¿Cómo es la energía que querremos?

Asgardia es un colosal experimento social del Centro Internacional de Investigación Aerospacial. Pretenden nada menos que construir la nación que mejor represente a la sociedad humana, sobre la base de las contribuciones de ciudadanos productores de conocimiento. Hay que empezar a reflexionar todo desde cero. Todo. Incluida la energía.

La Historia siempre es muy útil para comprender cómo han ido evolucionando los distintos elementos que nos rodean. Además, nos enseña que nada es para siempre y que el cambio ha sido una constante. En estos momentos de cambio, en la comunidad de ciudadanos conectados Asgardianos podemos empezar a definir unas bases que nos permitan generar un debate sano y sosegado sobre lo que deseamos para nuestro futuro.

Dividamos nuestra historia en tres tipos de paradigmas (tipos de sociedades): la sociedad agraria, la sociedad industrial y la sociedad digital. Veamos qué nos cuenta la Historia sobre cómo hemos gestionando la energía.

En la Sociedad Agraria (Neolítico – 1.800) la naturaleza ofrece energía limpia, natural y gratis

a. La sociedad es ignorante, está oprimida y sobrevive de manera reactiva y analógica

En la Sociedad Agraria los agricultores tienen un poder económico absolutista, ya que son ellos quienes satisfacen las necesidades básicas de la población. Durante 10.000 años una élite de agricultores son quienes realmente tenían el poder de la economía, y es la oferta la que sirve a la demanda. Distintos estratos de terratenientes generaron patrones específicos de servidumbre sobre el resto de la población (productor primario). Tuvieron el poder absoluto sobre sus propiedades y sus siervos, a quienes mantuvieron en la ignorancia y bajo el control absoluto. La población asume unas rutinas agrícolas que dependen, principalmente, de un sentido rígido del deber y la disciplina aunque, finalmente, todo depende de la voluntad divina (un ente superior, inalcanzable e incomprensible para la población). La población era iletrada, ignorante y desconectada, por un lado, y reactiva y analógica, por el otro.

b. La energía es natural y su uso es gratis pero ineficiente

La Sociedad Agraria comprende el periodo entre el Neolítico (10.000 A.C.) y aproximadamente 1.800 D.C. Durante estos aproximadamente 10.000 años, la biomasa vegetal fue la fuente principal de energía. Los ciudadanos podían hacer un uso muy restringido de un elemento del cual, encima, dependían al 100%. La energía del sol sólo podía ayudar a la fotosíntesis de las plantas o al desarrollo de los animales hasta, finalmente, ser procesada para el uso humano. La energía hidráulica se centraba en pequeños molinos para el autoabastecimiento, así como los dispositivos mecánicos que usaban el viento. Al ser sociedades cazadoras-recolectoras, las sociedades agrarias eran dependientes de los flujos de energía exterior, con posibilidades muy limitadas de convertir una forma de energía a otra.

c. El motivo del cambio es un ansia de libertad frente a la tiranía agraria

El cambio se produjo porque la gente lo quiso así. Si los ciudadanos abandonaron el campo para inundar los nuevos núcleos urbanos fue básicamente porque el nuevo modelo de sociedad industrial prometía determinadas libertades a una población que sufría una estratificación escarpada y rígida, típica de las sociedades agrarias. La población se sentía secuestrada por un esquema tiránico que le ofrecía escaso margen de maniobra y deseaba salir de él. La introducción de la nueva tecnología, la máquina de vapor, no sólo supuso cambios económicos, sino también sociales, a nivel global: (1) El constante progreso de las condiciones médicas e higiénicas de la población urbana; (2) el aumento de la riqueza general de los nuevos obreros como consecuencia de la industrialización; (3) la emigración a otros continentes; (4) la inmigración del campo a la ciudad; y (5) la mejora de las comunicaciones (que facilitaron el intercambio de los productos y un abaratamiento de estos) despoblaron los campos y poblaron las ciudades. La población estaba lista para empezar a competir bajo el siguiente esquema social. Bienvenidos a la Sociedad Industrial.

La Sociedad Industrial (c.1.800- 2007) confía en empresas que ofrecen energía sucia, mala y cara

a. La sociedad ve nacer un nuevo actor que se convierte en el protagonista principal de la vida de todos. 

Las organizaciones empresariales que facilitan el desarrollo industrial empiezan a tomar protagonismo como elementos de poder a principios de siglo XIX. Se genera la economía de propiedad. La Revolución Industrial genera mega corporaciones hasta antes nunca conocidas en el Reino Unido, Estados Unidos y Francia, con mercados cautivos en sus colonias y zonas de influencia comercial. En la Sociedad Industrial el esquema social no cambia, ya que unos pocos controlan a la gran mayoría, imponiendo una cultura industrial ajena a la población, a quien se le exige adaptarse para sobrevivir. Surgen los talleres de oficios como futuras escuelas especializadas de formación y futuros sindicatos industriales. El proceso de industrialización madura hasta el punto que genera una gran competición entre centros de poder empresarial a nivel global. A mediados del siglo XX las empresas empiezan a imponer medidas de eficiencia y a sustituir empleados por una tecnología cada vez más eficiente. A finales del siglo XX, con 200 años de vida como nuevo elemento en la tierra, las empresas terminan ganando terreno hasta convertirse en un elemento imprescindible del sistema social a nivel global. La empresa invade todos los aspectos de la vida del ciudadano, mediante agresivas estrategias de marketing masivo. La población asume naturalmente que tiene necesidades comerciales para ser feliz. A principios del siglo XXI numerosas industrias terminan invadiendo la privacidad de sus propios clientes para obtener Big Data, el nuevo petróleo que mueve a la sociedad.

b. La energía es corporativa, mala y sucia, y su uso es de pago

A principios del siglo XIX, la sociedad deposita toda su confianza en las nuevas corporaciones que suministran servicios. Los ciudadanos no tenían ni cultura, ni accedían a financiación, ni tenían información y, además, carecían de formación. Les resultaba natural confiar en empresas que empezaron a crear una maraña de intermediarios, en forma de asociaciones, federaciones y sociedades, que salvaguardaban los intereses de cada gremio y se encargaban de introducir suficiente presión política ante un posible rival. Se privatizan los gestores de recursos públicos a una velocidad que no es asumida por la sociedad y se aparta al ciudadano de la gestión de los recursos naturales. La cultura empresarial y el apoyo político terminan generando una dinámica oligárquica en las políticas energéticas de los países. Se desarrollan políticas industriales para generar y distribuir energías que producen contaminación y la presencia indeseada de sustancias o materiales sólidos, líquidos o gaseosos en el medio ambiente. Los ciudadanos son testigos de los efectos negativos en el planeta y empiezan a observar cómo deja de llover, se producen lluvias ácidas, se secan los grandes lagos y se derriten los polos. Los ciudadanos empiezan a comprender que los recursos no son infinitos y que nuestras decisiones tienen un efecto sobre el planeta.

c. El cambio se produce como reacción a una sociedad industrial temeraria

La situación de degradación medioambiental que genera la Sociedad Industrial es tan importante que a finales del siglo XX y principios del siglo XXI eventos climáticos muy graves afectan la estabilidad de algunos países y amenazan la estabilidad de las inversiones internacionales. Los ciudadanos empiezan a achacar los efectos a la acción del hombre sobre la naturaleza. En el 2016 se comunica que hemos abandonado la Era del Holoceno pare entrar en la Era del Antropoceno. Los ciudadanos comprenden que deben reaccionar rápidamente ante una amenaza. Se dejan de utilizar sustancias tóxicas y adoptan nuevas costumbres de respeto al medio ambiente. Tras décadas de educación medioambiental y tras intensas campañas de organizaciones internacionales, el ciudadano asume a nivel global que “no podemos seguir así”. Grandes conferencias internacionales con todos los dignatarios del mundo reunidos escenifican la necesidad de generar un cambio de actitud frente al medio ambiente. Las nuevas tecnologías conectan a los ciudadanos y estos acceden a la triste realidad con sus propios ojos. La ciudadanía pide un cambio no sólo energético, sino también social. Bienvenidos a la Sociedad Digital.

En la Sociedad Digital (2008 – ) la población quiere conectarse para producir autónomamente esquemas de energía verde

a. La sociedad ve nacer un nuevo actor: el ciudadano productor. 

Al mismo tiempo que irrumpe la Gran Crisis de 2008 y se generan incertidumbres serias sobre el sistema, la población accede a una nueva tecnología que le permite desarrollar un pensamiento digital. Empiezan a aparecer modelos disruptivos con la tecnología. Con la aparición del iPhone de Apple y applicaciones como Whatsapp la población empieza a conectarse digitalmente. Redes sociales como Facebook, Twitter y Snapchat permiten a la población viralizar contenidos, que son ahora basados en imágenes, con Youtube e Instagram. Mientras la Gran Crisis de 2008 iba expulsando a ciudadanos del sistema, enormes masas de la población se ven completamente empobrecidas, expulsadas del mercado laboral y en situación de vulnerabilidad (en ocasiones, de exclusión social). Los ciudadanos expulsados de los sistemas industriales e invadidos por las normativas de las grandes corporaciones empiezan a generar comunidades globales de personas que interactúan en redes online y plataformas peer-to-peer, generando nuevos esquemas de negocio. Aparecen Airbnb, Uber, Blablacar, Wikipedia, Twitter, Facebook y otras plataformas que incorporan a comunidades online de ciudadanos productores. Se pasa de la economía de la propiedad a la economía de acceso. El nuevo ciudadano del siglo XXI ahora puede producir microingresos a través de la tecnología. Aparece la reputación digital como nuevo elemento de cada ciudadano.

b. La energía es más ciudadana, más verde y de confianza… o no

Mientras el mundo entero asiste a una gran transformación digital en sus industrias, en algunos países los gobiernos restringen paulatinamente el acceso del ciudadano al esquema industrial que años antes se había abierto (un poco). En dichos países, distintos gobiernos terminan decidiendo que el acceso a la energía es sólo competencia de las empresas, por decreto.

En otros países, sin embargo, comunidades de ciudadanos conectados generan distintos ecosistemas digitales de soluciones relacionadas con la energía. Aparecen distintos esquemas de conexión entre ciudadanos. En el Reino Unido, un ciudadano puede producir energía verde con sus propias placas y vender su electricidad a empresas. En los Países Bajos, un ciudadano puede producir su propia energía verde y si le sobra, vendérsela a sus vecinos que también desean energías limpias. En Alemania, una comunidad de personas en torno a Sonnen se abastecen de sus propia energía limpia a través de acumuladores conectados a todos los miembros de la comunidad, equilibrando el sistema. En Estados Unidos, una comunidad de ciudadanos conectados reciben dinero cada vez que reducen su consumo eléctrico, ya que sus acciones son coordinadas desde la demanda, y además ese dinero puede ir a causas solidarias cuando los deciden los miembros de la comunidad. En Suecia, los ciudadanos pueden vender la electricidad de sus enchufes a coches eléctricos. En pocos años, por todo el planeta surgen comunidades de ciudadanos conectados que desean tener autonomía en su futuro energético. Surge la energía colaborativa como solución ciudadana.

c. El cambio se produce como reacción a una sociedad culta y conectada 

La sociedad se adapta con toda naturalidad a los cambios tecnológicos. La tecnología 4G abre paso a soluciones inéditas y la población mundial empieza a hacer uso de las soluciones móviles como algo cotidiano. Se multiplica el conocimiento y desaparecen conceptos antiguamente arraigados, como “la duda” (el acceso inmediato a Internet disuelve incógnitas) y la población empieza a desarrollar un comportamiento digital. La conexión entre personas que se consideran pares (iguales) generan ecosistemas conectados que derivan en esquemas disruptivos. La población se prepara para un futuro próximo, en el 2020, en el que la tecnología 5G abrirá posibilidades de desarrollo sin precedentes, hasta que llegue la 6G en 2032 y se produzca la prevista “singularidad tecnológica”, el hipotético caso en que la sociedad global estará ordenada alrededor de la Inteligencia Artificial. Parte de la base de que las redes inteligentes de información permitirán que los robots puedan auto-mejorarse recursivamente (rediseñándose a sí mismos a medida que van recibiendo información) o incluso participar en el diseño y construcción de robots mejores que él mismo. Si ello ocurre, la información derivada del cruce de datos en milisegundos y la regeneración automática de las máquinas  pueden dar lugar a un efecto fuera de control, una explosión de inteligencia global, donde todo estará conectado con todo.

Y el hombre no tiene por qué ser responsable de las decisiones sobre la energía cuando las máquinas ya serán infinitamente más eficientes y acumulen mejor información. Pregunto ¿y si los esquemas de energía en el futuro fueran gestionados por redes inteligentes y no por personas?

#Asgardian

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Acerca de Rafael Martinez-Cortiña

21st century life explorer in Madrid, a city that makes sense
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