Construyendo mentalidades disruptivas: metodología de la alter-realidad emocional prospectiva

Desde hace algún tiempo estoy centrado sólo en proyectos disruptivos desde distintas organizaciones. Desde ámbitos concretos comprendemos la disrupción como el punto en que el cambio es tan sustancial y tiene una base tan sólida que, de la noche a la mañana, a nadie le apetece operar bajo el sistema antiguo. La disrupción es tan potente que supera fácilmente a la innovación e incorpora inmediatamente todos los mercados tradicionales. Lo comprendió bien Apple y en 2007 su solución digital disruptiva en forma de iPhone barrió a las súper innovadoras Nokia y Kodak, en ese momento dos mega corporaciones industriales con casi todo el mercado.

Es importante comprender la mentalidad imperante hoy en día, en que nos vemos ya obligados a responder con soluciones 3.0 a comunidades de ciudadanos conectados bajo esquemas de reputación digital en ecosistemas de confianza. Cuando ciudadanos que operan de manera proactiva y se comunican digitalmente empiezan a transaccionar, sobre la base de recursos abundantes, entre sí están creando un sistema. Sin embargo, estos nuevos ecosistemas conectados no tienen cabida en la mentalidad de nuestro sistema, y se generan conflictos en el camino, a medida que uno va decreciendo linealmente y otro va creciendo exponencialmente.

Cuando los ciudadanos conectados no encuentran cabida en el sistema, les resulta muy fácil crear sus propios alter sistemas, ahora por whatsapp bajo un auténtico Peer-to-Peer. No son antisistema, todo lo contrario, ya que desean operar bajo la legalidad. Son alter sistema porque se ven forzados a vivir en una realidad con lógica paralela a una normativa industrial que no les da cabida. Si el sistema judicial nacional les prohíbe, el sistema municipal les multa, los lobbies les demonizan y los gobiernos no les integran fiscalmente bajo el modelo industrial, es lógico pensar que ese ecosistema que sigue creciendo de manera exponencial lo hace fuera del sistema. Insisto, los modelos digitales en aplicaciones móviles no son antisistema, sino alter sistema. No han aparecido para arrebatar mercado a las industrias competitivas sino a conectar a los “no mercados” de ciudadanos colaborativas. Los modelos de demanda se ven restringidos por normativas enfocadas a la oferta y parece difícil encontrar un equilibrio entre las partes. No conseguimos ponernos de acuerdo los miembros del sistema y aquellos de los numerosos alter sistemas que ahora operamos con datos, y en algunos casos, con criptomonedas.

Todo parece un lío porque la aparición de los alter sistema ha generado mucha confusión en los defensores tradicionales del sistema, representados tradicionalmente en los hoteleros, taxistas y eléctricas, defendidos por abogados con mentalidad garantista. Sin embargo, esa es la sociedad que conocemos y nuestra mentalidad, en términos generales, sigue contando con el taxi, el hotel y las eléctricas, a quienes les seguimos exigiendo garantías. Resulta difícil comprender modelos digitales cuando tu mentalidad sigue operando bajo realidades industriales.

El paso más difícil: la interiorización del concepto de disrupción

Cuando hay disrupción tecnológica, cambia todo. En los años 1930s la disrupción apareció de la mano de la radio. En los años 1950s procedió de la televisión. En los años 1990s fue la aparición de Internet, en 2007 la aparición de tecnología digital y en los 2010s, el desarrollo de blockchain. La aparición de cada tecnología cambió la sociedad, a nivel global, y por ello se las consideran disruptivas.

Vayamos más al detalle, con ejemplos cercanos de los últimos 10 años. Apple generó la disrupción en los modelos de negocio tradicionales (ahora aplicaciones móviles que gestionan datos) y conectó nuevos “no mercados” con su iPhone. Amazon ha generado exactamente la misma disrupción en la distribución retail. Netflix generó una nueva manera de ver cine y Airbnb reinventó el concepto del viaje, y ambos se basan en “la experiencia”. Twitter ha cambiado la manera de comunicarnos a nivel global y nos ha enseñado a concentrarnos en el mensaje, no en el discurso. Facebook ha cambiado nuestra manera de relacionarnos con nuestros círculos más íntimos y LinkedIn es nuestro currículum y tarjeta de visita. Wikipedia es la referencia para 500 millones de personas que nunca han tocado físicamente una enciclopedia tradicional. Se podría seguir con otros modelos como Uber, Vandebron, Tesla, Google y mil más, y veríamos que todos están compuestos por profesionales con mentalidad disruptiva. Trabajan bajo otros enfoques porque saben que las cosas ya no serán iguales y han comprendido por qué.

Es vital para nuestros proyectos disruptivos que en la cabeza de nuestro cliente quede muy claro que ya no resulta suficiente con ser innovadores, porque ya vivimos bajo un entorno de disrupción. Nos resulta muy importante que nuestro cliente comprenda que su mentalidad de coche de caballos le permite ser innovador y mejorar cada una de las piezas, incluso invertir en un caballo más, y y así duplicar la potencia. Por mucho que desee mejorar cada pieza, el cliente con mentalidad de cochero de caballos no va a poder frenar la creación de una nueva tecnología que ya permitía eliminar al caballo físico y generar 8 caballos mecánicos. Una persona con mentalidad disruptiva visualizaba un automóvil y se alegraba, porque rápidamente comprendía el esquema y los beneficios. Una persona con mentalidad innovadora se imaginaba tener que comprar y alimentar ahora a 8 caballos, llegaba a la conclusión de que el modelo no le merecía nada la pena y se amargaba, porque realmente no comprendía de qué le estaban hablando.

El paso más fácil: la visión prospectiva disruptiva mediante estados alterados

Vamos a suponer que, tras distintas sesiones de formación prospectiva, nuestro cliente empieza a comprender las cosas de otra manera y empieza a sentir una cierta mentalidad disruptiva. Si le hablamos de crecimiento, sentimos que piensa en exponencial, no en lineal. Si hablamos de mercados sentimos que su cabeza se pondrá a buscar cómo conectar los “no mercados”, los que todavía no existen, olvidándose de los actuales, si no ofrecen datos. Si nuestro cliente piensa en disruptivo, sabemos que nos vamos a entender muy bien.

EVENTOBBVA

En la presentación en sociedad de Dictum Futurae en el Centro de Innovación del BBVA (06.09.17) pudimos disfrutar de expertos en Sociedad Inteligente que nos teleportaron emocionalmente al año 2025. De esta manera el público asistente pudo visualizarse así mismo y comprender mejor las incógnitas que ya nos planteamos sobre la Sociedad Inteligente.

Las sesiones de autovisualización prospectiva están basadas en situar a nuestros clientes en un año del futuro. Si estamos trabajando a un proyecto a 4 años y lo empezamos en 2018, por ejemplo, nuestras sesiones de visión prospectiva se desarrollan como si ya estuviéramos viviendo en la sociedad del año 2021:

  1. Presentamos las normas: Vivimos en el año 2021 y hablamos en tiempo presente de lo que pensamos está pasando. Toda la conversación se desarrolla en tiempo presente, de manera que el tradicional mantra “la sociedad convivirá totalmente conectada” se convierte en “la sociedad ya está totalmente conectada”.
  2. Presentamos los puntos de partida en que se basa el proyecto. Generalmente son cosas que ya están pasando y que no resultan tan extrañas al público. A nadie le resulta difícil situarse en el futuro cuando su cabeza maneja información que le resulta cercana.
  3. Planteamos la gran duda que realmente queremos resolver con el proyecto, escuchamos las reacciones y tomamos nota. Lo cuentan todo.

Efectivamente, bajo un estado alterado de realidad emocional la gente te lo cuenta todo. Los grandes Luis Miguel Samperio y Alejandro Sacristán están centrados en la realidad virtual para gestionar nuestros “estados alterados”. En Futurae estamos centrados en “la realidad emocional” para también gestionar estados alterados. En ambos casos permitimos visualizar cosas que la realidad cotidiana te impide ver y en ambos casos usamos la empatía, porque ambos compartimos que es la herramienta más poderosa de todos los tiempos. La empresa EmpaticaVr lo hace virtualmente con tecnologías empáticas y nosotros en Futurae lo hacemos físicamente con metodologías empáticas. EmpaticaVr  y Futurae estamos destinados a encontrarnos en el camino, en algún momento. Simplemente somos demasiados jóvenes y necesitamos volar un poco más. Pero intuyo que nos volveremos a cruzar en el futuro.

Así hacemos comprender a nuestros clientes en dónde se meten. Les cambiamos la mentalidad para comprender nuevos retos y nuevas posibilidades de futuro, que hemos construido con ellos mismos, solo que yendo marcha atrás. Empezamos visualizando el proyecto al final del mismo y vamos viendo qué necesitamos y cómo vamos a conseguirlo. Nos va a resultar muy fácil identificar los precipicios en el camino, que ya es un camino recorrido y ya existen puentes que salvan las dificultades.

El cliente que realmente da el campanazo es el que sabe ir a toda velocidad marcha atrás desde el futuro, esquivando todos los precipicios en donde nadie ha construido un puente. Tendrá que visualizar la manera de sortear dificultades que sabe se encontrará en el camino y en las que nadie ha pensado. Cuando ya tiene esa duda, su reacción natural es resolver sus nuevas incógnitas en internet. Cuando ello ocurre, ocurre el cambio. A partir de información encontrada en distintos foros, la mentalidad disruptiva de nuestro cliente ya sólo piensa en soluciones. Incluso para problemas que ni han ocurrido, ya han pensado una solución.

Ya sabemos cómo conectar mejor con nuestro cliente. Nos vemos obligados a alterarle la mentalidad, pero tras una pequeña crisis, te lo agradecen enormemente. Para empezar, se comunican mejor con sus hijos. Sienten que lo comprenden todo mejor. A partir de ese momento, esa cabeza es un hervidero de ideas disruptivas, que no puede evitar pensar en mejores esquemas en todo lo que le rodea.

Nosotros admiramos enormemente las soluciones disruptivas, porque a nosotros nos permiten aprender. Para muestra de qué es innovador y qué disruptivo, un botón. Si nos enfrentamos al mismo idéntico problema, una mentalidad innovadora piensa en esto y una disruptiva en esto. No hay color. Bravo @felixcampano y Will Henn por la solución disruptiva, a quien deseo mucho éxito.

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Acerca de Rafael Martinez-Cortiña

21st century life explorer in Madrid, a city that makes sense
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