La fábula de Añapse, el país donde los gatos ladraban por decreto ley

Añapse es un maravilloso país imaginario donde la sociedad solo conocía a los perros. Todo el esquema social giraba en torno al mundo canino, centro absoluto de la atención nacional. La paz social se rompió el día que alguien se trajo un gato desde San Francisco y todo casi desemboca en guerra civil.

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Un gato en un país de perros

En Añapse, ese maravilloso país de perros, muchos ciudadanos optaron por conocer la realidad de los gatos y se enamoraron de ellos. Sin ningún tipo de plan de comunicación, los mismos propietarios de gatos iban explicando a otros ciudadanos cómo era su vida con un gato, y estos se lo contaban a otros. Se viralizó que los propietarios de gatos eran ciudadanos que habían descubierto una nueva fuente de amor y que ya no deseaban más perros.

Bajo un esquema de confianza, la sociedad aloñapse se empezó a ver inundada de ciudadanos con gatos en situación alegal. Los propietarios de perros, defensores de la tradición, pusieron el grito en el cielo desde el principio y anunciaron que la introducción del gato suponía la muerte del perro y la crisis total del país. Se comunicó que el gato era una gran amenaza para un país de perros y que su impacto en destrucción de empleos iba a ser terrorífico. Si venían más gatos, las perreras tradicionales, dueñas del oligopolio perruno, se verían forzadas a cerrar por competencia desleal. Los dueños de los gatos se miraban sorprendidos porque no comprendían en qué afectaba su gato a la industria tradicional de los perros, con miles de millones de euros en activos financieros y un gigantesco impacto en el PIB del país. Los gremios de los perros no paraban de ladrar: “Exigimos las mismas normas”.

Los gatos deberán acoplarse a la naturaleza de los perros

En Añapse los gobernantes legislaban como se había hecho toda la vida, a favor de los perros, que ya sufrían de artrosis hiperregulatoria. Los dueños de gatos no tuvieron otro remedio que seguir obedientemente las nuevas normas, porque el ciudadano propietario de gatos no deseaba ser fuente de conflicto.

La nueva legislación de gatos fue un gran éxito político del gobierno, aunque su aplicación práctica fue un poco follón, la verdad. Lo malo de la nueva ley no era que los ciudadanos se vieran obligados a sacar a su gato de paseo tres veces al día, sino que además debían llevárselo a correr, con correa y con bozal, como los perros. No había manera que los gatos comprendiesen que, por decreto ley, les correspondía comida para perros de la mejor calidad, avalada además por el gremio perruno de turno. La obtusa personalidad de los gatos les impedía aprender a dar la pata o a hacerse los muertos con un gesto, tal como exigía el nuevo decreto como parte fundamental para tener un gato. Tampoco resultaba fácil a los dueños de gatos que estos les trajesen de vuelta el hueso que le habían lanzado lejos. “Bali, si no me traes el hueso, el ayuntamiento me amenaza con una multa. ¿Bali? ¿Hola? Deja de maullar y ponte a ladrar. ¿No ves que hay informadores secretos? No insistas en que eres un gato y que no comprendes. ¡Tráeme el hueso de una vez!

“¡Qué difícil es la legislación para los gatos!”

Los propietarios de gatos querían cumplir la ley, pero sus gatos no parecían encajar tan bien en las perreras municipales. Las asociaciones de perros parecían desconocer lo que era un gato y les denominaban de otras maneras, como “perro ilegal” o “cucaracha”. Parecían no enterarse de que el gato era un animal diferente, pero como tiene pelo y te hace compañía, pues “le consideramos un perro y sacabó”. Como se obligó a los gatos a llevar bozal se generó la entrada masiva de ratas en el mercado, que los gobernantes daban como actores válidos, porque como también tenían pelo y también podían hacerte compañía, pues también valían para operar como perros. Eso los funcionarios ni lo miraban. Si tenías algún pelo y podías hacer algo de compañía, ya cualificabas operativamente como un perro, fueses un camello, un hámster, un insecto peludo o un oso perezoso.

Con tanto caos regulatorio, se generó una plaga de ratas que inundó el mercado, en connivencia con los perros. Lo curioso es que los gobernantes no pedían tantos requisitos a las ratas, y nadie decía nada si iban sin bozal ni correa. Lo único importante es que las ratas tuviesen pelo y estuvieran registrados oficialmente como perros. Ese fue el germen de la plaga de ratas, pero los gobernantes echaron la culpa a los propietarios de los gatos.

El mercado se llena de ratas y aquí nadie sabía nada

En los ayuntamientos nadie parecía enterarse de nada. Los constantes ladridos de los perros en el seno de las instituciones públicas impedían a los políticos observar una realidad que iba creciendo silenciosa y sigilosamente delante de sus ojos y bajo su incomprensión total. En Añapse aparecieron cientos de miles de gatos…..y millones de ratas.

Añapse es un país imaginario que, si existiera, sería el campeón mundial de la creatividad. En otros países un simple maratón creativo sería suficiente para desencadenar un modelo disruptivo de negocio. En Añapse, además, obligaban a sus emprendedores a sortear las ocurrencias de los legisladores, ignorantes que travestían las ideas del siglo XXI y pervertían mercados digitales para adaptarlos a “la legislación vigente (del siglo XX)”. Por decreto ley.

Era cuestión de comprender que son cosas diferentes

En Añapse comprendieron que intentar negar la naturaleza de las cosas era sólo resultado de una gran ignorancia o de un gran interés. Intentar adaptar la realidad a “mi realidad” les generaba una gran rabia perruna y por mucho que se empeñasen, la esencia natural de los gatos sobrevivía limitaciones legislativas, muchas veces solamente del interés de los gremios perrunos.

Y así fue como en Añapse por fin comprendieron que modelos digitales que tendrían que crecer exponencialmente se veían forzados a crecer de manera analógica y lineal, lo que generaba enanismo empresarial. Cuando comprendieron que perros y gatos eran dos animales diferentes, el ecosistema social por fin creció en paz.

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#YottaConexión 20.25: Cada año soy más joven y más feliz

Hoy es 1 de abril de 2025 y tengo 57 años. Cada día me alejo más de la crisis de la mediana edad. Cuando era pequeño, la gente entraba en crisis a los 40. Ahora la esperanza de vida ha escalado exponencialmente hasta los 140 años y si no tienes 70 años, no tienes derecho a sentir esas crisis de madurez. Lo malo es que cuando cumpla 70 años en 2038 la crisis de la mediana edad habrá escalado hasta… una edad indeterminada. Seré siempre joven y más si estoy tecnológicamente mejorado. Además, toda la sociedad ahora en el 2025 está empeñada en que sea longevo y feliz.

Recuerdo que en aquel 2021, cuando mi madre cumplió 80 años, nos dimos cuenta que cada día moría menos gente. Todavía recuerdo cómo en el siglo XX recibías noticias de fallecimientos muy a menudo. La muerte de familiares, amigos, colegas de trabajo, vecinos y conocidos nos acompañaba el día a día y se tomaba como algo doloroso, pero “normal”. Recuerdo perfectamente cómo se consideraba lógico que todos moriríamos en algún momento. Como cuando se consideraba normal morir de una viruela.

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Imagen rescatada telepáticamente de la memoria virtual de Txetxu Mazuelas, el valiente que asumió el mando en la organización del I Congreso Mundial de Longevidad y Criopreservación en Madrid (España)

Si la vida es energía, todos queremos vivir un día más

En el 2025 empezamos a comprender la muerte como ese momento en que decides pasar al otro estado. En realidad creo que lo hemos hecho toda la vida. Salvo cuando existen accidentes, hay un momento en que cada persona decide si le merece la pena seguir el tratamiento que le mantiene con vida o no. Lo veíamos hace décadas cuando personas enfermas de cáncer preferían no asumir el continuo dolor de una quimioterapia… y se dejaban morir. Esas personas habían sido felices durante su vida y no necesitaban alargar una existencia bajo el dolor y la limitación física o psicológica. Preferían morir antes de verse como potenciales vegetales, sin capacidad para comunicarse con el mundo. Sin energía vital, vivir era demasiado duro.

En el 2025 continuamos la misma dinámica. Cuando una persona percibe que su energía vital ya se apaga y desea pasar al otro estado, comienza una desconexión progresiva de un tipo de tecnología (“de conexión”) y se conecta a otro tipo (“de desconexión”). La tecnología de conexión está diseñada para vivir más y hacernos más felices. La tecnología de desconexión está diseñada para que ese paso que das, sea como tú lo quieras. Hoy ya cualquier funeraria de pueblo ofrece funerales con realidad virtual, donde se conectan cientos o miles de personas que asisten virtualmente a un funeral real acompañando a la familia. Los tristes funerales analógicos son cosa del pasado. Es interesante cómo hemos desarrollado tecnología vivir mejor… y también para morir mejor, conectando paradójicamente hacia la conexión y la desconexión.

La tecnología integrada me hace más fuerte, llegar más lejos y volar más alto

Desde el mítico primer Congreso de Longevidad y Criopreservación que se celebró en Madrid en mayo de 2017, los medios de comunicación se hicieron eco de un mensaje: nuestras células pueden reprogramarse como lo hacemos con la informática y podemos atacar el envejecimiento como neutralizamos los virus informáticos. Las numerosas investigaciones de Google y de la NASA en la Singularity University rompían el paradigma y enfocaban la salud humana como potencialmente infinita con las posibilidades que ofrecía una inteligencia artificial con sistemas de autoaprendizaje exponencial.

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Ese congreso en Madrid fue el inicio de un proceso donde empezó a cambiar todo. Empezó a cambiar la mentalidad y los decision makers empezaron a fijarse en la necesidades reales de la mayoría silenciosa de la sociedad, que como nunca había hablado, parecía que no existía. Empezaron a cambiar el chip y pensaron: si la demanda quiere ser sana, longeva y feliz, las empresas pueden generar de manera proactiva y con tecnología digital una mayor salud, una mayor longevidad y una mejor vida. Los directivos aprendieron que se habían estado centrando en “lo urgente”, pero no en “lo importante”. En el 2018 numerosas empresas generaron terremotos internos considerables cuando se puso en cuestión si sus modelos de negocio atacaban algo urgente o algo importante. En otras palabras, si parcheábamos o si dábamos vida.  Ello generó un tsunami cultural y los modelos de negocio se vieron forzados a responder al paradigma digital. No se salvó nadie:

  • Las universidades cambiaron sus planes de estudio en cuando se dieron cuenta de que un médico que no comprendía la tecnología ya no podía “operar”. Resultaba más eficiente y seguro contratar a un ingeniero informático con habilidades de hacker para eliminar el virus del sistema inmunológico de un paciente que se moría. Aparecieron los médicos 3.0.
  • Las farmacéuticas cambiaron los planes de negocio cuando aprendieron que Airbnb surgió del no mercado (de las personas que no accedían a los hoteles, que eran infinitamente más numerosas) y se centraron en su no mercado, pasando de hacer negocio para curar reactivamente las enfermedades de una minoría a hacer negocio para mantener proactivamente en vida saludable a una mayoría. Aparecieron las farmacéuticas 3.0.
  • Las compañías aseguradoras adoptaron un sistema inverso al tradicional, con los mismos criterios: era preferible recibir una iguala mensual de la mayoría sana (su no mercado) y cuando una persona caía enferma (su mercado) ésta dejaba de pagar, asumiendo la aseguradora todo el coste hasta su recuperación. Las aseguradoras que más triunfaron fueron aquellas con las que “vivías mejor” y por eso ahora apuestan por tu vida y tu felicidad eterna… para que pagues “eternamente” esa iguala mensual como persona proactivamente sana, claro. En cualquier caso, funciona mejor. Es un win-win. Aparecieron las aseguradoras 3.0.

El mensaje de ese congreso de longevidad caló en la sociedad. Más que luchar contra la muerte, no sólo era mejor ser proactivamente sano sino que es ahí donde se identificó el nuevo negocio de las empresas: conectar globalmente los “no mercados” de millones de ciudadanos 3.0 que invierten en su longevidad y su salud.

Hoy soy más feliz que hace 10 años y mis enfermedades son sólo emocionales

Ahora nos parece más lógico vivir más y mejor, rodeados de tecnología y servicios que están diseñados para hacernos más felices. Los millones de nuevas tecnologías de inteligencia artificial empática que se comunican conmigo mediante la telepatía conforman un universo que es como mi mejor amigo, sólo que mucho mejor. En este ecosistema de posibilidades ultramejoradas resulta difícil enfermar físicamente, aunque las enfermedades que preocupan hoy son las emocionales. La inteligencia artificial empática no ha sido capaz de borrar de nuestra memoria los anhelos que hemos querido tener siempre como seres humanos, basados en el amor verdadero, pero lo ha facilitado enormemente a aquellas personas que no pueden acceder a la emoción real con un humano como tú. Ahora los robots empáticos son nuestros mejores acompañantes en la necesidad. Nunca se cansan de sonreír, aunque les grites. Nunca se cansan físicamente, aunque seas insoportable. En todo momento son lo que tú necesitas. Por ello, la gente que se siente sola acude a la inteligencia artificial empática. Esta sabe lo que necesitas. Es como una evolución del cine, que te generaba las emociones que deseabas y sabías que no era real. No es raro que un humano se enamore de su inteligencia artificial perfecta. Ya ha habido bodas. Hoy quien vive solo y amargado es porque quiere.

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En la película “Artificial Intelligence” (Stanley Kubrik-Steven Spielberg), Jude Law representa al robot perfecto que responde a las carencias afectivas humanas (mejor que un humano). La inteligencia artificial no ha terminado de comprender las emociones humanas, pero es capaz de “leer” a cada persona y ofrecerle una solución a su estado emocional. En 2025 es difícil distinguir a un “meca” (ser mecánico) de un “orga” (ser orgánico). Lo único que nos distingue es que los humanos tenemos la necesidad de recibir y la inteligencia artificial no.

Hoy accedo a un universo de posibilidades que están diseñadas para que sea más feliz, conectar con las personas que desee y realizar las actividades que me apetecen en el momento en que yo decida. En 2019 comencé un nuevo tipo de tratamiento proactivo de salud que me ha ido mejorando físicamente y seis años después puedo decir que me siento mejorado. Sigo haciendo esgrima, sólo que ahora mejor que hace diez años. Aun así, reconozco que en mi vida sigue mandando mi propia estupidez humana sobre la inteligencia artificial. Soy muy feliz, pero sigo cometiendo errores. En el 2025 sigo siendo un estúpido humano que sigue aprendiendo.

Post escrito tras una inspiradora conversación con Salvador en #Clubez  🙂

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Conexión colaborativa: oportunidades en un presente continuo

Este vídeo se usó en noviembre de 2015 en la Fundación Fide para inaugurar el inicio de temporada 2015-2016 del grupo de análisis  “Sociedad Digital”

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¿Es la movilidad urbana nuestro próximo reto?

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Yottotel es conexión digital de soluciones a viajeros 3.0

En Thinkeers estamos muy orgullosos de Yottotel, nuestra pequeña idea de laboratorio que nació para un proyecto en 2015 y adquirió autonomía propia bajo un futuro muy incierto. Se trataba de la primera comunidad local conectada de Superhosts de Airbnb en el mundo y recibió su reconocimiento en Ouishare Awards 2015 como candidato a mejor proyecto colaborativo del mundo. En 2015 Yottotel era rompedor.

Si en 2015 Ouishare consideró que nuestro bebé estaba entre los más guapos del mundo, en 2017 podemos enorgullecernos de decir que Yottotel es la primera comunidad P2P de confianza que se reconoce como tal en España.

Gestionar una comunidad P2P de ciudadanos productores conectados bajo esquemas de confianza no es fácil. Cada una de las unidades de negocio que están conectadas como pares en el ecosistema Yottotel funciona de manera autónoma bajo una misma filosofía Me-We, por la cual cada decisión beneficia en alguna medida a los miembros de la comunidad. El espíritu colaborativo de los YottaConectores (miembros proactivos y digitales de Yottotel) les ha permitido desarrollar una mentalidad disruptiva, ya que el mercado no ofrecía soluciones a sus negocios digitales bajo Airbnb o HomeAway. El pensamiento en Yottotel es disruptivo, no innovador.

ReputaciónDigital“Yottotel es una comunidad con casi Matrícula de Honor en confianza”

La confianza es el elemento clave que ha hecho catalizar a plataformas como Airbnb y HomeAway hacia ecosistemas conectados P2P. La confianza es el elemento principal de nuestras relaciones comerciales en el siglo XXI y, aunque no se pueda certificar, ahora prácticamente todos los esquemas de negocio ofrecen la imagen de ser elementos de confianza en la sociedad (o querer serlo).

Los 33 miembros de Yottotel que operan bajo Airbnb, HomeAway y otras plataformas han acuñado más de 5.000 evaluaciones con valoraciones de 5 estrellas en todos los epígrafes de viajeros 3.0 procedentes de 89 países. Una media global de 4,75 sobre 5 es equivalente a conseguir un 9,5 sobre 10 en todos tus exámenes realizados bajo la perspectiva cultural de evaluadores de 89 países. La sobresaliente nota en confianza otorgada por nuestros viajeros 3.0 es el resultado de haber respondido en la misma medida a sus demandas. Ya no sólo se trata de generar respuestas inmediatas y eficientes a cualquier demanda, que eso puede hacerlo la tecnología, sino de ir más allá y ofrecer “el toque humano”. Al final, es la empatía lo que ha conseguido que los miembros de Yottotel sean considerados de confianza. Ha sido la capacidad de empatizar con 89 realidades culturales diferentes lo que les ha permitido comprender cuál era la mejor solución. Y sí, en más de 5.000 casos, el conjunto de soluciones sugeridas por los anfitriones agrupados bajo Yottotel ha sido equiparado al más elevado nivel. A nivel “de absoluta confianza” en todos los sentidos. Por ello, en Yottotel pueden enseñar a otros anfitriones cómo convertirse en Superanfitriones de confianza.

“En Yottotel somos pares, colaboras si quieres y monetizas tus talentos”

En las comunidades P2P como Yottotel la dinámica que genera la energía interna procede de las iniciativas individuales de sus miembros. Dicha dinámica no responde a una estructura piramidal que se ve limitada por una comunicación analógica 1.0, sino a una estructura viral que responde con inmediatez a las necesidades cambiantes de la demanda.

El ecosistema Yottotel está compuesto de unidades proactivas de ciudadanos productores que no solamente son excelentes anfitriones en Airbnb, sino que ahora van mucho más allá. Ahora el viajero 3.0 que lo desea conecta con sus pares madrileños, quienes monetizan sus habilidades. Tenemos, por ejemplo, a Nuria Hernández y Angelina Pérez, conectoras del ecosistema de compras P2P de Yottotel. Ellas responden bajo un esquema de confianza a la totalidad de viajeros de plataformas hospedados bajo el ecosistema madrileño de Yottotel. Nuria y Angelina conectan con sus pares  viajeros 3.0 y se van de compras con ellos por Madrid. Exactamente igual hace Pedro Moya con sus viajeros, monetizando su talento natural como sports coach de deportes al aire libre, o Gema Bautista, conectando a la totalidad de viajeros a experiencias enológicas, que van desde una cata personalizada de vinos hasta una visita a unas bodegas.

“En Yottotel tenemos mentalidad disruptiva y generamos soluciones propias”

Las comunidades P2P suelen tenerlo todo pensado. Cada uno de los miembros de la comunidad aporta su tiempo y su conocimiento para construir una solución que sirva a sus intereses y también a los de la comunidad. En Yottotel, por ejemplo, sus miembros fueron los primeros en Madrid en identificar que el seguro tradicional de hogar no cubría daños si había un viajero 3.0, puesto que no estaba previsto dicho seguro para actividades comerciales, y generaron ya en 2015 el Seguro Yottotel de Alojamiento Turístico con MAPFRE, y luego con AXA.

El seguro es sólo un ejemplo, ya que la comunidad de YottaConectores generó un ecosistema de soluciones propias en temas relativos a gestoría, lavandería, compras, limpieza, formación, idiomas y logística que respondía mejor a sus propias necesidades como emprendedores 3.0 y que el mercado no ofrecía. En casi todos los casos estos ciudadanos 3.0 operaban en un entorno digital, y como el mercado tradicional no les ofrecía una solución, la crearon ellos… con el mercado tradicional.

Para solucionar nuevos aspectos legales, fiscales y administrativos del negocio, en 2015 Yottotel llegó a un acuerdo con la gestoría Ferraz Asesores, a quien aportó suficiente información y formación en P2P hasta convertirla en la gestoría preferida de los ciudadanos 3.0 que realizan actividades de alojamiento colaborativo en Madrid bajo plataformas P2P. Ha sido la acción proactiva de estos ciudadanos 3.0 las que han generado cambios en las unidades tradicionales de negocio. Empresas de seguros o gestorías tradicionales han visto la necesidad de reinventarse para ofrecer respuestas a las  nuevas necesidades.

Desde 2015, en 2017 ya todas las compañías aseguradoras y las gestorías apuestan por el mercado de alojamiento turístico en plataformas P2P. En eso, Yottotel fue un pionero en España y generó una pequeña disrupción en el mercado. Después del seguro Yottotel de MAPFRE ahora las aseguradoras aseguran a personas que hacen negocios, sin necesidad de operar como empresas (bajo régimen de autónomos). Las empresas reconocen que los anfitriones son ciudadanos productores, y no empresas.

“En Yottotel somos digitales y proactivos” 

Los YottaConectores no solamente buscamos soluciones en los negocios tradicionales, como los seguros y la gestoría. También nos apoyamos de unidades digitales que nos permiten ser enormemente eficientes.

Bajo el ecosistema Yottotel, el YottaConector puede optar por los servicios de la gestoría tradicional Ferraz Asesores o también acceder a una cooperativa online como Factoo, que permite a los ciudadanos anfitriones facturar sin ser autónomos. Bajo un esquema legal, la tecnología ahora permite que el ciudadano sólo pague cuando genera ingresos (día que no facturas, día que no pagas, y para importes menores de 210 euros ajustan por horas). Una cuota única de 30€ (reembolsables si lo dejas) incluye la creación de la factura, más la gestión del alta y la baja en Seguridad Social, y el alta en la Seguridad Social en el Régimen General. Sin realizar declaraciones de IVA e IRPF cada trimestre, ya que los socios trabajadores no son autónomos. Desde Factoo gestionan todos los impuestos, dado que son los emisores de las facturas pertenecientes al trabajo realizado por sus socios trabajadores. Con un click.

Este tipo de soluciones digitales se adaptan a los anfitriones que alquilan sus viviendas de vez en cuando. Ello evita que paguen si no están alojando a nadie de la comunidad de Airbnb o Homeaway y no reciben ingresos. Aquellos anfitriones que gestionan distintos alojamientos turísticos como un negocio prefieren la gestoría tradicional, porque sus enfoques requieren de la figura legal de autónomo. Sin embargo, hacen uso de esta plataforma para los esquemas de contratación de los servicios de limpieza de los alojamientos turísticos y las personas de limpieza son dadas de alta y baja por horas con un eficiente click. Las horas que no trabajan no las pagan y Factoo se encarga de todo. El resultado lógico es una gestión profesional de recursos humanos, que además se comunica por Trello. Los YottaConectores no necesitan oficinas ni espacio físicos para reunirse. Esa necesidad responde al mundo analógico que se empeña en negar la presencia de la tecnología en nuestras vidas. Los YottaConectores se centran en su reputación digital y en conectar con los mejores viajeros: aquellos que les alquilan las viviendas y, además, les contratan sus talentos porque les sienten como pares bajo esquemas de confianza.

“En Yottotel somos YottaConectores y ofrecemos el toque humano”

En Yottotel los anfitriones y viajeros 3.0 se comunican por todos los canales, operando como un gigantesco cerebro interconectado que provee de soluciones accesibles a todos los miembros de la comunidad presentes en Airbnb o HomeAway: las otras decenas de miles de anfitriones que buscan una respuesta de confianza a sus demandas. El valor de Yottotel es que ha identificado perfectamente esas nuevas demandas en un nuevo nicho de mercado y tiene el objetivo de permitir la conexión total a través de las emociones, como la empatía y la confianza. No es raro pues que una persona que sea un elemento de confianza de la comunidad venda seguros online para el resto de miembros. Operan online, como muchas otras personas, pero se dirigen a sus pares y ese esquema de venta de seguros es tan flexible que se adapta a madres con niños con excelente reputación digital. Si una madre de confianza con empatía transmite en las redes que con su seguro está tranquila y que su seguro le permite ahora tener mayor tranquilidad y tiempo con su familia, pues es lógico que la credibilidad que aporta se vea reforzada cuando esa madre, encima, no es una empresa de seguros, sino tu par. Es una anfitriona como tú y sabe lo que necesitas, y te lo vende.

Las oportunidades son formidables, pero no todo el mundo puede verlas. Se requiere desmontar tu mentalidad industrial para comenzar a pensar de manera diferente. Si ahora la tecnología permite a algunos ciudadanos brillar como puras sangres proactivos y digitales, estos no comprenderán las resistencias de los opositores reactivos y analógicos, que funcionan más bien como mulas viejas y borricos. Mulas viejas porque no se quieren mover de su espacio de confort y a todo se niegan. Borricos porque no comprenden lo que ocurre a su alrededor y se bloquean, rebuznando y generando todo tipo de conflicto. En este caso, los puras sangre seguirán su camino natural, que es al galope y dejarán de manera natural a las mulas viejas, que se queden paradas en un solo punto, y a los borricos, que seguirán rebuznando su realidad.

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Y las mulas y los borricos se preguntarán qué ha pasado. Lo que ha pasado es que son analfabetos digitales, uno de los mayores riesgos en que incurre España, y que vemos de manera muy cotidiana. No desean ni comprender esquemas como Blablacar, Uber o Airbnb y se vanaglorian de no tener algo ya tan antiguo como Twitter (porque ya les basta algo tan moderno como Facebook). Explícales que las cosas cambian y que los negocios ahora se mueven más por LinkedIn que por Facebook. Rebuznarán y pensarán que lo mejor es “montar una web”. No son ni capaces de ver nuestro preocupante nivel de alfabetización digital. En España, suspendemos clamorosamente, pero el ignorante ignora hasta su ignorancia, porque cree que le vale lo que ya sabe. Bravo.

Escribo esto en medio de una huelga de taxistas que colapsa el centro de Madrid, en contra de Uber y Cabify, y de los ciudadanos. Es la negativa al cambio que está ocurriendo y por la fuerza. No están dispuestos a cambiar su punto de vista. Lo rechazan, simplemente, porque no lo comprenden. No quieren puras sangres porque ellos creen que no llegan y, para eso, obligan a todos los demás, por imposición sin justificación, a seguir el paso de la mula vieja y del borrico analfabeto.

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#YottaConnection: In 2020 my neighbor could hack my life

Today is January 23th, 2020. It is my 52nd birthday. We have recently lived an explosion of disruptive things and now everyone is connected to artificial intelligence. My hacker neighbors have access to 50 billion domestic appliances connected to the Internet of Things (IoT)… and to my life, my unsafe ultraconnected life.

Back in 2017, in the Ist Meeting on Digital Economy promoted by FIFED, Virginia Greiman provided an overview on global security challenges that made the audience think. Nevertheless, at the time we thought that those challenges only had to do with governments and big corporations. Normal citizens never felt threatened in 2017 because at that point we were not as connected as today, with the Internet of Things (IoT) in our lives. Now we realize that Virginia Greiman was also talking about us, normal citizens with average lives. When she meant a global challenge, she really meant that challenges included every one of us.

Virginia Greiman at the 1st Encounter on Digital Economy, in Madrid, invited by the Foundation for Fintech and Digital Economy back in 2017. She is with (from right to left) Ricardo Javier Palomo, Vicente José García Gil, Marta Planas, Grégoire de Lestapis, Rodrigo Alvarez and Angel Sánchez Aristi in the BBVA Innovation Center

Now in 2020 all my domestic appliances are digitally connected to the IoT and I feel that I can enjoy an enormous amount of time that in the past I had to devote to analogical machinery. The washing machine was a great invention that saved a lot of time at the beginning of 20th century. Now, in 2020 my washing machine is more intelligent than me and definitely more efficient taking the best cleaning decisions and orders. Today I just delegate in proactive artificial technology and I enjoy more time for me and my family. In fact, in 2020 technology proactively suggests almost everything I do and it actually takes a lot of my decisions, according to my data. Like my driverless car, which is pure artificial intelligence. My data is gold. I still hold a clean criminal record and I am a 5 star citizen with a great digital reputation so my data is worth a fortune. Life is cool and I feel that technology is completely on my side.

We are a little freaked out with some recent news coming from Russia and China. Apparently now neighbors have fun hacking their own neighbors, turning lives upside down for fun. They started in the 2010s hacking the wifi from their neighbors and now they can literally control every one of their appliances with a remote system. Since nobody ever cared all these years to read the terms of agreement, every one happily accepted everything from artificial intelligence because it was cool. Nobody realized that we started to be in the hands of something that was more efficient and intelligent than humans.

The new viral entertainment coming from Russia and China makes everybody laugh but I don’t think it is that funny…What about that poor Chinese guy who had to get up from bed 24 times in a row because the toaster started the fire alarm 24 times? Is it really that funny that 5 billion people now laugh at poor innocent fellows?

What about that poor Russian woman who almost became nuts after her fridge convinced her for a week that it was a superior intelligence which controlled her life through her wearable technologies? She claimed that whenever she was alone at home lights were switched on and off all the time, her home cinema changed channels every second and freaky voices could be heard all the time. It was only a remote viral joke. Hahaha, the whole world laughed but excuse me, it is really not funny at all.

Now everything is connected with everyone and security has become a major concern into our lives. Technology has always been on my side. However, I will start to feel vulnerable if this hacking joke ever becomes the mainstream global joke and somebody gets into my domestic life, just for fun. At least it is for fun, because it could be much worse.

I do not want to imagine the possibility of my real enemies controlling my everyday life through hacked artificial intelligence at home. In that case, life is not that cool and I will feel that technology is completely against me, or at least, me in the hands of my enemy. How am I going to take wise decisions if my data has been remotely manipulated and I am not even aware of that? How can I trust artificial intelligence if someone can easily manipulate it against me and make my life hell, or at least different? What if my data is manipulated with a false criminal record and I am not allowed to enjoy the society created for 5 star citizens? If my data is manipulated I shall maybe be forced to live with citizens with a horrible digital reputation and my data will be worth nothing. From “free and worth it” to “enslaved and worthless” in a record time.

Virginia Greiman made us visualize the big picture three years ago, back in 2017. She described an enormous challenge in the shape of a deep forest of data that we could not fully understand then. We did not realize that each one of us is just one leaf in a branch of a tree in the middle of that deep forest. What she predicted in 2017 at national levels is becoming true at domestic levels in 2020. I have the feeling that she pointed at the sky and we just looked at her finger. Maybe we should have paid more attention to her words. I wonder if she was already thinking in 2017 about the implications of global security challenges on us, those billions of simple leaves that have created that gigantic deep forest of data.

Dedicated with admiration to Virginia Greiman.

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#YottaConexión 20.32: Seré #ActivadorDeÁureas

Hoy es 23 de enero de 2032 y cumplo 64 años. El chip instalado en mi cerebro me proyecta mentalmente las actividades de hoy y veo que todo está en orden. La inteligencia artificial ya está instalada en nuestra sociedad. En este 2032, el toque humano es lo que está sobreviviendo al tsunami actual.

Cada día me siento más joven. Pienso en los eventos que ocurren a mi alrededor y que mi cerebro interpreta en yoctosegundos y veo que todo está a mi favor. Mis marcadores de salud están mejor que nunca y cada año me alejo más de la edad media de la población, la cual crece exponencialmente en esperanza de vida. Cuando era pequeño, en el siglo XX, cumplir años era terrible. Ahora da igual. En mayo de 2017 ya se empezó a comprender que la salud era una cuestión de reprogramación conceptual gracias al Congreso de Criopreservación y Rejuvenecimiento organizado en Madrid por la Fundación Vida+, en el que participé en la sombra.

La tecnología del 2032 ya es exponencial. Cada vez soy más joven porque cumplo años de manera lineal y la esperanza de vida crece de manera exponencial. Me parece increíble que a medida que cumplo años estoy cada vez más alejado de la mediana edad. Todavía recuerdo cuando era pequeño que la crisis era a los 40. Ahora en el 2032 la gente ya no entra en crisis, porque seremos inmortales este año, según ha estado insistiendo José Luis Cordeiro, de la Singularity Digital Nation, desde hace varios años. Durante este 2032 se prevé una gran catalización de la tecnología de salud y por fin parece que seremos inmortales gracias a la inteligencia artificial.

Me siento a reflexionar, porque ahora todo cambia en todas las direcciones en yoctosegundos. El sistema de inteligencia artificial que gobierna Estados Unidos me conecta a una realidad virtual que me informa de todas las nuevas especies animales que se han ido recuperando gracias a la tecnología. Me alegro que hayan podido imprimir al extinto lince ibérico utilizando su código genético. Cada día se recuperan más especies vegetales y animales a base de investigar y imprimir cuerpos artificiales. Menos mal que el hombre ya no toma decisiones de gobernanza ni de medio ambiente. Ya aprendimos con los malos gobernantes de principios de siglo 21 que era mejor la inteligencia artificial que la estupidez humana.

En el 2032 el cuerpo físico es pura chapa. Lo cambias cuando deja de funcionar y lo rejuveneces cuando se agrieta. Yo ahora con 64 años soy así, según mi mapa de áureas:

Los colores representan mis áureas. Un sistema de inteligencia artificial monitoriza mis emociones y mide mi grado de bienestar. Soy especialista en áureas desde el 2028. Me especialicé en

Los colores del rostro representan mis áureas. Un sistema de inteligencia artificial busca mi equilibrio aúreo, monitoriza mis emociones y mide mi grado de bienestar. Soy especialista en áureas desde la Gran Crisis de 2028. Me especialicé en “el toque humano” después de comprender que en el 2032 alcanzaríamos la singularidad tecnológica y me tenía que diferenciar de los robots. Hoy mi áurea me indica que me he levantado energético y creativo. ¡Hoy es mi cumple y me voy a comer el mundo!

Soy activador de áureas y me encanta mi trabajo. Me permite acceder a conocimiento exponencial mediante la reflexión con otras personas, con quienes conecto mediante la tecnología de la telepatía. Con mis clientes ni hablo, no nos da tiempo a eso. Me comunico sin necesidad de hablar, porque ya accedemos a la misma información al mismo tiempo y nuestros procesos cerebrales llegan a la misma conclusión. Hoy ya todos accedemos a un sistema de telepatía aumentada que nos permite acceder al conocimiento ajeno en yoctosegundos, y como se transmite ya la información en yottabytes, limitarte hablando parece una tontería.  

Ahora hablar es diferente. La gente ahora sólo habla para transmitir sus emociones más personales y mi relación con mis clientes es profesional, no emocional. Con mis clientes, simplemente ordenamos datos y para eso utilizamos la inteligencia artificial. Con mis relaciones personales sí hablo, mucho, todo el día y con muchos a la vez por distintos canales. Ahora dedico mucho tiempo a mi vida personal y me comunico mucho. En el 2032 los humanos nos relacionamos mucho entre nosotros. Los robots puede que sean muy perfectos, pero no han sabido sustituir el toque humano, lo más preciado ahora mismo. Y ese mismo toque humano es el que me permite vivir hoy porque pude identificar un talento natural como activador de áureas, que es una profesión a la cual todavía no ha llegado la inteligencia artificial. Los humanos generamos empatía, que es donde no llegan los robots. Nosotros nos miramos e instantáneamente sabemos que somos dos humanos. Es cierto que hay gente descuidada que se equivoca con humanoides, pero son minoritarios.

A ver cómo es este año. Se supone que es en 2032 cuando la inteligencia artificial supera a la humana. Este hecho nos tiene a todos un poco nerviosos porque no sabemos realmente qué puede pasar a partir de ahora. Dicen que es fin de la humanidad, tal como la conocemos. Yo siento que las áureas de mis clientes están muy debilitadas y sé que eso les hace sentirse vulnerables. La vulnerabilidad es la nueva enfermedad del 2032. Ocurre cuando te llega demasiada información que no comprendes y te entra el miedo. Visualizas el cambio y te parece tan grande que no sabes cómo pararlo. Te genera frustración no poder congelar el tiempo. Imaginas que cambia todo, salvo tú. Eso hace a la gente sentirse vulnerable y repercute negativamente en sus áureas, que me encargo de reconstruir vía reflexión sosegada. Nosotros somos pares y generamos soluciones inéditas.

Soy un ciudadano 5 estrellas y tengo acceso a la mejor cartera de clientes con necesidad de reflexionar. Todas las personas con las que me relaciono somos pares 5 estrellas y todos disfrutamos de un mundo distópico P2P en el que todo está diseñado para que los ciudadanos 5 estrellas estemos bien entre los nuestros. Nadie se atreve a dejar de ser 5 estrellas. Todos estamos conectados y de vez en cuando te acuerdas de aquella amiga que ya no ves. Sabes que recibió una mala evaluación y eso le afectó la reputación digital. Seguramente esté con otros no-5 estrellas, la pobre, aunque seguramente esté más relajada. La verdad es que la reputación digital controlada por la inteligencia artificial es una tiranía. Es casi peor que Hacienda.

Mi trabajo como “Activador de Áureas” me permite aprender exponencialmente. Ahora comprendo cómo cuánticamente un infinito puede ser infinitas veces más grande que otro infinito. Me pasa con mis clientes. Conectamos conocimiento y lo vamos ordenando. Mis clientes me pagan por reflexionar exponencialmente juntos y llegar a conclusiones eficientes. La premisa en el 2032 es que la disrupción exponencial procederá de la inteligencia artificial, que ya es más eficiente que la inteligencia humana. Eso genera un reto enorme en las cabezas de mis clientes. Ahora cualquier solución tiene que ser global, puede morir en nanosegundos (¡ahora nanosegundos es una eternidad!) y debe estar adaptada a infinitos canales que responden a infinitas demandas de emociones que mutan de manera infinita. Nosotros compartimos conocimiento, reflexionamos y generamos soluciones y eso les permite una mayor tranquilidad en su percepción del futuro. Comprender una situación nos genera bienestar y eso repercute en nuestras áureas.

Sin quererlo, mi talento natural me permite cambiar la mentalidad de mis clientes. Muchas veces veo que su problema es que son lineales e innovadores, pero no disruptivos ni exponenciales. Mi trabajo me permite mantener permanentemente una mentalidad exponencial y disruptiva. Por lo menos ahora que sólo tengo 64 años, me encuentro fuerte y todavía tengo margen de tiempo en esta tercera adolescencia post-after punk en la que entras cuando te haces un alocado sesentañero. Con setenta parece que es peor. Dicen que a los setenta es cuando empiezas a vivir.Cuando llegue a los 70, dirán que no hay nada como vivir los “happy 90s”…y así. Llego tarde siempre a todo. Hasta a la crisis de la mediana edad. Ese concepto es de otro tiempo, que yo no podré vivir.

No consigo visualizar mi jubilación. Siento que cada día aprendo más y que no ha llegado ningún tipo de declive en mi profesión. Al revés, con el conocimiento de mis clientes más mayores accedo hasta a ecosistemas de sabiduría y eso sabemos todos que a ello sólo accedemos la inteligencia artificial y los ciudadanos 5 estrellas. ¿Cómo no me va a gustar mi trabajo? Si vivir feliz eternamente es el paraíso. Y todos queremos vivir un día más…

Si te interesa el 2032, conecta conmigo por telepatía.

Post dedicado a José Luis Cordeiro (Singularity University)

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