datos generados. Con ello pretenden dar una respuesta al problema de la falta de confianza en el mercado chino, mejorando así la confianza y la estabilidad social mediante la creación de una “cultura de sinceridad”.

Una serie de algoritmos automatizados estructuran los datos recopilados de los ciudadanos y de las empresas de acuerdo a lo que las autoridades chinas entienden como “bueno” y “malo”. El Sistema de Crédito Social no sólo no ha recibido oposición, sino más bien lo contrario. En consecuencia, ahora las autoridades chinas han adquirido un mayor control sobre una población ingente a través de una mezcla de Big Data, de estadísticas, de reconocimiento facial y del análisis de comportamiento individual.

¿Qué se califica?

En principio se califican las transacciones comerciales, pero el sistema está basado en el análisis del rastro que dejan los ciudadanos en numerosos frentes, como su comportamiento en redes sociales, historial de compras, registros de salud, el tiempo dedicado a juegos online, estadísticas de hogares inteligentes, y comportamiento en las citas, además de incorporar mensajes privados y la situación financiera. Incorpora una variedad de actos personales que son inofensivos y que no tienen ningún impacto en la comunidad en general.

Los ciudadanos tienen una puntuación que varía entre 350 (confiabilidad más baja) a 950 (mayor confiabilidad). A partir de 600 puntos el ciudadano puede obtener determinados privilegios, pero una nota social menor a 600 indicará que el ciudadano no es de confianza y se le eliminará o restringirá el acceso al sistema social.

¿Cuáles son los resultados en 2018?

El sistema de nota social estará plenamente operativo en el año 2020, pero ya existen consecuencias de su implantación en los ciudadanos. En marzo de 2018, Reuters informó que las restricciones a los ciudadanos y las empresas con calificaciones de crédito social de baja confiabilidad entraban en vigor el 1 de mayo de 2018. Desde entonces, millones de ciudadanos se han visto castigados por violar los protocolos sociales. Se estima que el sistema ha bloqueado a más de diez millones de personas con baja nota social en la compra de vuelos nacionales. No existen datos definitivos, pero el sistema ya se utiliza para prohibir o restringir el acceso a escuelas, tarjetas de crédito, empleos, transportes públicos y hoteles.

¿Por qué nos parece distópico a los occidentales?

El sistema de nota social impulsado en China evalúa principalmente la respuesta de cada ciudadano antes sus obligaciones de pago, de manera que las personas solventes son considerados de confianza. De la misma manera, los ciudadanos con dificultades financieras son considerados de menor confianza. Pero hay más elementos que se ponderan en la nota social, como el historial de compras en portales como AliExpress, de pagos en plataformas como Alipay, las interacciones personales en Wechat, el comportamiento en Baidu y la proximidad física con personas con baja nota social, a través de la geolocalización del teléfono móvil. De esta manera, relacionarse con ciudadanos con baja nota social puede afectar la reputación de otro ciudadano, bajo el principio de que “Dios los crea y ellos se juntan”. Su objetivo es que sean los mismos ciudadanos quienes eviten estar cerca de otros ciudadanos con baja reputación digital, haciéndoles un vacío social. En resumen, el Sistema de Crédito Social puede que nos muestre el camino hacia un futuro que los occidentales vemos como distópico y excluyente con determinados perfiles sociales.

¿Desaparecerán los héroes byronianos? El término héroe byroniano se deriva de las características que Lord Byron atribuye a aquellas personas que sobresalen de la media de la masa. Forman aquellos extremos de una campana de Gauss que son muy creativos, inteligentes y carismáticos, pero también los primeros que se les olvida pagar una multa de tráfico. Suelen ser aquellos que generan grandes innovaciones creativas, pero también quienes son más proclives a un conflicto con la ley. Ese tipo de personalidades son aquellas que no resultan deseables para las autoridades chinas, pero que reciben cierto reconocimiento social en occidente. ¿Desaparecerán esos tipos de personalidades cuyas cabezas han ideado otros tipos de sociedad? ¿El sistema de nota social es lo que describía George Orwell en “1984” con el sistema del Gran Hermano?

Posiblemente el sistema de nota social sea pertinente en China, pero para los ciudadanos occidentales nos plantea numerosas dudas porque percibimos que el control absoluto del gobierno, sobre lo que éste considera bueno y malo, mediante inteligencia artificial,  reconocimiento facial y reputación digital, nos señala el camino a un futuro uniformado, homogéneo, controlado y distópico.

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Acerca de Rafael Martinez-Cortiña

21st century life explorer in Madrid, a city that makes sense
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