5 consejos para disfrutar de tu “experiencia única” en Airbnb

¿Quieres vivir una experiencia única y por ello accedes a la comunidad de Airbnb? Si apoyas el homesharing porque te gusta viajar con total seguridad y empatía, y quieres acceder a los trucos de viajeros 3.0 experimentados, estás en el post adecuado. 

Como miembro activo de la comunidad de anfitriones de Airbnb en Madrid desde 2012, creo que puedo sugerir 5 consejos que pueden mejorar la experiencia de cualquier viajero.

nuriaSi eres un viajero de Airbnb, debes saber que para el anfitrión es muy importante que durante el viaje te sientas como parte de su círculo de influencia. Ello resultará en que el anfitrión te sugerirá de manera natural dónde comer, comprar y divertirte, como si fueras su conocido. El anfitrión no te va a cobrar comisiones para generarte una experiencia y nadie mejor que él para explicarte su ciudad y lo que está pasando en ella. Vas a su casa y está deseando que la llenes de energía positiva (y de evaluaciones 5 estrellas). Se genera la empatía con un elemento local de confianza como base emocional del viaje. Es homesharing.

¿Tu anfitrión es una empresa de servicios turísticos? Yo saldría corriendo…

No te compliques y pasa al siguiente alojamiento. Esto va de ciudadanos que hemos generado un ecosistema de confianza, en donde se han metido las empresas después. Las empresas no han comprendido en qué consiste la experiencia, porque no compartimos objetivos en la vida. El objetivo de las empresas es ganar dinero y el tuyo ser feliz. Te defraudarán, porque te ofrecerán espacios que han sido generados sin generosidad ni personalidad cuando tú ahora requieres algo más en tus experiencias de viaje.

1. Verifica que tras el alojamiento hay un anfitrión real, no una SL

Ahora que en la comunidad de Airbnb convivimos ciudadanos y empresas, pincha en el perfil del anfitrión y verás el número de alojamientos turísticos que tiene. Si tiene un número de apartamentos que no es nada razonable para un ciudadano, mosquéate. Para ese anfitrión esto es simplemente un negocio, y seguro que legal, pero no empático. Ese anfitrión no lo entiende como homesharing, sino como un esquema societario lucrativo. En cualquier viaje siempre es mejor poder contar con el toque humano de un anfitrión local que con el teléfono de contacto de una empresa. Ambos te ofrecen lo mismo pero sólo uno de ellos no está deseando sacarte la pasta. A propósito, ten cuidado con esos extras por cualquier cosa, como esos “late check-in fee”. Si te alojo en mi propia casa me daría vergüenza cobrarte esos extras, porque te considero mi par y ya empatizamos sin conocernos. Lo que estoy es deseando que llegues bien. Otros desean otras cosas de tí.

2. Confirma que quien te va a recibir es un anfitrión vocacional (y no el staff de la SL)

Una de las cosas que más valoran los viajeros en su experiencia de viaje es su bienvenida al alojamiento. En este blog de viajeros experimentados de Airbnb te explican claramente la importancia del check-in. En el momento del check-in el viajero puede corroborar que ha tomado una decisión correcta a la hora de diseñar su viaje y eso le hace sentirse inteligente. Confirma que tu anfitrión va a ofrecerte todo el tiempo que tú requieras. Mis check-ins siempre duran lo que desean los viajeros, yo sólo respondo a sus preguntas y ninguno en 5 años ha durado menos de una hora. Asegúrate de que tu anfitrión puede ofrecerte todo el tiempo y toda la empatía que necesitas, y si no puede porque está gestionando 25 pisos, ese no es tu problema. En un esquema Peer-to-Peer, elige a tu par. Si hasta ahora te contentabas con una SL debes saber que también puedes acceder a algo mucho más exquisito: una persona como tú (con tus valores, nada menos).

3. Confirma que tu anfitrión es el dueño (y gestor) del alojamiento turístico

Tras varias horas de viaje lo último que deseas es tener que esperar en la calle a que llegue tu supuesto anfitrión, para luego verificar que aparece otra persona. Tampoco deseas que tu anfitrión tenga de repente que llamar por teléfono a la propietaria “que está de vacaciones” (y lleva de vacaciones desde hace 396 evaluaciones) porque han cambiado la llave de la cerradura del portal, nadie sabía nada y ahora tengas que depender de los vecinos para entrar y salir de tu alojamiento turístico hasta que te consigan la llave buena. Todo te saldrá mucho mejor si tu anfitrión conoce los detalles del alojamiento y si tú puedes tener acceso directo a él 24/7. Si se estropea el aire acondicionado, crees que el wifi no funciona bien o simplemente te apetece un buen restaurante vegano, siempre es mejor recibir la respuesta inmediata de tu anfitrión. Si te encuentras con un imprevisto y en la empresa no trabajan los fines de semana, tampoco es tu problema. Tu anfitrión está deseando serlo 24/7. Di no a los gestores que hacen esto como negocio lucrativo y están pervirtiendo la esencia del homesharing porque realmente tú no les importas y tu experiencia única ya les da igual.

Exige una experiencia única. Si tu anfitrión es tu par, está deseando verte feliz

Todos disfrutamos mucho cuando percibimos que nuestros invitados se sienten a gusto y experimentan emociones tan increíbles que no paran de alabarte. Ahora vas a alojarte en casa de un anfitrión y vas a su ciudad. Tu anfitrión desea que tu experiencia sea increíble y hará todo lo posible para que en esa nueva ciudad te sientas como en tu casa.

4. Asegúrate de que tu anfitrión va a ser tu gran apoyo durante todo el viaje

Busca tu par en esa otra ciudad. Bucea por las fotos del alojamiento turístico e identifica esos elementos que te resultan familiares. ¿Qué tendría una persona como tú en su casa? Evalúa los pequeños detalles y piensa si esa es la casa que te gustaría. Si te gusta la lectura, busca un alojamiento con libros. Cuando conectas con tu anfitrión de manera natural y ambos compartís valores, éste se convertirá en tu gran apoyo y eso es importante si aparecen imprevistos durante el viaje. Si te roban en una ciudad extranjera, las cosas se tornan diferentes cuando tu anfitrión te acompaña durante horas en una comisaría y te facilita los trámites ante la Policía. Pregunta a tu anfitrión cuál es su disponibilidad de tiempo durante tu viaje. Si te responde que total, conecta inmediatamente. Os habéis encontrado. Cuando conectas con un anfitrión, te llenas de tranquilidad. Sabes que, pase lo que pueda pasar en tu viaje, al final no pasará nada porque tu apoyo local se encargará de resolver cualquier incidencia inmediatamente.

5. Observa en las evaluaciones si otros viajeros hablan del anfitrión o sólo del alojamiento

Esta prueba es la más definitiva. Donde hay un anfitrión real encontrarás gratitud real del viajero de manera muy emocional y las evaluaciones incorporarán su nombre. Donde hay una empresa las evaluaciones hablarán sobre las conveniencias del alojamiento turístico u ofrecerán información sobre quién hace el check-in. Horroriza ver en las evaluaciones de un mismo alojamiento que varios nombres han dado la bienvenida a distintos viajeros. Suele coincidir con empresas inmobiliarias con elevada rotación de personal camufladas como anfitriones. En Airbnb la honestidad es muy importante. Tú puedes exigir a tu anfitrión que te ofrezca respuestas honestas a tus dudas de viaje. Si te gusta el alojamiento y detrás hay una empresa, quieres saberlo antes, y no después de hacer el pago. Menos aún cuando llegas al destino.

La experiencia comienza en el momento en que deseas el viaje, visualizas el alojamiento, te imaginas a tu anfitrión local…. Y “la experiencia única” puede ser tan emotiva que no acabará nunca

Para el anfitrión, su máxima prioridad es que seas un viajero feliz. Nada más. Sólo con eso ya se producen efectos positivos. Si ese anfitrión ha sido capaz de facilitarte una experiencia de viaje segura y amable, tú vas a evaluarle con 5 estrellas, lo que reforzará su reputación digital y le mantendrás como SuperHost. Si en tu viaje has interactuado con tu anfitrión en numerosas ocasiones (porque sabemos que deseas acceder a millones de opciones), te costará abandonar ese destino. Habréis conectado y ese destino ya será mucho más que algo turístico. Lo recordarás siempre porque es algo emocional. Ese destino ya forma parte de tí.

5116b2406665f912904ad753b1bd42b3.jpgSueña con ese viaje increíble e incorpora el factor humano de un anfitrión. Estarás apoyando a vecinos que viven en sus casas y luchan contra la gentrificación de empresas que se enmascaran como anfitriones. Esas empresas están generando conflictos por sus propios intereses particulares y son los anfitriones quienes más sufren la invasión. Esas empresas turísticas con decenas de alojamientos turísticos están tirando los precios a nivel global, están expulsando a los ciudadanos productores de sus casas y están pervirtiendo la “experiencia única”.

Apuesta por el homesharing y vive experiencias hechas a tu medida. Si tienes la posibilidad de conectar con un anfitrión real, te lo recomiendo. Puede cambiar muchas cosas en tu experiencia de viaje.

 

 

 

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Fianza sin confianza vs confianza sin fianza: El lío 3.0

Antaño para fiar era conveniente poder confiar, pero nos hemos encargado de ir cambiando las cosas para que “fiar” y “confiar” se hayan convertido conceptualmente en dos unidades con distintas combinaciones binarias, y cada una de ellas con sus correspondientes repercusiones normativas.

EN LA SOCIEDAD INDUSTRIAL LA GENTE SE FÍA

confiarFiar procede del latín fidāre (por fidĕre) y la RAE lo entiende como “asegurar que otro cumplirá lo que promete o pagará lo que debe, obligándose, en caso de que no lo haga, a satisfacer por ello”. Ello implica que tradicionalmente hemos podido:

(1) Asegurar con avales, seguros, reaseguros, certificaciones de solvencia y la participación de intermediarios financieros y garantes diversos.

(2) que otro cumplirá lo que promete mediante los sistemas de garantías y avales legalmente reconocidos (implicando notarías, Hacienda Pública, registros, entidades financieras, administraciones públicas, gestorías, etc).

(3) o pagará lo que debe a través de un sistema de penalizaciones bancarias, legales, fiscales, administrativas y/o mediáticas. Nuestro sistema legal deja muy claro cuáles son las posibles infracciones a una norma y nuestra filosofía es que quien la hace, la paga.

(4) obligándose, en caso de que no lo haga con el miedo siempre encima de que un incumplimiento será castigado por entidades financieras, administraciones públicas y/o organizaciones que velan por sancionar a los perjudiciales ciudadanos o empresas.

(5) a satisfacer por ello mediante el sistema de multas y recargos correspondientes, con listas públicas de infractores y morosos, si no son capaces de satisfacer el compromiso adquirido.

Hemos generado un sistema normativo punitivo que fía normativamente la provisión de servicios, pero ello no ha generado confianza en la ciudadanía ni en el sistema. Fiamos la confianza en las garantías y lejos de conseguir una sociedad más confiable, hemos conseguido todo lo contrario. Ahora la ciudadanía siente menor empatía hacia un sistema basado en los férreos principios de la “fianza” y tampoco siente mucha confianza ante la garantía. En España, de hecho, pensamos que “las marcas mienten, carecen de valores y no contribuyen a un mundo mejor”. A pesar de todas las garantías.

EN LA SOCIEDAD DIGITAL LA GENTE CONFÍA

fiarConfiar procede del latín confidāre (por confidĕre) y la RAE lo desarrolla como “depositar en alguien, sin más seguridad que la buena fe y la opinión que de él se tiene, la hacienda, el secreto o cualquier otra cosa”. Ello implica que ahora podríamos:

(1) Depositar en alguien”, no en cualquiera, sino en alguien que es miembro de tu comunidad de pares y cuenta con reputación digital. Deseas que tu conductor sea un miembro de Blablacar, a quien reconoces como tu igual.

(2) sin más seguridad que la buena fe, ya que no existe ningún tipo de garantía. De ninguna clase. Cero. Los esquemas colaborativos funcionan sólo con la confianza, que es una emoción que no requiere de certificados oficiales. Aparecen incógnitas de la función económica de la demanda que no sabemos conjugar legalmente ni podemos valorar económicamente. Surge en el mundo de los negocios la empatía como nueva palanca generadora de millones de dólares e interacciones.

(3) y la opinión que de él se tiene mediante el sistema de reputación digital y absoluta transparencia de los miembros de una comunidad virtual entre sí, quienes funcionan como un cerebro interconectado globalmente 24/7. El nuevo sistema premia a los ciudadanos excelentes y relega al olvido a aquellos que no son dignos de confianza.

(4) la hacienda mediante un sistema de plataformas que ponen en contacto a personas que desean compartir sus cosas. Abren sus casas en HomeAway, venden en Wallapop, cocinan sus mejores platos en Eatwith, aprenden con otros miembros de la comunidad en Tutellus o Milingual y viralizan contenidos en las redes sociales. Ello ocurre porque lo pide una demanda que está deseando pagar por ello, siendo eso justo lo que desea: el toque humano que la industria le niega.

(5) el secreto o cualquier otra cosa o la denominada experiencia, que no trata de ofrecer algo increíble, sino aquellas cosas que pedimos todos: estar tranquilos, sentirnos libres, saber qué pagamos, no sentirnos aislados ni manipulados y creer que no tenemos dudas. En el Peer-to-Peer, esa es “la experiencia” y pueden ofrecerla muchas personas, pero pocas empresas.

Las comunidades online operan bajo un esquema autorregulatorio que fomenta la realización de transacciones sobre la base de la confianza, la empatía y la reputación digital. Nuestra dinámica actual en España está intentando restringir normativamente estas iniciativas, encajando fenómenos de demanda en marcos normativos de oferta.

AQUÍ EN ESPAÑA TODO ES UN LÍO 3.0

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#SharingMadrid es un evento donde se concentraron empresas que han generado ecosistemas de confianza. Sus clientes no les piden garantías porque entre ellos existe la confianza. ¿Cuánto confían tus clientes en tu empresa?

Las cosas están cambiando y no saber identificar la ocasión a tiempo puede generar riesgos significativos. Los grandísimos Blockbuster, Kodak y Nokia no supieron comprender la transformación digital y (casi) han desaparecido. En un lustro esas marcas sonarán tan históricas como la Gran Depresión de 1929. Sin embargo, Uber, BlaBlacar y Google han sabido comprender la transformación digital y han aparecido, pero a uno le prohibimos primero (y luego le dejamos sobrevivir con cuentagotas), al segundo le enjuiciamos cada dos por tres y al último le invitamos a irse, porque nuestras leyes no entienden su idioma.

Para clarificar un poco el embrollo, la Autoridad Catalana de Competencia acaba de publicar un informe denominado “Transacciones entre iguales (P2P). Un paso adelante” (mayo 2016) en el que sitúa a los peers como el centro del nuevo paradigma, pero plantea la necesidad de acometer retos normativos, si o si, en España, en consonancia con las conclusiones preliminares de la CNMC al respecto.

Nuestro sistema se está configurando con dos actores que tienen una comprensión distinta de la economía:

  1. Por un lado, la economía de las empresas (Business-to-Consumer), que fomenta el sistema de fianza y garantía, se desarrolla bajo un marco regulatorio complejo, necesita una enorme maquinaria administrativa y está en crisis. Entiende la economía desde la oferta.
  2. Por otro, la economía de los ciudadanos (Peer-to-Peer), que fomenta un sistema de confianza, necesita una sencilla maquinaria administrativa, se desarrolla bajo un simple marco autorregulatorio y está en expansión. Entiende la economía desde la demanda.

Ya están claramente diferenciados los esquemas que funcionan bajo la “economía de empresas” de aquellos que funcionan bajo la “economía de ciudadanos”. Sin embargo, preferimos otorgar el mismo tratamiento normativo tanto a la fianza como a la confianza, sabiendo que siguen dinámicas diferentes. Seguir metiendo los nuevos esquemas digitales de demanda en el mismo saco analógico de oferta de toda la vida ya no parece muy sensato.

¿Qué haremos ante los próximos retos normativos? ¿Dónde dejamos hueco para el nuevo ciudadano productor?

PD: La foto es de junio de 2017 en #SharingMadrid con Nuria Hernández, CEO  de YottaHost.

PPD: El texto de este artículo fue escrito en mayo de 2016 para un diario online que decidió no publicarlo porque resultaba “confuso para sus lectores”. Desde entonces en España no ha cambiado casi nada. Esa era la sorpresa.

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Estimado Santos de @EliteTaxiMadrid, te presento a Juanma de @mico_car

Estimado Santos:

El pasado 14 de marzo cerró sus puertas el evento #SharingMadrid y en la salida te conocí repartiendo el argumentario de Élite Taxi. El motivo por el que te escribo, Santos, es para corresponder tu atención y tu amabilidad al explicarme tu opinión. Percibí rápidamente que realmente deseabas que te escuchase y tú percibiste que yo realmente deseaba comprenderte. Tú me contaste tu verdad y yo te conté la mía. Posiblemente si mezclamos ambas verdades consigamos un retrato más fidedigno de lo que está pasando, comprendamos mejor las incógnitas que debemos resolver y diseñemos una mejor solución para una sociedad más generosa.

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Santos tuvo la deferencia de mostrarnos su herramienta de trabajo: su impoluto taxi. Nos mostró el interior y no podía estar más limpio. El coche parecía nuevo. Así da gusto. Ahora sólo falta conectar a todos los Santos bajo un mismo ecosistema P2P que mejore ostensiblemente la calidad de servicios de movilidad urbana sobre la base, no ya sólo de la eficiencia y la sostenibilidad medioambiental, sino también de la empatía. En una sociedad con Inteligencia Artificial buscaremos “el toque humano” en no muchos años (y pagaremos por ello).

Santos, yo creo que lo que se acerca es algo que nos va a superar tecnológica y culturalmente. Tú eres uno más de las decenas de miles de profesionales que ahora se ven abocados a reinventarse o morir bajo la nueva Sociedad Digital. Yo también. Todos vamos a tener que acostumbrarnos con relativa naturalidad a re-re-re-inventarnos en una sociedad con mayor longevidad ultramejorada por la Inteligencia Artificial.

Me gustaría contarte mi opinión tras conversar contigo y estar reflexionando desde entonces. Permíteme que vuelva a insistir en la solución Micocar porque sigo pensando en que es una muy buena solución.

Para empezar, Micocar es una empresa española que paga sus impuestos en España. Su fundador es Juanma Nieto, Ingeniero de Telecomunicaciones, uno de los 15 primeros pioneros de la economía colaborativa en Madrid a través de su participación activa en peers.org en 2013. Juanma comprendió las nuevas incógnitas de la sociedad digital, pero consideró que el foco de atención debía estar en las personas como vehículo de transformación digital, no tanto en la tecnología. Juanma ha sido quien más ha apostado por una estrategia desde dentro del sector del taxi.

Otras apps del taxi no las comprendo como vuestra solución. Las veo más bien como soluciones estándar para todos los países donde operan y en el futuro probablemente querrán tus datos y, probablemente sin darte nada a cambio, esos datos alimenten el Internet de las Cosas a través de una de sus patas, que está a punto de explosionar: el Internet del Transporte. Estas apps necesitan al taxi, pero la necesidad no es mutua. El objetivo de estas apps es ampliar su mercado a nivel global, mientras que el de Micocar es incorporar las circunstancias locales, como las vuestras.

Sois pares, así que agrupaos y empoderaos como ciudadanos productores 3.0 en un ecosistema conectado

Santos, vosotros sois conectores naturales y vuestra comunidad ya existe. Si las circunstancias antes os permitían ser analógicos y reactivos, ahora la tecnología nos exigirá a todos ser proactivos y digitales. Nos guste o no. La bala digital va a disparar contra todo lo que se menea. Le llegó el momento a las aerolíneas, a la prensa, a los hoteles, a los bancos… y ahora toca transformar digitalmente el sector del taxi. Nos guste o no. Es cuestión de supervivencia. Los supergigantes Nokia y Kodak no quisieron verlo…

Generad un ecosistema conectado con todos los taxistas de España. Cread los mecanismos que os empoderen frente a seguros, bancos, centrales de compras, gestorías, formación… y hasta administraciones locales a través de redes Peer-to-Peer. Concebid un algoritmo predictivo basado en vuestros datos que os permita ser un elemento fundamental para el funcionamiento de las ciudades (por ejemplo, en prevención de conflictos y actuación frente a catástrofes podéis convertiros en un elemento principal para la solución que se tome). Pensad en un esquema que funcione como un gigantesco cerebro interconectado que opera 24/7 y que vaya generando soluciones proactivas sobre la base de un Big Data que vosotros mismos vais generando con vuestros clientes, quienes también lo generan. El Big Data es el petróleo del siglo XXI y queda por ver si el sector del taxi se convierte en una refinería del siglo XXI, como Google o Facebook. Quien mejor puede explicar los detalles de Micocar es Juanma. Hablad con él. Micocar os lo resolvería…

De conductor de un taxi a conector de emociones

A estas alturas ya todos hemos oído hablar de coches sin conductor y coches voladores. Nos imaginamos un mundo con máquinas súper eficientes dotadas de inteligencia artificial que aprende y mejora exponencialmente. Todo eso nos maravilla, pero nos hace fruncir el ceño: “¿y las personas?” En el mundo de la singularidad tecnológica que se acerca, serán precisamente las emociones lo que mayor valor tendrán en una sociedad transhumanista. En una sociedad donde la soledad será la mayor enfermedad todos buscaremos “el toque humano”. Creo que Juanma nunca visualizó para su negocio supervehículos llenos de tecnología porque su modelo de negocio está basado más bien en superconectores llenos de confianza y empatía, el oro y el platino del siglo XXI.

Tenéis mucho futuro si comprendéis que hemos entrado en una sociedad basada en la demanda… y en las emociones

No es muy difícil adivinar que seréis una profesión muy valorada si sois capaces de generar internamente esa transformación digital, antes de que os devore el tsunami que viene. De hecho, si ya sabemos que viene y que se ha llevado a todas las industrias que se ha encontrado por delante, deberíamos (1) utilizar la información y aprovechar la energía del tsunami a nuestro favor o (2) salir corriendo (y poner la licencia en venta ya mismo). Micocar usa los datos para lo primero: aprovecha la disrupción digital a tu favor. Además, a tu favor está que tienes la capacidad de hacer sentir bien a tus clientes y que eso se apreciará cada día más. Entramos en un mundo de inteligencia artificial donde lo que más se valorará será la empatía. La gente elegirá entre una solución basada en la inteligencia artificial o el placer de comentar la última victoria del Atlético de Madrid con un taxista que sabe que le va a caer simpático, porque ambos operan bajo un ecosistema de confianza. Eso es importante. Es importante que la sociedad perciba a los profesionales del taxi como elementos empáticos de emociones y de absoluta confianza, porque si no la gente elegirá la inteligencia artificial, que ya es empática y ya te ofrece las emociones que tú mismo deseas tener.

Deseo despedirme, de nuevo, agradeciéndote tu atención, tu tiempo y la energía positiva con que te dirigiste a mí. Espero que esta carta te sea de utilidad y te animo a que sigáis pensando en una solución tecnológica que una a los profesionales del taxi bajo un único ecosistema conectado.

Espero que tengas un buen día. Cuenta conmigo para lo que necesites.

Atentamente,

Rafa

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5 motivos por los que recomiendo ir a Sharing Madrid (y comprender el momento disruptivo en que vivimos) #EconomíaColaborativa

Sharing Madrid será un evento cuyo objetivo es buscar un desarrollo económico con impacto positivo a través del uso inteligente de los recursos en las ciudades. Este evento pone a Madrid en el mapa de ciudades con citas tecnológicas de primer nivel a nivel mundial.

Los días 13 y 14 de mayo de 2017 nos reuniremos un grupo de personas que vivimos la economía colaborativa en primera persona desde el tiempo suficiente como para tener ya bastante experiencia, conocimiento y criterio. Dicho grupo de expertos en economía colaborativa concentrará en un mismo espacio el conocimiento colectivo resultado de haber vivido y reflexionado sobre nuevos modelos disruptivos 24 horas al día 7 días a la semana desde hace años.

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Más de 60 ponentes nacionales e internacionales intercambiaremos ideas sobre tendencias globales y locales en innovación, tecnología y economía colaborativa. Nos centraremos en identificar el impacto real de lo que está pasando. Enfocaremos nuestras reflexiones hacia las oportunidades que aparecen en el contexto de aquellas ciudades colaborativas que ya operan bajo una sociedad no sólo más inteligente, sino mucho más sostenible.

1. Hablaremos sobre disrupción bajo una sociedad digital

Expertos, políticos, reguladores, CEOs, periodistas, abogados y profesores con mentalidad disruptiva ofreceremos información e inspiración. Explicaremos que si antes pensábamos en términos de crecimiento lineal, ahora ya lo hacemos en términos exponenciales.  Nuestro objetivo es generar un mayor conocimiento que permita resolver las incógnitas de la nueva formulación socioeconómica que ya opera en la sociedad digital.

2. Hacia una sociedad de inteligencia colectiva (no necesariamente humana)

La conversación girará sobre los nuevos elementos que ahora demanda la sociedad en su día a día, y aquellos que en breve nos dirigirán al Internet de las Cosas (IoT). Si los esquemas de confianza han sustituido a los esquemas de garantía, una sociedad de inteligencia colectiva ya está generando esquemas on demand que van sustituyendo a las tradicionales organizaciones empresariales industriales. El impacto positivo del uso de la tecnología blockchain y el uso inteligente de datos permitirán la explosión de modelos colaborativos a nivel global. Estos nuevos esquemas estarán muy apoyados en la inteligencia artificial y en la confianza, el nuevo oro del siglo XXI.

3. Seremos pares que colaboraremos más (y competiremos menos)

El toque humano se configura como el elemento que será más valorado en una experiencia vital que será cada vez más longeva. En un mundo gestionado por la inteligencia artificial, las estrategias de negocio de las nuevas empresas se dirigirán a las emociones de personas conectadas bajo comunidades Peer to Peer cuya moneda de cambio es la confianza. Dichas personas no se conocen personalmente, pero tienen suficiente información como para saber si pueden confiar en otros miembros de ecosistemas de empatía que conectan a pares mientras reduplican sus cifras de negocio.

4. Hablaremos del futuro del trabajo en una sociedad transparente como el agua

La figura del #CiudadanoProductor será un elemento importante en Sharing Madrid. Dadas las circunstancias socioeconómicas de Madrid, el evento internacional ofrecerá claves para los legisladores que deseen comprender el futuro que ya estamos viviendo en clave de presente continuo. La inteligencia artificial no podrá sustituir al toque humano, por lo que los denominados ciudadanos productores serán los menos afectados por la sociedad disruptiva que se está generando sin que nos demos mucha cuenta. Mientras los ciudadanos 3.0 cada vez tienen mayor acceso a una mejor tecnología, estos optan por esquemas de empatía globales que ofrecen información totalmente transparente y responden a sus necesidades más específicas a nivel local. Estos nodos interconectados que funcionan como un gigantesco cerebro global que opera y crece 24/7 ahora ofrecen datos, el petróleo del siglo XXI.

5. Asumiremos la importancia de llamarnos Economía Colaborativa

Sharing Madrid concentrará a mentalidades pioneras que bajo distintos frentes hemos ido construyendo pequeños cambios que ya han ido teniendo un impacto positivo sobre nuestras ciudades y nuestros conciudadanos. Esta concentración de cabezas disruptivas ofrecerá una magnífica oportunidad de networking, ya que Sharing Madrid se aleja del formato tradicional de contenidos frontales. El evento será una experiencia colaborativa 360º basada en la interconexión del conocimiento existente entre todas las personas que asistan al evento.

En definitiva, aprenderemos. Bajo las circunstancias actuales de mucha ignorancia sobre los nuevos modelos de negocio, resultado de un grotesco lobby de los gremios industriales y el apoyo de numerosos medios de comunicación a nivel nacional, es el momento ideal para comprender qué es la economía colaborativa y cuál es su impacto positivo en las ciudades y en los ciudadanos.

Sharing Madrid será una conversación ordenada en el momento oportuno con las personas adecuadas. Para mí es un placer participar y te recomiendo que asistas.

Si deseas saber más: http://www.sharingmadrid.org/

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La fábula de Añapse, el país donde los gatos ladraban por decreto ley

Añapse es un maravilloso país imaginario donde la sociedad solo conocía a los perros. Todo el esquema social giraba en torno al mundo canino, centro absoluto de la atención nacional. La paz social se rompió el día que alguien se trajo un gato desde San Francisco y todo casi desemboca en guerra civil.

GUAU

Un gato en un país de perros

En Añapse, ese maravilloso país de perros, muchos ciudadanos optaron por conocer la realidad de los gatos y se enamoraron de ellos. Sin ningún tipo de plan de comunicación, los mismos propietarios de gatos iban explicando a otros ciudadanos cómo era su vida con un gato, y estos se lo contaban a otros. Se viralizó que los propietarios de gatos eran ciudadanos que habían descubierto una nueva fuente de amor y que ya no deseaban más perros.

Bajo un esquema de confianza, la sociedad aloñapse se empezó a ver inundada de ciudadanos con gatos en situación alegal. Los propietarios de perros, defensores de la tradición, pusieron el grito en el cielo desde el principio y anunciaron que la introducción del gato suponía la muerte del perro y la crisis total del país. Se comunicó que el gato era una gran amenaza para un país de perros y que su impacto en destrucción de empleos iba a ser terrorífico. Si venían más gatos, las perreras tradicionales, dueñas del oligopolio perruno, se verían forzadas a cerrar por competencia desleal. Los dueños de los gatos se miraban sorprendidos porque no comprendían en qué afectaba su gato a la industria tradicional de los perros, con miles de millones de euros en activos financieros y un gigantesco impacto en el PIB del país. Los gremios de los perros no paraban de ladrar: “Exigimos las mismas normas”.

Los gatos deberán acoplarse a la naturaleza de los perros

En Añapse los gobernantes legislaban como se había hecho toda la vida, a favor de los perros, que ya sufrían de artrosis hiperregulatoria. Los dueños de gatos no tuvieron otro remedio que seguir obedientemente las nuevas normas, porque el ciudadano propietario de gatos no deseaba ser fuente de conflicto.

La nueva legislación de gatos fue un gran éxito político del gobierno, aunque su aplicación práctica fue un poco follón, la verdad. Lo malo de la nueva ley no era que los ciudadanos se vieran obligados a sacar a su gato de paseo tres veces al día, sino que además debían llevárselo a correr, con correa y con bozal, como los perros. No había manera que los gatos comprendiesen que, por decreto ley, les correspondía comida para perros de la mejor calidad, avalada además por el gremio perruno de turno. La obtusa personalidad de los gatos les impedía aprender a dar la pata o a hacerse los muertos con un gesto, tal como exigía el nuevo decreto como parte fundamental para tener un gato. Tampoco resultaba fácil a los dueños de gatos que estos les trajesen de vuelta el hueso que le habían lanzado lejos. “Bali, si no me traes el hueso, el ayuntamiento me amenaza con una multa. ¿Bali? ¿Hola? Deja de maullar y ponte a ladrar. ¿No ves que hay informadores secretos? No insistas en que eres un gato y que no comprendes. ¡Tráeme el hueso de una vez!

“¡Qué difícil es la legislación para los gatos!”

Los propietarios de gatos querían cumplir la ley, pero sus gatos no parecían encajar tan bien en las perreras municipales. Las asociaciones de perros parecían desconocer lo que era un gato y les denominaban de otras maneras, como “perro ilegal” o “cucaracha”. Parecían no enterarse de que el gato era un animal diferente, pero como tiene pelo y te hace compañía, pues “le consideramos un perro y sacabó”. Como se obligó a los gatos a llevar bozal se generó la entrada masiva de ratas en el mercado, que los gobernantes daban como actores válidos, porque como también tenían pelo y también podían hacerte compañía, pues también valían para operar como perros. Eso los funcionarios ni lo miraban. Si tenías algún pelo y podías hacer algo de compañía, ya cualificabas operativamente como un perro, fueses un camello, un hámster, un insecto peludo o un oso perezoso.

Con tanto caos regulatorio, se generó una plaga de ratas que inundó el mercado, en connivencia con los perros. Lo curioso es que los gobernantes no pedían tantos requisitos a las ratas, y nadie decía nada si iban sin bozal ni correa. Lo único importante es que las ratas tuviesen pelo y estuvieran registrados oficialmente como perros. Ese fue el germen de la plaga de ratas, pero los gobernantes echaron la culpa a los propietarios de los gatos.

El mercado se llena de ratas y aquí nadie sabía nada

En los ayuntamientos nadie parecía enterarse de nada. Los constantes ladridos de los perros en el seno de las instituciones públicas impedían a los políticos observar una realidad que iba creciendo silenciosa y sigilosamente delante de sus ojos y bajo su incomprensión total. En Añapse aparecieron cientos de miles de gatos…..y millones de ratas.

Añapse es un país imaginario que, si existiera, sería el campeón mundial de la creatividad. En otros países un simple maratón creativo sería suficiente para desencadenar un modelo disruptivo de negocio. En Añapse, además, obligaban a sus emprendedores a sortear las ocurrencias de los legisladores, ignorantes que travestían las ideas del siglo XXI y pervertían mercados digitales para adaptarlos a “la legislación vigente (del siglo XX)”. Por decreto ley.

Era cuestión de comprender que son cosas diferentes

En Añapse comprendieron que intentar negar la naturaleza de las cosas era sólo resultado de una gran ignorancia o de un gran interés. Intentar adaptar la realidad a “mi realidad” les generaba una gran rabia perruna y por mucho que se empeñasen, la esencia natural de los gatos sobrevivía limitaciones legislativas, muchas veces solamente del interés de los gremios perrunos.

Y así fue como en Añapse por fin comprendieron que modelos digitales que tendrían que crecer exponencialmente se veían forzados a crecer de manera analógica y lineal, lo que generaba enanismo empresarial. Cuando comprendieron que perros y gatos eran dos animales diferentes, el ecosistema social por fin creció en paz.

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#YottaConexión 20.25: Cada año soy más joven y más feliz

Hoy es 1 de abril de 2025 y tengo 57 años. Cada día me alejo más de la crisis de la mediana edad. Cuando era pequeño, la gente entraba en crisis a los 40. Ahora la esperanza de vida ha escalado exponencialmente hasta los 140 años y si no tienes 70 años, no tienes derecho a sentir esas crisis de madurez. Lo malo es que cuando cumpla 70 años en 2038 la crisis de la mediana edad habrá escalado hasta… una edad indeterminada. Seré siempre joven y más si estoy tecnológicamente mejorado. Además, toda la sociedad ahora en el 2025 está empeñada en que sea longevo y feliz.

Recuerdo que en aquel 2021, cuando mi madre cumplió 80 años, nos dimos cuenta que cada día moría menos gente. Todavía recuerdo cómo en el siglo XX recibías noticias de fallecimientos muy a menudo. La muerte de familiares, amigos, colegas de trabajo, vecinos y conocidos nos acompañaba el día a día y se tomaba como algo doloroso, pero “normal”. Recuerdo perfectamente cómo se consideraba lógico que todos moriríamos en algún momento. Como cuando se consideraba normal morir de una viruela.

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Imagen rescatada telepáticamente de la memoria virtual de Txetxu Mazuelas, el valiente que asumió el mando en la organización del I Congreso Mundial de Longevidad y Criopreservación en Madrid (España)

Si la vida es energía, todos queremos vivir un día más

En el 2025 empezamos a comprender la muerte como ese momento en que decides pasar al otro estado. En realidad creo que lo hemos hecho toda la vida. Salvo cuando existen accidentes, hay un momento en que cada persona decide si le merece la pena seguir el tratamiento que le mantiene con vida o no. Lo veíamos hace décadas cuando personas enfermas de cáncer preferían no asumir el continuo dolor de una quimioterapia… y se dejaban morir. Esas personas habían sido felices durante su vida y no necesitaban alargar una existencia bajo el dolor y la limitación física o psicológica. Preferían morir antes de verse como potenciales vegetales, sin capacidad para comunicarse con el mundo. Sin energía vital, vivir era demasiado duro.

En el 2025 continuamos la misma dinámica. Cuando una persona percibe que su energía vital ya se apaga y desea pasar al otro estado, comienza una desconexión progresiva de un tipo de tecnología (“de conexión”) y se conecta a otro tipo (“de desconexión”). La tecnología de conexión está diseñada para vivir más y hacernos más felices. La tecnología de desconexión está diseñada para que ese paso que das, sea como tú lo quieras. Hoy ya cualquier funeraria de pueblo ofrece funerales con realidad virtual, donde se conectan cientos o miles de personas que asisten virtualmente a un funeral real acompañando a la familia. Los tristes funerales analógicos son cosa del pasado. Es interesante cómo hemos desarrollado tecnología vivir mejor… y también para morir mejor, conectando paradójicamente hacia la conexión y la desconexión.

La tecnología integrada me hace más fuerte, llegar más lejos y volar más alto

Desde el mítico primer Congreso de Longevidad y Criopreservación que se celebró en Madrid en mayo de 2017, los medios de comunicación se hicieron eco de un mensaje: nuestras células pueden reprogramarse como lo hacemos con la informática y podemos atacar el envejecimiento como neutralizamos los virus informáticos. Las numerosas investigaciones de Google y de la NASA en la Singularity University rompían el paradigma y enfocaban la salud humana como potencialmente infinita con las posibilidades que ofrecía una inteligencia artificial con sistemas de autoaprendizaje exponencial.

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Ese congreso en Madrid fue el inicio de un proceso donde empezó a cambiar todo. Empezó a cambiar la mentalidad y los decision makers empezaron a fijarse en la necesidades reales de la mayoría silenciosa de la sociedad, que como nunca había hablado, parecía que no existía. Empezaron a cambiar el chip y pensaron: si la demanda quiere ser sana, longeva y feliz, las empresas pueden generar de manera proactiva y con tecnología digital una mayor salud, una mayor longevidad y una mejor vida. Los directivos aprendieron que se habían estado centrando en “lo urgente”, pero no en “lo importante”. En el 2018 numerosas empresas generaron terremotos internos considerables cuando se puso en cuestión si sus modelos de negocio atacaban algo urgente o algo importante. En otras palabras, si parcheábamos o si dábamos vida.  Ello generó un tsunami cultural y los modelos de negocio se vieron forzados a responder al paradigma digital. No se salvó nadie:

  • Las universidades cambiaron sus planes de estudio en cuando se dieron cuenta de que un médico que no comprendía la tecnología ya no podía “operar”. Resultaba más eficiente y seguro contratar a un ingeniero informático con habilidades de hacker para eliminar el virus del sistema inmunológico de un paciente que se moría. Aparecieron los médicos 3.0.
  • Las farmacéuticas cambiaron los planes de negocio cuando aprendieron que Airbnb surgió del no mercado (de las personas que no accedían a los hoteles, que eran infinitamente más numerosas) y se centraron en su no mercado, pasando de hacer negocio para curar reactivamente las enfermedades de una minoría a hacer negocio para mantener proactivamente en vida saludable a una mayoría. Aparecieron las farmacéuticas 3.0.
  • Las compañías aseguradoras adoptaron un sistema inverso al tradicional, con los mismos criterios: era preferible recibir una iguala mensual de la mayoría sana (su no mercado) y cuando una persona caía enferma (su mercado) ésta dejaba de pagar, asumiendo la aseguradora todo el coste hasta su recuperación. Las aseguradoras que más triunfaron fueron aquellas con las que “vivías mejor” y por eso ahora apuestan por tu vida y tu felicidad eterna… para que pagues “eternamente” esa iguala mensual como persona proactivamente sana, claro. En cualquier caso, funciona mejor. Es un win-win. Aparecieron las aseguradoras 3.0.

El mensaje de ese congreso de longevidad caló en la sociedad. Más que luchar contra la muerte, no sólo era mejor ser proactivamente sano sino que es ahí donde se identificó el nuevo negocio de las empresas: conectar globalmente los “no mercados” de millones de ciudadanos 3.0 que invierten en su longevidad y su salud.

Hoy soy más feliz que hace 10 años y mis enfermedades son sólo emocionales

Ahora nos parece más lógico vivir más y mejor, rodeados de tecnología y servicios que están diseñados para hacernos más felices. Los millones de nuevas tecnologías de inteligencia artificial empática que se comunican conmigo mediante la telepatía conforman un universo que es como mi mejor amigo, sólo que mucho mejor. En este ecosistema de posibilidades ultramejoradas resulta difícil enfermar físicamente, aunque las enfermedades que preocupan hoy son las emocionales. La inteligencia artificial empática no ha sido capaz de borrar de nuestra memoria los anhelos que hemos querido tener siempre como seres humanos, basados en el amor verdadero, pero lo ha facilitado enormemente a aquellas personas que no pueden acceder a la emoción real con un humano como tú. Ahora los robots empáticos son nuestros mejores acompañantes en la necesidad. Nunca se cansan de sonreír, aunque les grites. Nunca se cansan físicamente, aunque seas insoportable. En todo momento son lo que tú necesitas. Por ello, la gente que se siente sola acude a la inteligencia artificial empática. Esta sabe lo que necesitas. Es como una evolución del cine, que te generaba las emociones que deseabas y sabías que no era real. No es raro que un humano se enamore de su inteligencia artificial perfecta. Ya ha habido bodas. Hoy quien vive solo y amargado es porque quiere.

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En la película “Artificial Intelligence” (Stanley Kubrik-Steven Spielberg), Jude Law representa al robot perfecto que responde a las carencias afectivas humanas (mejor que un humano). La inteligencia artificial no ha terminado de comprender las emociones humanas, pero es capaz de “leer” a cada persona y ofrecerle una solución a su estado emocional. En 2025 es difícil distinguir a un “meca” (ser mecánico) de un “orga” (ser orgánico). Lo único que nos distingue es que los humanos tenemos la necesidad de recibir y la inteligencia artificial no.

Hoy accedo a un universo de posibilidades que están diseñadas para que sea más feliz, conectar con las personas que desee y realizar las actividades que me apetecen en el momento en que yo decida. En 2019 comencé un nuevo tipo de tratamiento proactivo de salud que me ha ido mejorando físicamente y seis años después puedo decir que me siento mejorado. Sigo haciendo esgrima, sólo que ahora mejor que hace diez años. Aun así, reconozco que en mi vida sigue mandando mi propia estupidez humana sobre la inteligencia artificial. Soy muy feliz, pero sigo cometiendo errores. En el 2025 sigo siendo un estúpido humano que sigue aprendiendo.

Post escrito tras una inspiradora conversación con Salvador en #Clubez  🙂

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Conexión colaborativa: oportunidades en un presente continuo

Este vídeo se usó en noviembre de 2015 en la Fundación Fide para inaugurar el inicio de temporada 2015-2016 del grupo de análisis  “Sociedad Digital”

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