Julián Tosina es el prototipo de futuro ciudadano productor… aunque él quizás no lo sepa

Julián Tosina tiene 26 años, es de Ciudad Real, graduado en Telecomunicaciones y acaba explicar su historia personal tras regresar de la vendimia en Francia. No lo sabe aún, pero Julián representa al prototipo de ciudadanos del siglo XXI que terminarán optando por vivir de sus talentos y su capacidad de innovar.

Tras la lectura de la historia personal de Julián Tosina uno se pregunta qué hemos hecho tan mal. Julián Tosina representa a esa generación de ciudadanos con educación superior y con capacidad de innovar que terminan…. en la vendimia francesa. Incluso peor que en otros tiempos.

Julián es un buen ejemplo de ciudadano del siglo XXI que terminará generando una solución para su comunidad de pares. No podrá aguantar mucho más un sistema que no le permite la estabilidad ni la libertad. Julián buscará otras alternativas y muy probablemnete las encuentre en el Peer-to-Peer. Con y para sus iguales.

Julián es un buen ejemplo de ciudadano del siglo XXI que terminará generando una solución para su comunidad de pares. No podrá aguantar mucho más un sistema que no le permite la estabilidad ni la libertad. Julián buscará otras alternativas y muy probablemente las encuentre en el Peer-to-Peer. Con y para sus iguales. Foto: El País.

Todo invita a un profundo estado de melancolía en el relato. Nuestros graduados en Telecomunicaciones se dedican a la vendimia francesa porque es incluso mejor alternativa que la recogida de melones y sandías que les podemos ofrecer nosotros en territorio nacional. La vendimia francesa pesa la mitad y Julián obtiene el doble. Bravo por este sistema nacional, cuyas alternativas patrias al final pesan el doble para obtener el 50%.

Normal que la gente desee irse, aunque no a cualquier sitio ni a cualquier precio. Las  experiencias “empaquetando pavos vivos en el Reino Unido” son otras de las traumáticas alternativas laborales que ofrecemos a nuestros graduados superiores en Telecomunicaciones. Y eso que ellos han cumplido con su parte del contrato. Uno pensaría que las garantías sociales que ha generado esta sociedad son suficientes, pero no. Apenas te permiten sobrevivir. Y a veces ni eso.

Uno pudiera pensar que Julián es un caso excepcional, hasta que leo en el artículo que la solución de la vendimia ha sido sugerida “por un estudiante de Erasmus“. Ahora resulta que nuestros estudiantes más cualificados, universitarios y viajados, están al corriente de las ofertas que buscan mano de obra barata para el campo. No están centrados en potenciar su conocimiento y en generar innovación. Están sobreviviendo. La vendimia francesa se adapta perfectamente a un ciudadano español que no conoce lo que es un empleo fijo, ni posiblemente tenga la esperanza ya de conocerlo. El ciudadano capacitado español que sobrevive como puede.

Julián ha decidido vivir este momento de incertidumbre a su manera, como muchos otros ciudadanos como él. Se fue a la vendimia francesa con un espíritu colaborativo que ya hemos ido incorporando de manera natural en nuestras vidas como resultado de la crisis. La Gran Crisis de 2008 ha cambiado tantas cosas que una de ellas es la manera en que nos relacionamos. Esa gran crisis de confianza en el sistema es la que ha catalizado en comunidades de ciudadanos que se han conectado para generar ecosistemas basados en la confianza. Lamentablemente, el sistema no sabe ofrecer esa confianza, ni a los ciudadanos que sobreviven como pueden, como Julián, ni a sí mismo. El sistema que conocemos ya no es digno de confianza y no protege a todos sus ciudadanos de la misma manera.

¿Está todo perdido, pues? No. Al revés. Todo cambiará el día que todos los Juliánes Tosina digan ¡basta!. Terminarán por generar sus propias solución digitales. Ofrecerán una salida a las necesidades de los miembros de su comunidad, a quienes tiene conectados bajo un sistema de confianza. Diseñarán altrnativas que permitan a los ciudadanos tomar sus propias decisiones y no sentirse presos del sistema. Cuando esos Juliánes contagien su manera de hacer las cosas a otros graduados de Telecomunicaciones con quienes está conectados y que están hoy trabajando en McDonalds o recaudando para ONGs en la calle, ocurrirá una gran revolución. La revolución más positiva que nos pueda ocurrir, ocurrirá. Julián y otros cientos de miles de ciudadanos dirán basta a un sistema que no les permite crecer como personas, sino sobrevivir como consumidores.

Julián ha recogido melones y sandías. Ha hecho la vendimia. Nadie le podría negar que tiene mano verde. Es graduado en Telecomunicaciones. Nadie puede negarle sus conocimientos en comunicaciones. El día que Julián cruce sus dos habilidades en una y su cabeza dibuje un ecosistema de soluciones digitales que conecten a ciudadanos con valores de sostenibilidad, por ejemplo, ganará pasta como ciudadano productor. Generará micro-ingresos a través de la tecnología con los miembros de su comunidad virtual, gestionando su propia energía, por ejemplo, y sin dejar de ser un ciudadano que es miembro de una comunidad ciudadanos conectados.

Vandebron es el Airbnb de la energía limpia

Vandebron es el Airbnb de la energía limpia. Iniciativas que conectan a ciudadanos que desean tomar decisiones sobre su futuro energético se han multiplicado por toda la Unión Europea

En España Julián no puede, porque en España no se puede hacer casi nada que rime con innovación. Sin embargo, en no mucho tiempo Julián podrá gestionar su energía como actualmente ya hace Vandebron en los Países Bajos. Julián podría crear una plataforma que ponga en contacto a pequeños productores independientes con consumidores de la misma comunidad. Al fin y al cabo, no necesita más que una plataforma P2P digital que permita el intercambio entre ciudadanos con instalaciones de generación y ciudadanos consumidores con quienes comparten valores. Es tan sencillo como que Julián permita a los ciudadanos elegir el tipo de energía, localización y precio, adquiriendo la electricidad directamente de otros ciudadanos que la generan, y cambiará todo.

Julián es un ejemplo muy bueno de persona con experiencia en el medio ambiente y conocimiento de la tecnología. Cuando los gobiernos le permitan generar esquemas de negocio conectados con otros ciudadanos o empresas con valores, Julián podrá crear una comunidad que comunique a productores a pequeña escala con ciudadanos consumidores. Puede hacer como piclo, en el Reino Unido, donde los miembros de la comunidad se ya conectan a través de un software para el intercambio de energía bajo esquemas colaborativos.

Ante una situación de empleo precario, Julián terminará siendo candidato a ciudadano productor. Cumple con todos los requisitos y nadie le podrá parar. Hay mucho otros como Julián y cuando se conecten, algo revolucionario sí podría ocurrir. En España y, de manera colaborativa, con nuestra propia energía.

Anuncios

Acerca de Rafael Martinez-Cortiña

21st century life explorer in Madrid, a city that makes sense
Esta entrada fue publicada en Energía colaborativa y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s