10 motivos para pensar que la electricidad colaborativa será el gran catalizador de cambio energético en España

El esquema de negocio colaborativo está sorprendiendo por su capacidad de conectar a ciudadanos productores entre sí, generando esquemas sostenibles, eficientes y autónomos en la producción y consumo de energías renovables. Numerosos ciudadanos han comenzado a decidir sobre su futuro energético por distintos motivos. Para los españoles es una gran oportunidad.

El esquema colaborativo responde a la necesidad de los ciudadanos de encontrar una solución a su medida, de acuerdo a sus circunstancias. La conexión entre la demanda ha puesto de manifiesto que los esquemas tradicionales de empresas industriales no ofrecen soluciones a la altura de lo que requiere un ciudadano conectado. Ahora que compartimos información, muchos ciudadanos han dicho: “Para eso, lo hago yo mejor con mis pares“, en los siguientes términos:

1. “No deseo seguir con empresas eléctricas tradicionales que abusan de mí”

La sensación de “abuso” al cliente “secuestrado” por parte de las eléctricas tradicionales es universal. Ocurre en los cinco continentes. ¿Cómo es posible que nadie en prácticamente ningún país entienda la factura de la luz? ¿Cómo es posible que suba tanto la luz y eso genere un mayor déficit tarifario, siempre beneficioso a las eléctricas y siempre en contra del consumidor? ¿Cómo es posible que las eléctricas tradicionales estén, siempre, tan vinculadas a cada gobierno si son empresas privadas? Al final, los clientes se sienten estafados y con ganas de considerar cualquier otra alternativa que les respete un poco más. Están deseando salir corriendo ante tanto abuso.

2. “¿Otra subida de precios? Deseo un esquema seguro que me ofrezca tranquilidad”

Las relaciones unidireccionales entre las eléctricas tradicionales y sus clientes no ofrecen mucha seguridad, ni tranquilidad. Nunca se sabe si va a subir el precio, ni cuánto, ni cuándo, ni por qué. El por qué suele estar vinculado a decisiones políticas, lo que destruye la credibilidad de la dinámica del negocio. La electricidad es un negocio con fuerte intervención de los gobiernos y los gobiernos están expuestos a distintos vaivenes, con lo que el ciudadano al final nunca está tranquilo ni siente ninguna seguridad en su relación contractual con las eléctricas tradicionales. Sin embargo, la relación contractual con tu comunidad de pares sí suele ofrecer seguridad y confianza. Ciudadanos con tus mismos valores sí conocen el valor de la tranquilidad y están dispuestos a generar un acuerdo general en el que las relaciones contractuales se hacen entre ciudadanos que respetan su palabra. La confianza es el factor clave en la economía colaborativa y en lo referente a la electricidad también. Ciudadanos que confían en otros ciudadanos saben que poco puede fallar con el esquema de reputación digital.

3. “Deseo poder elegir mi futuro energético y sentirme libre”

La libertad se consigue cuando hay distintas opciones de donde elegir, según tus circunstancias. Con las eléctricas tradicionales, las opciones son como las “lentejas”. Con otros ciudadanos puedes, sin embargo, llegar a distintos tipos de acuerdos. El esquema colaborativo Peer-to-Peer permite que alguien responda a tus necesidades concretas, mientras que el esquema industrial Business-to-Consumer de las eléctricas tradicionales te exige que seas tú quien se adapte a su oferta. No olvidemos que las eléctricas tradicionales basan su esquema de negocio en su oferta, pero no consideran tener que responder a las demandas de los ciudadanos. Como estamos obligados a asumir el esquema oligárquico, no entendemos su lenguaje y sus valores son los opuestos a los nuestros, nos sentimos “invadidos”. Más tarde o más temprano, en cuanto haya alternativas, querremos volver a recuperar algo que nos gusta mucho: la sensación de libertad. Las eléctricas tradicionales te tienen secuestrado, anulado, invadido y no te permiten tomar tus propias decisiones. Es lógico que deseemos una libertad que el oligopolio te niega.

4. “Deseo comprender lo que consumo y lo que me cuesta la luz”

Nadie entiende su factura de la luz. Las eléctricas tradicionales son expertos en generación de conceptos (que nadie comprende muy bien y que casi nadie puede retener) que “explican” el coste de la luz. Un exceso de información mal explicada que genera dudas incluso a los expertos del sector, no ya a los ciudadanos. La sensación de cada cliente es que, como no entiendes lo que te dicen, pero pagas igual y cada día más, es que te están estafando. Esa sensación de estafa se acentúa cada vez que las eléctricas tradicionales tratan de explicar sus facturas, generando un gap mayor con sus clientes. Sería más honesto explicar que con las eléctricas tradicionales nunca podremos entender la factura, que estaremos sujetos a distintos conceptos totalmente ajenos a nosotros como ciudadanos y que cada vez que el gobierno toma una decisión, traslada su coste a los ciudadanos. Al final, no comprender una cosa te genera innumerables dudas en la cabeza y esas dudas forman parte de la naturaleza de la eléctrica tradicional.

5. “Deseo sentirme parte de una comunidad conectada de iguales (P2P) y no como un cliente aislado frente a una gigantesca corporación (B2C)”

Cuando tenemos dudas nos gusta aclararlas con personas a quienes identificamos como nuestros pares. Esos ciudadanos pueden ser totalmente desconocidos, pero compartes con ellos valores, conocimiento y experiencia. De tu comunidad de pares no sólo obtienes el dato (“qué es esto”), sino también cierta sabiduría (“cómo y cuándo hacerlo”). Ello te permite estar más tranquilo en tu toma de decisiones, porque la alternativa que te ofrecen las eléctricas tradicionales es recibir información de procesos automatizados que sólo te permiten conocer el dato, pero no generan sabiduría porque no conectan la información de la experiencia de los ciudadanos. Las eléctricas te ofrecen soluciones, sí, pero eres tú quien se debe adaptar a ellas, nunca ellas a tí. Cuando te enteras de iniciativas de electricidad colaborativa que ofrecen conexión a comunidades de pares, realmente ya no deseas seguir siendo esa figura solitaria que tiene que llamar a un 902 para que te resuelvan un problema que tú no has generado. No lo deseas porque (1) no te van a resolver nada, (2) no vas a entender nada y (3) encima te cuestan dinero las llamadas de “atención al cliente” con un 902 cero empático contigo. Cuaquier miembro de tu comunidad P2P de electricidad colaborativa te oferecerá lo que buscas. Al final, terminas acudiendo a quien has depositado tu confianza y no confiamos en las eléctricas tradicionales.

6. “Deseo transparencia”

El sector eléctrico tradicional es opaco por naturaleza. Los intereses políticos, las “puertas giratorias” y un futuro incierto no les aconsejan ofrecer la información que desea el ciudadano. Sin embargo, las comunidades de ciudadanos que participan de la economía colaborativa están precisamente encantadas de tener acceso a toda la información que necesiten para tomar decisiones. Como en el caso de las eléctricas tradicionales te tienen secuestrado, ni se molestan en ofrecer información. La información es compartida entre los gobiernos y las eléctricas oligopólicas, y al ciudadano ni agua.

7. “Deseo un esquema energético claramente verde”

Las eléctricas tradicionales son expertos en marketing, pero no cuentan la verdad. No dudan en mostrar frondosos bosques en sus presentaciones y se parapetan como los adalides de la innovación energética que va a salvar el planeta. Todos percibimos que están más interesados en sus resultados económicos que en la sostenibilidad del planeta. Eso es así porque los hedge funds o fondos buitre que se han hecho con las eléctricas se encargan de meterles presión porque el objetivo de los hedge funds es la rentabilidad a cortísimo plazo y no la sostenibilidad. Los ciudadanos piensan en el futuro de sus familias y los fondos buitres en el presente de sus accionistas. Aquellas personas que desean un futuro verde y sostenible se encuentran con que no se puede saber si la electricidad suministrada es realmente verde o no, porque en cualquier caso es distribuida a través de un pool energético, donde se juntan energías limpias y sucias.

8. “Deseo una cierta empatía frente a mis circunstancias”

Pedir empatía a las eléctricas tradicionales es pedir peras al olmo. Les da igual tus circunstancias personales y tus principios son siempre ignorados. Si te encuentras ante una dificultad económica, te cortan la luz sin muchos miramientos y esa amenaza es constante. No permiten que tus propios vecinos o familiares hagan frente a tus dificultades de manera colaborativa. Estás solo frente a ellos. Y no te tienen, en principio, ninguna simpatía especial. Eres simplemente un cliente más de los millones que tienen y si fallas, reaccionan a su manera. Es la manera que un ciudadano ni consideraría entre sus posibilidades. En la cabeza de un ciudadano se intentaría encontrar una solución. Para las eléctricas tradicionales, la única solución es que pagues. Si no, te quedas sin electricidad y sin la posibilidad de que alguien la genere por ti. Cero empatía en un siglo en el que ésta ya aparece como un elemento importantísimo en la función económica.

9. “Quiero privacidad y no deseo que hagan uso de mis datos personales”

El Internet de las Cosas (Internet of Things o IoT) estará compuesto de tres internets: la red que usamos actualmente, el internet de la energía y el internet de transporte. Las eléctricas serán capaces en poco tiempo de ofrecer internet a través de sus sistemas de distribución eléctrica y para ello están diseñando y construyendo la denominada grid. Cuando en 2020 alcancemos 5G y se conecten 50.000 millones de aparatos domésticos, las eléctricas sabrán todo sobre nosotros en nuestros propios hogares. Esa información, el big data, es el petróleo del siglo XXI para las eléctricas y nuestra información les reportará pingües beneficios, a costa de nuestra privacidad. Muchos ciudadanos no están de acuerdo con ser espiados por las eléctricas tradicionales en sus propios hogares.

10. “Ya no me fío de las eléctricas tradicionales”

La confianza es la gran cuestión clave del siglo XXI. Si no confías, desconfías. ¿Por qué tenemos que seguir relacionándonos con empresas en las que desconfías cuando eso no lo hacemos a nivel ciudadano. Sí, por Decreto Ley, pero la confianza no se puede generar por la decisión normativa de un gobierno que ni siquiera es digno de confianza. Si no confío en algo, desearé analizar cualquier otra alternativa en la que sí pueda confiar. La economía colaborativa está basada precisamente en la confina y eso es lo que ha catalizado en modelos de negocio disruptivos que han puesto de manifiesto cuán vieja, arcaica y antigua es la relación tradicional con empresas en las que desconfías cuando la tecnología actual te permite conectar con esquemas de confianza. Los gobiernos te obligan a operar con empresas que consideramos que nos roban por “la ley” que ellos mismos se han generado para ellos mismos, en contra de los ciudadanos. ¿Alguien desearía relacionarse con alguien en quien desconfía? No.

Conclusiones

Al final, estas 10 poderosas razones han derivado en un hartazgo de los ciudadanos frente a esquemas que les atropellan todos los días de su vida. Afortunadamente vivimos ya en el siglo XXI y han aparecido numerosos esquemas de electricidad colaborativa que sí ofrecen al ciudadano (1) seguridad y tranquilidad; (2) sensación de libertad al poder elegir entre varios esquemas; (3) comprensión de lo que les cuesta la luz; (4) estar conectados a comunidades de personas que son como tú y con quienes compartes valores; (5) transparencia. Las eléctricas tradicionales no responden a ninguna de esas demandas de los ciudadanos, mientras que las eléctricas colaborativas sí.

Es lógico pensar que la electricidad colaborativa será el gran catalizador de cambio energético en España. ¿Ocurrirá en en 2017? ¿2018? Será pronto.

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Acerca de Rafael Martinez-Cortiña

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