Mi solución ha sido la #EconomíaColaborativa

Está previsto que intervenga mañana en un evento que promete generar una ola de innovación en Galicia. Los ponentes son grandes referencias en sus campos y el grupo está liderado por esa cabeza disruptiva denominada Gonzalo Osés. Mañana será grande. Presiento que sembraremos una semilla que germinará en numerosos cambios. El cambio ya es incontestable.

Hace unos meses me contactó Luis Deber, Director de la Fundación Ronsel. Luis considera que las circunstancias actuales son muy propensas para desarrollar proyectos innovadores por y para emprendedores gallegos. Parece ser que ahora tenemos todos los ingredientes para cocinar un caldo de cultivo que podría generar un cambio de mentalidad. Luis, y yo lo comparto, piensa que la suma conectada de distintos elementos puede catalizar en un ecosistema de empoderamiento ciudadano vía su “inserción digital”. La Fundación Ronsel, elemento muy importante para la formación de miles de profesionales gallegos, ha visto en algunos elementos de la Sociedad Digital como la solución a algunos de sus retos. Y ha conectado a algunos expertos para catalizar la innovación en el “evento del año” en Santiago de Compostela: Galicia Camiño Emprendedor.

DNkYADDW4AEXQ9q

El fatídico cambio por circunstancias

La Fundación Ronsel se ha encargado de todos los trámites logísticos, vuelo incluido. El evento se celebra mañana día 9 de noviembre y me invitaban a una cena con el resto de ponentes hoy, a las 8 de la noche. Si tenía que viajar a Santiago, me pareció natural querer disfrutar un poco de la ciudad, así que pedí volar en el primer avión. Eso fue hace meses.

Ayer por la noche surgió un tema de Dictum Futurae que requería intervención inmediata. No pasa nada, pensé, cojo otro avión más tarde y listo. Esta mañana, iluso de mí, y sin ser consciente de que mañana es día vacacional en Madrid, en uno de esos giga-puentes que tanto nos gustan, intenté la compra de billetes online. Con toda mi extrañeza, no encontraba vuelos. ¡Y qué precios! Pensé que algo estaba haciendo mal.

Intenté comprar un billete de Renfe pero me daba error todo el rato y no pude finalizar el proceso de compra. El problema procedía de mi ordenador, pensé, hay algo que no permite cerrar el proceso de compra online.

Como no estaba lejos de Chamartín, por la tarde me acerqué a la estación para comprar un billete. Tras una larga cola donde los viajeros éramos casi despachados en segundos me enteré de la triste realidad. Mañana es fiesta y no quedan billetes de tren para viajar a Santiago de Compostela. ¿Ni en business? “Ni en business. Todos los trenes están completamente llenos” Comprendí por qué no he podido encontrar un billete de avión.

Caos en mi cabeza. Hola Blablacar. Hola solución.

Los elementos de transporte tradicionales no respondían hoy a mi necesidad de llegar a Santiago de Compostela para el evento de mañana. El taxi ni lo considero como alternativa razonable, y tanto el avión como el tren no estaban disponibles. Me quedaba el autobús, a precio de 46,08 euros, según su oferta online. Bien, por lo menos ya tengo donde elegir. Eso me hace sentir enormemente más libre.

Cierro el navegador en mi móvil. Abro la app de Blablacar y busco un viaje entre Madrid y Santiago de Compostela. Encuentro uno que me viene de miedo. Sale mañana a las 7 de Las Rozas y llego a Santiago a las 12h50. Elijo la opción que mejor se adapta a mis necesidades y contrato un viaje por 25 euros. En menos de 1 minuto ya tenía mi viaje contratado, con un conductor de confianza y una excelente reputación digital (4,9 OMG!!!)

La solución digital, facilitada por Blablacar, es la mitad de precio, conozco al conductor y éste, encima se adapta a mí. La solución digital me ha llevado 1 minuto, desde mi móvil. La solución industrial (aunque vaya por Internet) no me ha permitido comprender qué estaba haciendo mal y he constatado que ni es capaz de absorber los picos de la demanda ni es flexible para generar soluciones adaptadas a sus clientes. Blablacar sí, sin embargo. La solución industrial no me genera la misma empatía que me genera la solución digital.

Di sí a un ecosistema de confianza. Di sí a Blablacar.

Todo el mundo sabe que un viaje de casi 6 horas es igual si eres transportado en un autobús de línea que en un coche con ambiente de confianza. Igual, y por mitad de precio.

Intuyo que se recordará GCE ’17 tanto como #SHARE ’14 de San Francisco

Recuerdo que el evento del año en 2014 en San Francisco fue #SHARE’14. Tuve la gigantesca suerte de participar como ponente. Me movía como pez en el agua por el backstage con mi privilegiada pegatina roja de “pannelist”, compartiendo espacio gastronómico con Nathan Blecharczyk (fundador de Airbnb), John Zimmer (CEO y cofundador de Lyft), Neal Gorenflo (CEO de Shareable) y Michael Seibel (CEO de la incubadora YCombinator, la mayor aceleradora privada de startups de Estados Unidos). Ahora ellos valen cientos de miles de millones de dólares, pero al principio no era así. Las gigantescas rondas de financiación llegaban después de cada #SHARE en San Francisco, que empezó en 2011.

peers

¿Quién es el equivalente de Natalie Foster en Galicia Camiño Emprendedor? Creo que lo intuyo. Y me alegro enormemente.

En #SHARE hablé en español con la gran Lisa Ganski, con quien coincidí en los Ouishare Fest en Paris en 2015, y con Mira Luna, quien me introdujo en 2012 a los bancos de tiempo y me explicó cómo estos habían surgido de una necesidad: “Si en la Bahía de San Francisco la gente no puede pagar con dinero, puede pagar con su talento”. A través de ella pude comprender mejor modelos como Timerepublik, plataforma en la que estuve muy implicado entre 2013 y 2015.

#SHARE ’14 fue un punto fundamental en mi carrera como analista de la economía colaborativa. Intuyo que “Galicia Camiño Emprendedor” tendrá un impacto similar. Lo intuyo….

En #SHARE ’14 conocí a Jay Nath, director de Innovación del Ayuntamiento de San Francisco, quien me explicó por primera vez la importancia del Big Data, del “open data” y de los software con código abierto. Jay Nath fue muy revelador y lo que más reveló es el fundamental papel del organismo público en la innovación. Él lo tenía claro: su papel era impulsar, no limitar. Yo me batía el cobre con unas administraciones públicas españolas que pensaban que esto era cosa de hippies digitales, mientras leían tranquilamente sus whatsapps. Estando acostumbrado al desdén de nuestros reguladores, observar a sus equivalentes en Estado Unidos era contrastar el blanco con el negro. Mientras los norteamericanos buscaban la manera de fomentar la conexión digital, los españoles preferían limitar la conexión Peer-to-Peer por decreto ley. Lo rechazaron por irrealizable (y por los lobbies).

La abogada Janelle Orsi, fundadora del Sustainable Economy Law Center, no comprendía por qué en España íbamos a querer frenar la conexión digital, cuando las start ups que ella asesoraba (Twitter, entre otras) se beneficiaban de enormes beneficios si se producía la conexión. “It doesn’t make any sense”, recuerdo que dijo, “Digital connection implies huge opportunites and it empowers our citizens”. No, si, ya, Janelle, pero bajo Ignacio González, la Comunidad de Madrid reguló en 2015 algunos aspectos de la economía colaborativa tan rematadamente mal, que fue tumbada en los tribunales tras las reclamaciones de la CNMC. Dos años después, sigue sin quedar claro cuál es el marco legal y ahora resulta que es complicado deshacer lo andado, aunque la dinámica nos lleve hacia el precipicio. En fin.

La persona que más me impactó, tanto en #SHARE ’13 como en ’14, fue Natalie Foster. Fue la directora de campaña online del Presidente Obama y es reconocida como el artífice de la victoria del primer presidente negro de la historia. Fue mi jefa durante dos años, 2103 y 2014. El objetivo era explicar la dinámica Peer-to-Peer desde peers.org, en ese momento la organización de ciudadanos productores más grande del mundo, y una de las catalizadoras del éxito de Airbnb, entre muchas otras.  ¿Quién puede resistirse a un trabajo así? Esos fueron mis años más locos como hippy digital, tras el paso en unas 30 comunidades P2P y bastante viaje a SFO.

#SHARE ’14 fue su última edición y tuve la ocasión de comer en las oficinas de un gigante con poquitos años, Twitter, cenar con los fundadores de Airbnb y asistir a un momento histórico. Tuve la oportunidad de participar en reuniones donde el impulso público generaba una reacción privada exponencial. Lo tenían muy claro. Esto era ya una sociedad de demanda y es la demanda lo que hay que impulsar, no limitar la oferta. La dinámica generada en solo 4 años había hecho coincidir en un evento:

  • A los reguladores, con mensaje en directo desde la Casa Blanca de apoyo firme a la economía digital.
  • A inversores, que posteriormente hicieron millonarios a algunos de esos simpáticos chavales en zapatillas y camisetas con el logo de su startup.
  • A un espíritu de colaboración transversal entre todos los focos de innovación, públicos y privados.

Entre todos hicieron el milagro: ya no hacía falta hacer más eventos #SHARE. Ya lo habíamos contado todo y todo el mundo ya estaba conectado. Ahora sola faltaba ponerse a trabajar.

Y así ocurrió. Airbnb pasó de 20 a 200 millones de golpe, y al año siguiente escaló a los 10.000 millones de dólares, estando hoy valorada en 30.000 millones de dólares. Lyft se convirtió en el mayor competidor de Uber en Estados Unidos y hoy vale 7.500 millones de dólares. El Ayuntamiento de San Francisco integró a todos los miembros más destacados de la sharing economy en un grupo de innovación que se reunía en las oficinas de Twitter, de manera medio clandestina en pleno centro de la ciudad. En San Francisco se generó una mentalidad colaborativa que ha tenido los resultados disruptivos que conocemos hoy.

Eso mismo percibo que va a pasar mañana en Santiago de Compostela. Nos reunimos cabezas con planteamientos tan locos que hasta podrían funcionar. En San Francisco catalizó un ecosistema de innovación y en Santiago de Compostela catalizará otro similar. En su momento lo conté así (mayo 2015). Mi próxima entrada será sobre “Galicia Camiño Emprendedor” y contaré si intuyo que contamos con los mismo ingredientes.

Aunque sin haberse producido, ya lo intuyo.

Lo intuyo.

.

PD: Me pregunto si los equivalentes en #SHARE ’14 somos nosotros. Nacho Villoch, Javier Sirvent, Gonzalo Osés, Ana Hernández, Luis Deber…. Si quieres ver a los ponentes, pincha aquí. Si estás en Santiago de Compostela, estás a tiempo de asistir al evento del año .

Anuncios

Acerca de Rafael Martinez-Cortiña

21st century life explorer in Madrid, a city that makes sense
Esta entrada fue publicada en Alojamiento colaborativo, Bala Digital, Confianza, Natalie Foster, Nuevos movimientos, P2P, Sociedad del 2020, Transporte entre ciudadanos y etiquetada , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s