Make guests, not war

Ayer Fernando Galllardo (@fgallardo) tuiteaba una duda que tanto él como yo compartimos: ¿Por qué la industria española es tan reacia a abrazar nuevos esquemas y modelos de negocio? Llevo dándole vueltas a la cabeza desde ayer. Sigo creyendo que ello es debido a factores culturales y a la falta de comprensión de la situación.

Fernando Gallardo se pregunta por qué los hoteleros españoles no han sabido ver la oportunidad de conectar con mercados P2P, cuando otros grandes grupos hoteleros globales ya han apostado. ¿Por qué será?

Fernando Gallardo se pregunta por qué los hoteleros españoles no han sabido ver la oportunidad de conectar con mercados P2P, cuando otros grandes grupos hoteleros globales ya han apostado. ¿Por qué será?

Partimos de dos hechos incontestables:

  1. La economía colaborativa es el enfoque que está renovando industrias enteras y que en poco tiempo ha supuesto una verdadera disrupción en los modelos de negocio tradicionales. Muchas empresas han apostado por ello como parte de su futuro, como Daimler con Car2Go, además de la cadenas hoteleras como Accor y Marriott.
  2. La economía colaborativa es casi inexistente en el panorama hotelero español, uno de los más grandes del mundo. Apenas Bemate llamó a una puerta que nunca se ha terminado de abrir.

¿Cómo es posible esta situación tan paradigmática? Puede explicarse de la siguiente manera.

MIEDO A LO DESCONOCIDO…

En España somos muy miedosos con las novedades. El dicho “más vale malo conocido….” define perfectamente nuestro posicionamiento cultural ante los cambios. Recuperando una entrada en este mismo blog de hace un par de años sobre la posición de los taxistas ante Uber en España, la situación sigue igual para los hoteleros. La entrada decía así:

¿Qué hubiese pensado la gente hace 100 años si unos propietarios de coches de caballos hubiesen bloqueado Madrid para impedir con actitud amenazante que se implante el automóvil? Lo mismo que piensan los ciudadanos del siglo 21 con el taxi. Lo mismo.

¿Qué hubiese pensado la gente hace 100 años si unos propietarios de coches de caballos hubiesen bloqueado Madrid para impedir con actitud amenazante que se implante el automóvil? Lo mismo que piensan los ciudadanos del siglo 21 con la cerrazón de los hoteleros y taxistas. Lo mismo.

La entrada describe la situación de los gremios en España, hoteleros y taxistas incluidos. Ni entienden el cambio, ni quieren cambiar. Como ni tan siquiera pueden cambiar, prefieren normas a su medida y que el resto del mundo apechugue con sus enfoques tan innovadores. Ea, ¡que para eso son un monopolio!

¿PARA QUÉ? SI HAY NEGOCIO EN CUALQUIER CASO…

Todos los hoteleros mantienen que conocen Internet. Lo usan, pero ¿lo comprenden? Realmente no, porque ninguno ha sido capaz de generar nuevos modelos de negocio con ello. Lo usan para su operativa diaria, pero no han entendido el potencial de futuro.

La gran cuestión es cultural. El mejor paralelismo de Internet que se me ocurre es la imprenta. En ese sentido figurativo, ahora estamos en una situación donde sabemos que existe la imprenta, pero realmente no sabemos hacer uso de ella. Los miedos de unos y el desconocimiento de otros han hecho que la novedad tecnológica se vaya limitando administrativamente. En esta situación, algunos gobiernos sólo permiten a los ciudadanos imprimir las vocales, otros sólo las 10 primera letras del alfabeto y así. Nos da mucho miedo lo que se pueda imprimir. Sin embargo, el problema está en que los gremios de escribas están en contra de la imprenta, porque sólo ellos cuentan con licencias (en un mercado cerrado) para escribir (lo que les ha entrampado de por vida con los prestamistas). Mejor cerrar el esquema más aún, antes que aceptar novedades.

Ante este lío de internet tan aparentemente ajeno a los escribas-hoteleros, estos piensan: ¿para qué cambiar si ya nos vienen turistas de todas maneras?… aunque desde 2011 ya anunciaron la necesidad de transformar destinos obsoletos en otros más atractivos. La realidad es que no han entendido el cambio que está ocurriendo delante de ellos.

En vez de generar más negocio respondiendo a nichos de mercado han preferido luchar contra un futuro que está en su contra. Con lo fácil que sería aglutinar a superanfitriones bajo la marca de un hotel…e ir a favor de la corriente bajo un esquema P2P con reputación digital.

Alguno lo verá. Mientras hacen la guerra, los anfitriones de Airbnb hacen viajeros.

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Acerca de Rafael Martinez-Cortiña

21st century life explorer in Madrid, a city that makes sense
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