Mi confianza como par y como consumidor

Muchos dicen conocer el negocio P2P, pero ¿quiénes hacen la cama, conducen o cocinan para sus pares?

Me encuentro con la disyuntiva entre elegir profesionales contratados o conectar con miembros de una comunidad, y me asaltan dudas razonables:

¿Cuál está más capacitado, el que lo aprende o el que lo vive? ¿Cuál está más motivado, el que depende de una nómina ajena o el que depende de la marcha de su propio negocio? ¿Cuál ofrece mayor fidelización al esquema, el que diseña la oferta o el que responde a la demanda? ¿Quién tiene mayor compromiso conmigo, al fin y al cabo? ¿En quién puedo confiar más? Yo lo tengo claro.

El comercial representa al esquema B2C que conocemos (“yo contrato a una empresa y diseña mi oferta”) y el anfitrión el esquema P2P que acaba de llegar (“yo contrato un conector y respondo a la demanda”). Si queremos entender la diferencia entre contratar a profesionales o a conectores , la pregunta es:

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¿En quién confiarías si preguntaras detalles concretos de la cama donde dormirás esta noche?

A. Un comercial que vende su visión de empresa.

b. Un anfitrión que comparte su propia casa.

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Ahora los ciudadanos con nuestro dinero podemos elegir ser consumidores/clientes cuando tratamos con una empresa (somos clientes cuando somos uno más en una base de datos reactiva de una empresa) o podemos elegir ser pares siendo uno más en una comunidad proactiva de personas.

En esta feria  de fin de ciclo, los ciudadanos hemos perdido la confianza en las empresas. Así de claro. Las empresas y grandes corporaciones nos dijeron durante mucho tiempo que eran de total confianza y luego se probó todo lo contrario. ¿Dónde están ahora nuestro banco amigo y el otro “banco de confianza”? ¿Qué ha pasado con esas preferentes que eran tan seguras y quién se ha visto en riesgo de exclusión social por confiar en opiniones que tenían otros intereses? ¿Quién nos dijo que con seguridad esto se revalorizaba y te daban el 120%, que total son 290 euros más al mes y se te amplía el plazo a otros 9 años, pero eso da igual, porque tú cancelas mucho antes? ¿Nos creemos los ciudadanos que las hamburguesas son 100% vacuno? ¿Seguro que es zumo 100% natural? ¿Unas megapearls van a revolucionar mi lavadora? ¿Friegasuelos con aloe vera para el cuidado de mis baldosas? Reitero, los ciudadanos hemos perdido la confianza en las empresas. Las empresas suponen un esquema que funciona bien en el B2C, pero en el P2P las empresas son una carga, porque la gente ya no confía en sus planteamientos tan poco transparentes.

Mi relación con empresas es como consumidor y, por tanto, entre nosotros se establece una relación B2C (business to consumer). Soy un par con las personas a las que busco y encuentro y con quienes establezco una relación P2P (peer to peer). El grado de confianza no es el mismo.

Yo elijo elegir y de hecho, ya lo he hecho. Elijo personas. Elijo mis pares. Confío en ellos.

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Acerca de Rafael Martinez-Cortiña

21st century life explorer in Madrid, a city that makes sense
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  1. Pingback: B2P (o cuando B2C conoció a P2P) | Ciudadano del siglo 21

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