El muro de Trump de los hoteleros españoles

La OMT acaba de pedir a España que sea un ejemplo de “sostenibilidad y responsabilidad” para el sector turístico mundial, como país líder del sector. Mientras, los hoteleros españoles sueñan con construir sus propios muros contra la disrupción. El resultado final es que no llegamos ni a la innovación. 

Taleb Rifai, secretario general de la Organización Mundial de Turismo, acaba de explicar los retos y oportunidades del turismo español y ha solicitado a España que sea un ejemplo en turismo sostenible. También ha criticado los muros entre países, afirmando que “levantar un muro no es la solución“. Considera que en vez de enfrentarse al problema real, estas dinámicas bloquean la entrada de personas a soluciones de futuro, empeorando el problema original.

murotrump

“Levantar un muro no es la solución”, según Taleb Rifai, secretario general de la Organización Mundial del Turismo (europapress.es)

Las similitudes entre la actitud entre @POTUS y el gremio hotelero español son enormes. Ambos responden a estímulos muy similares:

1. Es una demostración de fuerza basada en el miedo. Ellos o nosotros.

Tanto la estrategia de Trump como la de los hoteleros surge del miedo. Miedo a lo que está ocurriendo, sin poder visualizar una respuesta clara a medio plazo. Miedo a ser insignificantes, y hasta miedo a desaparecer, invadidos por un supuesto enemigo que se ha naturalizado en su territorio. Este tipo de miedo ha generado, en uno y en otros, una demostración de fuerza que va en contra de los tiempos. Y para ello, los dos han generado miedo en la sociedad ante esa supuesta amenaza tan desestabilizadora, que viene sin ningún control y que generará todo tipo de efectos perversos para la estabilidad del sistema. Su pensamiento arcaico ya no responde a una sociedad digital, conectada y transparente. Ambos buscan una situación prebélica, usando sus medios para poner a la población en contra de lo que podría venir. Su miedo se termina transmitiendo con mentiras en los medios de comunicación y redes sociales en forma de mantras. Siempre ellos versus nosotros.

2. Al enemigo ni agua, aunque ahora me beneficie de él. Me da igual ir a peor.

El principal culpable de los problemas en Estados Unidos tiene que ver con la inmigración, con “los otros”. Nada que ver con “nosotros”, claro. Aunque ya sean conscientes de sus problemas, dedican más tiempo y recursos para centralizar sus ataques en el supuesto enemigo para anularlo. Esa ha sido la demoledora estrategia que han desarrollado en los últimos años y así han estado manipulando significativamente los centros políticos de poder, a su favor, siempre. Han invertido enormes cantidades de dinero en propaganda que se viraliza en redes sociales para influir sobre las masas. Aunque Trump sienta que EEUU haya perdido recientemente alguna guerra, se sigue sintiendo el sheriff del mundo, con la capacidad para anular cualquier amenaza a su sistema ideal. No importa si la supuesta amenaza enriquece el mismo ecosistema en que te mueves. No importa si aportan una mayor confianza al sistema. En el caso de EEUU, un 41% de inmigrantes son universitarios, versus un 30% de locales en el mismo nivel. No importa que sean fuente de disrupción, ni que ésta haya generado una nueva cultura a nivel global. “Son el enemigo y hay que anularlo, aunque a mi me vaya peor” resume la mentalidad de los gremios hoteleros españoles. Por ello, la Asociación Empresarial Hotelera de Madrid (AEHM) ha dedicado tantos recursos en intentar destruir a sus enemigos digitales y ha dedicado algo menos de atención a resolver sus propios problemas.

3. Soy la referencia y lo hago por los ciudadanos, pero realmente voy en su contra.

Trump ha demostrado que las leyes deben estar a su servicio. No comparte la idea de que las leyes son de obligada aplicación para todos los ciudadanos, incluido él, y que las leyes deberían incluir a toda la sociedad, no sólo a sus amigos e intereses personales con leyes hechas a medida. No comparte la idea de una sociedad más generosa que abogue por la inclusión, y de manera evidente grita a favor de la exclusión. La exclusión de los demás, claro, para asegurarse su propia supervivencia, por lo menos en el corto plazo. Para ello, sale como abanderado de los intereses de “los ciudadanos” y termina legislando contra los mismos. Parece que son los ciudadanos lo que exigen una menor autonomía propia, mayor burocracia y menor eficiencia, además de anular al ciudadano contrario. Así lo entienden en el gremio de hoteleros, que abogan por más medidas de seguridad para ciudadanos que no las han solicitado. Los ciudadanos, más bien, de quien desean protegerse es de las empresas, no de sus pares. También coinciden Trump y el gremio de hoteleros en manifestar sus opiniones desde el exabrupto, la amenaza y el miedo, utilizando las instituciones y los medios de comunicación sin pudor, aunque olvidan que la comunicación intrapersonal es la dinámica que lo mueve todo.

Vamos a vivir tiempos muy interesantes. Voy a observar atentamente de qué manera Trump resulta inspirador para la evolución de las acciones de la Asociación Empresarial Hotelera de Madrid. Trump apostará por una estrategia militar más agresiva, igual que harán los gremios hoteleros con sus estrategia de comunicación. Intuyo que volveremos a encontrarnos con artículos absurdos en prensa para denigrar al contrario, aunque sea con mentiras.

Sinceramente, ¿cómo no va a detectar la OMT la falta de innovación en España como un PROBLEMA y tenga que abogar, por enésima vez, a que nos adaptemos a las nuevas tecnologías de los nuevos modelos? ¿Tanto nos cuenta entenderlo? ¿No somos conscientes del tsunami digital que viene? Las decisiones ignorantes de los hoteleros de hoy serán mañana el Brexit de España como campeones mundiales del turismo.

No hay más que ver la innovadora web de Asociación Empresarial Hotelera de Madrid (AEHM). Taleb Rifai, secretario general de la OMT, se refiere justo a eso. A ese colectivo que aboga por dedicarse a construir muros legislativos que impiden al ciudadano 3.0 vivir conectado en la sociedad digital y responder a la demanda con excelencia y confianza. Los gremios hoteleros sueñan con muros legislativos, aunque se los tumben la justicia. Seguirán generando conflicto y justificarán su necesidad sobre la base de un pensamiento violento y exclusivo que responde sólo a sus intereses. Además, ¿para qué cambiar?

Ya no sé si hablo de Trumpo o  de la Asociación Empresarial Hotelera de Madrid.

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Acerca de Rafael Martinez-Cortiña

21st century life explorer in Madrid, a city that makes sense
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