Construyendo mentalidades disruptivas: metodología de la alter-realidad emocional prospectiva

En la consultora donde soy socio estamos centrados sólo en proyectos disruptivos. Comprendemos la disrupción como el punto en que el cambio es tan sustancial y tiene una base tan sólida que, de la noche a la mañana, a nadie le apetece operar bajo el sistema antiguo. La disrupción es tan potente que supera fácilmente a la innovación e incorpora inmediatamente todos los mercados tradicionales. Lo comprendió bien Apple y en 2007 su solución digital disruptiva en forma de iPhone barrió a las súper innovadoras Nokia y Kodak, en ese momento dos mega corporaciones industriales con casi todo el mercado.

Es importante comprender la mentalidad imperante hoy en día, en que nos vemos ya obligados a responder con soluciones 3.0 a comunidades de ciudadanos conectados bajo esquemas de reputación digital en ecosistemas de confianza. Cuando ciudadanos que operan de manera proactiva y se comunican digitalmente empiezan a transaccionar, sobre la base de recursos abundantes, entre sí están creando un sistema. Sin embargo, estos nuevos ecosistemas conectados no tienen cabida en la mentalidad de nuestro sistema, y se generan conflictos en el camino, a medida que uno va decreciendo linealmente y otro va creciendo exponencialmente.

Cuando los ciudadanos conectados no encuentran cabida en el sistema, les resulta muy fácil crear sus propios alter sistemas, ahora por whatsapp bajo un auténtico Peer-to-Peer. No son antisistema, todo lo contrario, ya que desean operar bajo la legalidad. Son alter sistema porque se ven forzados a vivir en una realidad con lógica paralela a una normativa industrial que no les da cabida. Si el sistema judicial nacional les prohíbe, el sistema municipal les multa, los lobbies les demonizan y los gobiernos no les integran fiscalmente bajo el modelo industrial, es lógico pensar que ese ecosistema que sigue creciendo de manera exponencial lo hace fuera del sistema. Insisto, los modelos digitales en aplicaciones móviles no son antisistema, sino alter sistema. No han aparecido para arrebatar mercado a las industrias competitivas sino a conectar a los “no mercados” de ciudadanos colaborativas. Los modelos de demanda se ven restringidos por normativas enfocadas a la oferta y parece difícil encontrar un equilibrio entre las partes. No conseguimos ponernos de acuerdo los miembros del sistema y aquellos de los numerosos alter sistemas que ahora operamos con datos, y en algunos casos, con criptomonedas.

Todo parece un lío porque la aparición de los alter sistema ha generado mucha confusión en los defensores tradicionales del sistema, representados tradicionalmente en los hoteleros, taxistas y eléctricas, defendidos por abogados con mentalidad garantista. Sin embargo, esa es la sociedad que conocemos y nuestra mentalidad, en términos generales, sigue contando con el taxi, el hotel y las eléctricas, a quienes les seguimos exigiendo garantías. Resulta difícil comprender modelos digitales cuando tu mentalidad sigue operando bajo realidades industriales.

El paso más difícil: la interiorización del concepto de disrupción

Cuando hay disrupción tecnológica, cambia todo. En los años 1930s la disrupción apareció de la mano de la radio. En los años 1950s procedió de la televisión. En los años 1990s fue la aparición de Internet, en 2007 la aparición de tecnología digital y en los 2010s, el desarrollo de blockchain. La aparición de cada tecnología cambió la sociedad, a nivel global, y por ello se las consideran disruptivas.

Vayamos más al detalle, con ejemplos cercanos de los últimos 10 años. Apple generó la disrupción en los modelos de negocio tradicionales (ahora aplicaciones móviles que gestionan datos) y conectó nuevos “no mercados” con su iPhone. Amazon ha generado exactamente la misma disrupción en la distribución retail. Netflix generó una nueva manera de ver cine y Airbnb reinventó el concepto del viaje, y ambos se basan en “la experiencia”. Twitter ha cambiado la manera de comunicarnos a nivel global y nos ha enseñado a concentrarnos en el mensaje, no en el discurso. Facebook ha cambiado nuestra manera de relacionarnos con nuestros círculos más íntimos y LinkedIn es nuestro currículum y tarjeta de visita. Wikipedia es la referencia para 500 millones de personas que nunca han tocado físicamente una enciclopedia tradicional. Se podría seguir con otros modelos como Uber, Vandebron, Tesla, Google y mil más, y veríamos que todos están compuestos por profesionales con mentalidad disruptiva. Trabajan bajo otros enfoques porque saben que las cosas ya no serán iguales y han comprendido por qué.

Es vital para nuestros proyectos disruptivos que en la cabeza de nuestro cliente quede muy claro que ya no resulta suficiente con ser innovadores, porque ya vivimos bajo un entorno de disrupción. Nos resulta muy importante que nuestro cliente comprenda que su mentalidad de coche de caballos le permite ser innovador y mejorar cada una de las piezas, incluso invertir en un caballo más, y y así duplicar la potencia. Por mucho que desee mejorar cada pieza, el cliente con mentalidad de cochero de caballos no va a poder frenar la creación de una nueva tecnología que ya permitía eliminar al caballo físico y generar 8 caballos mecánicos. Una persona con mentalidad disruptiva visualizaba un automóvil y se alegraba, porque rápidamente comprendía el esquema y los beneficios. Una persona con mentalidad innovadora se imaginaba tener que comprar y alimentar ahora a 8 caballos, llegaba a la conclusión de que el modelo no le merecía nada la pena y se amargaba, porque realmente no comprendía de qué le estaban hablando.

El paso más fácil: la visión prospectiva disruptiva mediante estados alterados

Vamos a suponer que, tras distintas sesiones de formación prospectiva, nuestro cliente empieza a comprender las cosas de otra manera y empieza a sentir una cierta mentalidad disruptiva. Si le hablamos de crecimiento, sentimos que piensa en exponencial, no en lineal. Si hablamos de mercados sentimos que su cabeza se pondrá a buscar cómo conectar los “no mercados”, los que todavía no existen, olvidándose de los actuales, si no ofrecen datos. Si nuestro cliente piensa en disruptivo, sabemos que nos vamos a entender muy bien.

EVENTOBBVA

En la presentación en sociedad de Dictum Futurae en el Centro de Innovación del BBVA (06.09.17) pudimos disfrutar de expertos en Sociedad Inteligente que nos teleportaron emocionalmente al año 2025. De esta manera el público asistente pudo visualizarse así mismo y comprender mejor las incógnitas que ya nos planteamos sobre la Sociedad Inteligente.

Las sesiones de autovisualización prospectiva están basadas en situar a nuestros clientes en un año del futuro. Si estamos trabajando a un proyecto a 4 años y lo empezamos en 2018, por ejemplo, nuestras sesiones de visión prospectiva se desarrollan como si ya estuviéramos viviendo en la sociedad del año 2021:

  1. Presentamos las normas: Vivimos en el año 2021 y hablamos en tiempo presente de lo que pensamos está pasando. Toda la conversación se desarrolla en tiempo presente, de manera que el tradicional mantra “la sociedad convivirá totalmente conectada” se convierte en “la sociedad ya está totalmente conectada”.
  2. Presentamos los puntos de partida en que se basa el proyecto. Generalmente son cosas que ya están pasando y que no resultan tan extrañas al público. A nadie le resulta difícil situarse en el futuro cuando su cabeza maneja información que le resulta cercana.
  3. Planteamos la gran duda que realmente queremos resolver con el proyecto, escuchamos las reacciones y tomamos nota. Lo cuentan todo.

Efectivamente, bajo un estado alterado de realidad emocional la gente te lo cuenta todo. Los grandes Luis Miguel Samperio y Alejandro Sacristán están centrados en la realidad virtual para gestionar nuestros “estados alterados”. En Futurae estamos centrados en “la realidad emocional” para también gestionar estados alterados. En ambos casos permitimos visualizar cosas que la realidad cotidiana te impide ver y en ambos casos usamos la empatía, porque ambos compartimos que es la herramienta más poderosa de todos los tiempos. La empresa EmpaticaVr lo hace virtualmente con tecnologías empáticas y nosotros en Futurae lo hacemos físicamente con metodologías empáticas. EmpaticaVr  y Futurae estamos destinados a encontrarnos en el camino, en algún momento. Simplemente somos demasiados jóvenes y necesitamos volar un poco más. Pero intuyo que nos volveremos a cruzar en el futuro.

Así hacemos comprender a nuestros clientes en dónde se meten. Les cambiamos la mentalidad para comprender nuevos retos y nuevas posibilidades de futuro, que hemos construido con ellos mismos, solo que yendo marcha atrás. Empezamos visualizando el proyecto al final del mismo y vamos viendo qué necesitamos y cómo vamos a conseguirlo. Nos va a resultar muy fácil identificar los precipicios en el camino, que ya es un camino recorrido y ya existen puentes que salvan las dificultades.

El cliente que realmente da el campanazo es el que sabe ir a toda velocidad marcha atrás desde el futuro, esquivando todos los precipicios en donde nadie ha construido un puente. Tendrá que visualizar la manera de sortear dificultades que sabe se encontrará en el camino y en las que nadie ha pensado. Cuando ya tiene esa duda, su reacción natural es resolver sus nuevas incógnitas en internet. Cuando ello ocurre, ocurre el cambio. A partir de información encontrada en distintos foros, la mentalidad disruptiva de nuestro cliente ya sólo piensa en soluciones. Incluso para problemas que ni han ocurrido, ya han pensado una solución.

Ya sabemos cómo conectar mejor con nuestro cliente. Nos vemos obligados a alterarle la mentalidad, pero tras una pequeña crisis, te lo agradecen enormemente. Para empezar, se comunican mejor con sus hijos. Sienten que lo comprenden todo mejor. A partir de ese momento, esa cabeza es un hervidero de ideas disruptivas, que no puede evitar pensar en mejores esquemas en todo lo que le rodea.

Nosotros admiramos enormemente las soluciones disruptivas, porque a nosotros nos permiten aprender. Para muestra de qué es innovador y qué disruptivo, un botón. Si nos enfrentamos al mismo idéntico problema, una mentalidad innovadora piensa en esto y una disruptiva en esto. No hay color. Bravo @felixcampano y Will Henn por la solución disruptiva, a quien deseo mucho éxito.

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Mi solución ha sido la #EconomíaColaborativa

Está previsto que intervenga mañana en un evento que promete generar una ola de innovación en Galicia. Los ponentes son grandes referencias en sus campos y el grupo está liderado por esa cabeza disruptiva denominada Gonzalo Osés. Mañana será grande. Presiento que sembraremos una semilla que germinará en numerosos cambios. El cambio ya es incontestable.

Hace unos meses me contactó Luis Deber, Director de la Fundación Ronsel. Luis considera que las circunstancias actuales son muy propensas para desarrollar proyectos innovadores por y para emprendedores gallegos. Parece ser que ahora tenemos todos los ingredientes para cocinar un caldo de cultivo que podría generar un cambio de mentalidad. Luis, y yo lo comparto, piensa que la suma conectada de distintos elementos puede catalizar en un ecosistema de empoderamiento ciudadano vía su “inserción digital”. La Fundación Ronsel, elemento muy importante para la formación de miles de profesionales gallegos, ha visto en algunos elementos de la Sociedad Digital como la solución a algunos de sus retos. Y ha conectado a algunos expertos para catalizar la innovación en el “evento del año” en Santiago de Compostela: Galicia Camiño Emprendedor.

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El fatídico cambio por circunstancias

La Fundación Ronsel se ha encargado de todos los trámites logísticos, vuelo incluido. El evento se celebra mañana día 9 de noviembre y me invitaban a una cena con el resto de ponentes hoy, a las 8 de la noche. Si tenía que viajar a Santiago, me pareció natural querer disfrutar un poco de la ciudad, así que pedí volar en el primer avión. Eso fue hace meses.

Ayer por la noche surgió un tema de Dictum Futurae que requería intervención inmediata. No pasa nada, pensé, cojo otro avión más tarde y listo. Esta mañana, iluso de mí, y sin ser consciente de que mañana es día vacacional en Madrid, en uno de esos giga-puentes que tanto nos gustan, intenté la compra de billetes online. Con toda mi extrañeza, no encontraba vuelos. ¡Y qué precios! Pensé que algo estaba haciendo mal.

Intenté comprar un billete de Renfe pero me daba error todo el rato y no pude finalizar el proceso de compra. El problema procedía de mi ordenador, pensé, hay algo que no permite cerrar el proceso de compra online.

Como no estaba lejos de Chamartín, por la tarde me acerqué a la estación para comprar un billete. Tras una larga cola donde los viajeros éramos casi despachados en segundos me enteré de la triste realidad. Mañana es fiesta y no quedan billetes de tren para viajar a Santiago de Compostela. ¿Ni en business? “Ni en business. Todos los trenes están completamente llenos” Comprendí por qué no he podido encontrar un billete de avión.

Caos en mi cabeza. Hola Blablacar. Hola solución.

Los elementos de transporte tradicionales no respondían hoy a mi necesidad de llegar a Santiago de Compostela para el evento de mañana. El taxi ni lo considero como alternativa razonable, y tanto el avión como el tren no estaban disponibles. Me quedaba el autobús, a precio de 46,08 euros, según su oferta online. Bien, por lo menos ya tengo donde elegir. Eso me hace sentir enormemente más libre.

Cierro el navegador en mi móvil. Abro la app de Blablacar y busco un viaje entre Madrid y Santiago de Compostela. Encuentro uno que me viene de miedo. Sale mañana a las 7 de Las Rozas y llego a Santiago a las 12h50. Elijo la opción que mejor se adapta a mis necesidades y contrato un viaje por 25 euros. En menos de 1 minuto ya tenía mi viaje contratado, con un conductor de confianza y una excelente reputación digital (4,9 OMG!!!)

La solución digital, facilitada por Blablacar, es la mitad de precio, conozco al conductor y éste, encima se adapta a mí. La solución digital me ha llevado 1 minuto, desde mi móvil. La solución industrial (aunque vaya por Internet) no me ha permitido comprender qué estaba haciendo mal y he constatado que ni es capaz de absorber los picos de la demanda ni es flexible para generar soluciones adaptadas a sus clientes. Blablacar sí, sin embargo. La solución industrial no me genera la misma empatía que me genera la solución digital.

Di sí a un ecosistema de confianza. Di sí a Blablacar.

Todo el mundo sabe que un viaje de casi 6 horas es igual si eres transportado en un autobús de línea que en un coche con ambiente de confianza. Igual, y por mitad de precio.

Intuyo que se recordará GCE ’17 tanto como #SHARE ’14 de San Francisco

Recuerdo que el evento del año en 2014 en San Francisco fue #SHARE’14. Tuve la gigantesca suerte de participar como ponente. Me movía como pez en el agua por el backstage con mi privilegiada pegatina roja de “pannelist”, compartiendo espacio gastronómico con Nathan Blecharczyk (fundador de Airbnb), John Zimmer (CEO y cofundador de Lyft), Neal Gorenflo (CEO de Shareable) y Michael Seibel (CEO de la incubadora YCombinator, la mayor aceleradora privada de startups de Estados Unidos). Ahora ellos valen cientos de miles de millones de dólares, pero al principio no era así. Las gigantescas rondas de financiación llegaban después de cada #SHARE en San Francisco, que empezó en 2011.

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¿Quién es el equivalente de Natalie Foster en Galicia Camiño Emprendedor? Creo que lo intuyo. Y me alegro enormemente.

En #SHARE hablé en español con la gran Lisa Ganski, con quien coincidí en los Ouishare Fest en Paris en 2015, y con Mira Luna, quien me introdujo en 2012 a los bancos de tiempo y me explicó cómo estos habían surgido de una necesidad: “Si en la Bahía de San Francisco la gente no puede pagar con dinero, puede pagar con su talento”. A través de ella pude comprender mejor modelos como Timerepublik, plataforma en la que estuve muy implicado entre 2013 y 2015.

#SHARE ’14 fue un punto fundamental en mi carrera como analista de la economía colaborativa. Intuyo que “Galicia Camiño Emprendedor” tendrá un impacto similar. Lo intuyo….

En #SHARE ’14 conocí a Jay Nath, director de Innovación del Ayuntamiento de San Francisco, quien me explicó por primera vez la importancia del Big Data, del “open data” y de los software con código abierto. Jay Nath fue muy revelador y lo que más reveló es el fundamental papel del organismo público en la innovación. Él lo tenía claro: su papel era impulsar, no limitar. Yo me batía el cobre con unas administraciones públicas españolas que pensaban que esto era cosa de hippies digitales, mientras leían tranquilamente sus whatsapps. Estando acostumbrado al desdén de nuestros reguladores, observar a sus equivalentes en Estado Unidos era contrastar el blanco con el negro. Mientras los norteamericanos buscaban la manera de fomentar la conexión digital, los españoles preferían limitar la conexión Peer-to-Peer por decreto ley. Lo rechazaron por irrealizable (y por los lobbies).

La abogada Janelle Orsi, fundadora del Sustainable Economy Law Center, no comprendía por qué en España íbamos a querer frenar la conexión digital, cuando las start ups que ella asesoraba (Twitter, entre otras) se beneficiaban de enormes beneficios si se producía la conexión. “It doesn’t make any sense”, recuerdo que dijo, “Digital connection implies huge opportunites and it empowers our citizens”. No, si, ya, Janelle, pero bajo Ignacio González, la Comunidad de Madrid reguló en 2015 algunos aspectos de la economía colaborativa tan rematadamente mal, que fue tumbada en los tribunales tras las reclamaciones de la CNMC. Dos años después, sigue sin quedar claro cuál es el marco legal y ahora resulta que es complicado deshacer lo andado, aunque la dinámica nos lleve hacia el precipicio. En fin.

La persona que más me impactó, tanto en #SHARE ’13 como en ’14, fue Natalie Foster. Fue la directora de campaña online del Presidente Obama y es reconocida como el artífice de la victoria del primer presidente negro de la historia. Fue mi jefa durante dos años, 2103 y 2014. El objetivo era explicar la dinámica Peer-to-Peer desde peers.org, en ese momento la organización de ciudadanos productores más grande del mundo, y una de las catalizadoras del éxito de Airbnb, entre muchas otras.  ¿Quién puede resistirse a un trabajo así? Esos fueron mis años más locos como hippy digital, tras el paso en unas 30 comunidades P2P y bastante viaje a SFO.

#SHARE ’14 fue su última edición y tuve la ocasión de comer en las oficinas de un gigante con poquitos años, Twitter, cenar con los fundadores de Airbnb y asistir a un momento histórico. Tuve la oportunidad de participar en reuniones donde el impulso público generaba una reacción privada exponencial. Lo tenían muy claro. Esto era ya una sociedad de demanda y es la demanda lo que hay que impulsar, no limitar la oferta. La dinámica generada en solo 4 años había hecho coincidir en un evento:

  • A los reguladores, con mensaje en directo desde la Casa Blanca de apoyo firme a la economía digital.
  • A inversores, que posteriormente hicieron millonarios a algunos de esos simpáticos chavales en zapatillas y camisetas con el logo de su startup.
  • A un espíritu de colaboración transversal entre todos los focos de innovación, públicos y privados.

Entre todos hicieron el milagro: ya no hacía falta hacer más eventos #SHARE. Ya lo habíamos contado todo y todo el mundo ya estaba conectado. Ahora sola faltaba ponerse a trabajar.

Y así ocurrió. Airbnb pasó de 20 a 200 millones de golpe, y al año siguiente escaló a los 10.000 millones de dólares, estando hoy valorada en 30.000 millones de dólares. Lyft se convirtió en el mayor competidor de Uber en Estados Unidos y hoy vale 7.500 millones de dólares. El Ayuntamiento de San Francisco integró a todos los miembros más destacados de la sharing economy en un grupo de innovación que se reunía en las oficinas de Twitter, de manera medio clandestina en pleno centro de la ciudad. En San Francisco se generó una mentalidad colaborativa que ha tenido los resultados disruptivos que conocemos hoy.

Eso mismo percibo que va a pasar mañana en Santiago de Compostela. Nos reunimos cabezas con planteamientos tan locos que hasta podrían funcionar. En San Francisco catalizó un ecosistema de innovación y en Santiago de Compostela catalizará otro similar. En su momento lo conté así (mayo 2015). Mi próxima entrada será sobre “Galicia Camiño Emprendedor” y contaré si intuyo que contamos con los mismo ingredientes.

Aunque sin haberse producido, ya lo intuyo.

Lo intuyo.

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PD: Me pregunto si los equivalentes en #SHARE ’14 somos nosotros. Nacho Villoch, Javier Sirvent, Gonzalo Osés, Ana Hernández, Luis Deber…. Si quieres ver a los ponentes, pincha aquí. Si estás en Santiago de Compostela, estás a tiempo de asistir al evento del año .

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5 consejos para disfrutar de tu “experiencia única” en Airbnb

¿Quieres vivir una experiencia única y por ello accedes a la comunidad de Airbnb? Si apoyas el homesharing porque te gusta viajar con total seguridad y empatía, y quieres acceder a los trucos de viajeros 3.0 experimentados, estás en el post adecuado. 

Como miembro activo de la comunidad de anfitriones de Airbnb en Madrid desde 2012, creo que puedo sugerir 5 consejos que pueden mejorar la experiencia de cualquier viajero.

nuriaSi eres un viajero de Airbnb, debes saber que para el anfitrión es muy importante que durante el viaje te sientas como parte de su círculo de influencia. Ello resultará en que el anfitrión te sugerirá de manera natural dónde comer, comprar y divertirte, como si fueras su conocido. El anfitrión no te va a cobrar comisiones para generarte una experiencia y nadie mejor que él para explicarte su ciudad y lo que está pasando en ella. Vas a su casa y está deseando que la llenes de energía positiva (y de evaluaciones 5 estrellas). Se genera la empatía con un elemento local de confianza como base emocional del viaje. Es homesharing.

¿Tu anfitrión es una empresa de servicios turísticos? Yo saldría corriendo…

No te compliques y pasa al siguiente alojamiento. Esto va de ciudadanos que hemos generado un ecosistema de confianza, en donde se han metido las empresas después. Las empresas no han comprendido en qué consiste la experiencia, porque no compartimos objetivos en la vida. El objetivo de las empresas es ganar dinero y el tuyo ser feliz. Te defraudarán, porque te ofrecerán espacios que han sido generados sin generosidad ni personalidad cuando tú ahora requieres algo más en tus experiencias de viaje.

1. Verifica que tras el alojamiento hay un anfitrión real, no una SL

Ahora que en la comunidad de Airbnb convivimos ciudadanos y empresas, pincha en el perfil del anfitrión y verás el número de alojamientos turísticos que tiene. Si tiene un número de apartamentos que no es nada razonable para un ciudadano, mosquéate. Para ese anfitrión esto es simplemente un negocio, y seguro que legal, pero no empático. Ese anfitrión no lo entiende como homesharing, sino como un esquema societario lucrativo. En cualquier viaje siempre es mejor poder contar con el toque humano de un anfitrión local que con el teléfono de contacto de una empresa. Ambos te ofrecen lo mismo pero sólo uno de ellos no está deseando sacarte la pasta. A propósito, ten cuidado con esos extras por cualquier cosa, como esos “late check-in fee”. Si te alojo en mi propia casa me daría vergüenza cobrarte esos extras, porque te considero mi par y ya empatizamos sin conocernos. Lo que estoy es deseando que llegues bien. Otros desean otras cosas de tí.

2. Confirma que quien te va a recibir es un anfitrión vocacional (y no el staff de la SL)

Una de las cosas que más valoran los viajeros en su experiencia de viaje es su bienvenida al alojamiento. En este blog de viajeros experimentados de Airbnb te explican claramente la importancia del check-in. En el momento del check-in el viajero puede corroborar que ha tomado una decisión correcta a la hora de diseñar su viaje y eso le hace sentirse inteligente. Confirma que tu anfitrión va a ofrecerte todo el tiempo que tú requieras. Mis check-ins siempre duran lo que desean los viajeros, yo sólo respondo a sus preguntas y ninguno en 5 años ha durado menos de una hora. Asegúrate de que tu anfitrión puede ofrecerte todo el tiempo y toda la empatía que necesitas, y si no puede porque está gestionando 25 pisos, ese no es tu problema. En un esquema Peer-to-Peer, elige a tu par. Si hasta ahora te contentabas con una SL debes saber que también puedes acceder a algo mucho más exquisito: una persona como tú (con tus valores, nada menos).

3. Confirma que tu anfitrión es el dueño (y gestor) del alojamiento turístico

Tras varias horas de viaje lo último que deseas es tener que esperar en la calle a que llegue tu supuesto anfitrión, para luego verificar que aparece otra persona. Tampoco deseas que tu anfitrión tenga de repente que llamar por teléfono a la propietaria “que está de vacaciones” (y lleva de vacaciones desde hace 396 evaluaciones) porque han cambiado la llave de la cerradura del portal, nadie sabía nada y ahora tengas que depender de los vecinos para entrar y salir de tu alojamiento turístico hasta que te consigan la llave buena. Todo te saldrá mucho mejor si tu anfitrión conoce los detalles del alojamiento y si tú puedes tener acceso directo a él 24/7. Si se estropea el aire acondicionado, crees que el wifi no funciona bien o simplemente te apetece un buen restaurante vegano, siempre es mejor recibir la respuesta inmediata de tu anfitrión. Si te encuentras con un imprevisto y en la empresa no trabajan los fines de semana, tampoco es tu problema. Tu anfitrión está deseando serlo 24/7. Di no a los gestores que hacen esto como negocio lucrativo y están pervirtiendo la esencia del homesharing porque realmente tú no les importas y tu experiencia única ya les da igual.

Exige una experiencia única. Si tu anfitrión es tu par, está deseando verte feliz

Todos disfrutamos mucho cuando percibimos que nuestros invitados se sienten a gusto y experimentan emociones tan increíbles que no paran de alabarte. Ahora vas a alojarte en casa de un anfitrión y vas a su ciudad. Tu anfitrión desea que tu experiencia sea increíble y hará todo lo posible para que en esa nueva ciudad te sientas como en tu casa.

4. Asegúrate de que tu anfitrión va a ser tu gran apoyo durante todo el viaje

Busca tu par en esa otra ciudad. Bucea por las fotos del alojamiento turístico e identifica esos elementos que te resultan familiares. ¿Qué tendría una persona como tú en su casa? Evalúa los pequeños detalles y piensa si esa es la casa que te gustaría. Si te gusta la lectura, busca un alojamiento con libros. Cuando conectas con tu anfitrión de manera natural y ambos compartís valores, éste se convertirá en tu gran apoyo y eso es importante si aparecen imprevistos durante el viaje. Si te roban en una ciudad extranjera, las cosas se tornan diferentes cuando tu anfitrión te acompaña durante horas en una comisaría y te facilita los trámites ante la Policía. Pregunta a tu anfitrión cuál es su disponibilidad de tiempo durante tu viaje. Si te responde que total, conecta inmediatamente. Os habéis encontrado. Cuando conectas con un anfitrión, te llenas de tranquilidad. Sabes que, pase lo que pueda pasar en tu viaje, al final no pasará nada porque tu apoyo local se encargará de resolver cualquier incidencia inmediatamente.

5. Observa en las evaluaciones si otros viajeros hablan del anfitrión o sólo del alojamiento

Esta prueba es la más definitiva. Donde hay un anfitrión real encontrarás gratitud real del viajero de manera muy emocional y las evaluaciones incorporarán su nombre. Donde hay una empresa las evaluaciones hablarán sobre las conveniencias del alojamiento turístico u ofrecerán información sobre quién hace el check-in. Horroriza ver en las evaluaciones de un mismo alojamiento que varios nombres han dado la bienvenida a distintos viajeros. Suele coincidir con empresas inmobiliarias con elevada rotación de personal camufladas como anfitriones. En Airbnb la honestidad es muy importante. Tú puedes exigir a tu anfitrión que te ofrezca respuestas honestas a tus dudas de viaje. Si te gusta el alojamiento y detrás hay una empresa, quieres saberlo antes, y no después de hacer el pago. Menos aún cuando llegas al destino.

La experiencia comienza en el momento en que deseas el viaje, visualizas el alojamiento, te imaginas a tu anfitrión local…. Y “la experiencia única” puede ser tan emotiva que no acabará nunca

Para el anfitrión, su máxima prioridad es que seas un viajero feliz. Nada más. Sólo con eso ya se producen efectos positivos. Si ese anfitrión ha sido capaz de facilitarte una experiencia de viaje segura y amable, tú vas a evaluarle con 5 estrellas, lo que reforzará su reputación digital y le mantendrás como SuperHost. Si en tu viaje has interactuado con tu anfitrión en numerosas ocasiones (porque sabemos que deseas acceder a millones de opciones), te costará abandonar ese destino. Habréis conectado y ese destino ya será mucho más que algo turístico. Lo recordarás siempre porque es algo emocional. Ese destino ya forma parte de tí.

5116b2406665f912904ad753b1bd42b3.jpgSueña con ese viaje increíble e incorpora el factor humano de un anfitrión. Estarás apoyando a vecinos que viven en sus casas y luchan contra la gentrificación de empresas que se enmascaran como anfitriones. Esas empresas están generando conflictos por sus propios intereses particulares y son los anfitriones quienes más sufren la invasión. Esas empresas turísticas con decenas de alojamientos turísticos están tirando los precios a nivel global, están expulsando a los ciudadanos productores de sus casas y están pervirtiendo la “experiencia única”.

Apuesta por el homesharing y vive experiencias hechas a tu medida. Si tienes la posibilidad de conectar con un anfitrión real, te lo recomiendo. Puede cambiar muchas cosas en tu experiencia de viaje.

 

 

 

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Fianza sin confianza vs confianza sin fianza: El lío 3.0

Antaño para fiar era conveniente poder confiar, pero nos hemos encargado de ir cambiando las cosas para que “fiar” y “confiar” se hayan convertido conceptualmente en dos unidades con distintas combinaciones binarias, y cada una de ellas con sus correspondientes repercusiones normativas.

EN LA SOCIEDAD INDUSTRIAL LA GENTE SE FÍA

confiarFiar procede del latín fidāre (por fidĕre) y la RAE lo entiende como “asegurar que otro cumplirá lo que promete o pagará lo que debe, obligándose, en caso de que no lo haga, a satisfacer por ello”. Ello implica que tradicionalmente hemos podido:

(1) Asegurar con avales, seguros, reaseguros, certificaciones de solvencia y la participación de intermediarios financieros y garantes diversos.

(2) que otro cumplirá lo que promete mediante los sistemas de garantías y avales legalmente reconocidos (implicando notarías, Hacienda Pública, registros, entidades financieras, administraciones públicas, gestorías, etc).

(3) o pagará lo que debe a través de un sistema de penalizaciones bancarias, legales, fiscales, administrativas y/o mediáticas. Nuestro sistema legal deja muy claro cuáles son las posibles infracciones a una norma y nuestra filosofía es que quien la hace, la paga.

(4) obligándose, en caso de que no lo haga con el miedo siempre encima de que un incumplimiento será castigado por entidades financieras, administraciones públicas y/o organizaciones que velan por sancionar a los perjudiciales ciudadanos o empresas.

(5) a satisfacer por ello mediante el sistema de multas y recargos correspondientes, con listas públicas de infractores y morosos, si no son capaces de satisfacer el compromiso adquirido.

Hemos generado un sistema normativo punitivo que fía normativamente la provisión de servicios, pero ello no ha generado confianza en la ciudadanía ni en el sistema. Fiamos la confianza en las garantías y lejos de conseguir una sociedad más confiable, hemos conseguido todo lo contrario. Ahora la ciudadanía siente menor empatía hacia un sistema basado en los férreos principios de la “fianza” y tampoco siente mucha confianza ante la garantía. En España, de hecho, pensamos que “las marcas mienten, carecen de valores y no contribuyen a un mundo mejor”. A pesar de todas las garantías.

EN LA SOCIEDAD DIGITAL LA GENTE CONFÍA

fiarConfiar procede del latín confidāre (por confidĕre) y la RAE lo desarrolla como “depositar en alguien, sin más seguridad que la buena fe y la opinión que de él se tiene, la hacienda, el secreto o cualquier otra cosa”. Ello implica que ahora podríamos:

(1) Depositar en alguien”, no en cualquiera, sino en alguien que es miembro de tu comunidad de pares y cuenta con reputación digital. Deseas que tu conductor sea un miembro de Blablacar, a quien reconoces como tu igual.

(2) sin más seguridad que la buena fe, ya que no existe ningún tipo de garantía. De ninguna clase. Cero. Los esquemas colaborativos funcionan sólo con la confianza, que es una emoción que no requiere de certificados oficiales. Aparecen incógnitas de la función económica de la demanda que no sabemos conjugar legalmente ni podemos valorar económicamente. Surge en el mundo de los negocios la empatía como nueva palanca generadora de millones de dólares e interacciones.

(3) y la opinión que de él se tiene mediante el sistema de reputación digital y absoluta transparencia de los miembros de una comunidad virtual entre sí, quienes funcionan como un cerebro interconectado globalmente 24/7. El nuevo sistema premia a los ciudadanos excelentes y relega al olvido a aquellos que no son dignos de confianza.

(4) la hacienda mediante un sistema de plataformas que ponen en contacto a personas que desean compartir sus cosas. Abren sus casas en HomeAway, venden en Wallapop, cocinan sus mejores platos en Eatwith, aprenden con otros miembros de la comunidad en Tutellus o Milingual y viralizan contenidos en las redes sociales. Ello ocurre porque lo pide una demanda que está deseando pagar por ello, siendo eso justo lo que desea: el toque humano que la industria le niega.

(5) el secreto o cualquier otra cosa o la denominada experiencia, que no trata de ofrecer algo increíble, sino aquellas cosas que pedimos todos: estar tranquilos, sentirnos libres, saber qué pagamos, no sentirnos aislados ni manipulados y creer que no tenemos dudas. En el Peer-to-Peer, esa es “la experiencia” y pueden ofrecerla muchas personas, pero pocas empresas.

Las comunidades online operan bajo un esquema autorregulatorio que fomenta la realización de transacciones sobre la base de la confianza, la empatía y la reputación digital. Nuestra dinámica actual en España está intentando restringir normativamente estas iniciativas, encajando fenómenos de demanda en marcos normativos de oferta.

AQUÍ EN ESPAÑA TODO ES UN LÍO 3.0

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#SharingMadrid es un evento donde se concentraron empresas que han generado ecosistemas de confianza. Sus clientes no les piden garantías porque entre ellos existe la confianza. ¿Cuánto confían tus clientes en tu empresa?

Las cosas están cambiando y no saber identificar la ocasión a tiempo puede generar riesgos significativos. Los grandísimos Blockbuster, Kodak y Nokia no supieron comprender la transformación digital y (casi) han desaparecido. En un lustro esas marcas sonarán tan históricas como la Gran Depresión de 1929. Sin embargo, Uber, BlaBlacar y Google han sabido comprender la transformación digital y han aparecido, pero a uno le prohibimos primero (y luego le dejamos sobrevivir con cuentagotas), al segundo le enjuiciamos cada dos por tres y al último le invitamos a irse, porque nuestras leyes no entienden su idioma.

Para clarificar un poco el embrollo, la Autoridad Catalana de Competencia acaba de publicar un informe denominado “Transacciones entre iguales (P2P). Un paso adelante” (mayo 2016) en el que sitúa a los peers como el centro del nuevo paradigma, pero plantea la necesidad de acometer retos normativos, si o si, en España, en consonancia con las conclusiones preliminares de la CNMC al respecto.

Nuestro sistema se está configurando con dos actores que tienen una comprensión distinta de la economía:

  1. Por un lado, la economía de las empresas (Business-to-Consumer), que fomenta el sistema de fianza y garantía, se desarrolla bajo un marco regulatorio complejo, necesita una enorme maquinaria administrativa y está en crisis. Entiende la economía desde la oferta.
  2. Por otro, la economía de los ciudadanos (Peer-to-Peer), que fomenta un sistema de confianza, necesita una sencilla maquinaria administrativa, se desarrolla bajo un simple marco autorregulatorio y está en expansión. Entiende la economía desde la demanda.

Ya están claramente diferenciados los esquemas que funcionan bajo la “economía de empresas” de aquellos que funcionan bajo la “economía de ciudadanos”. Sin embargo, preferimos otorgar el mismo tratamiento normativo tanto a la fianza como a la confianza, sabiendo que siguen dinámicas diferentes. Seguir metiendo los nuevos esquemas digitales de demanda en el mismo saco analógico de oferta de toda la vida ya no parece muy sensato.

¿Qué haremos ante los próximos retos normativos? ¿Dónde dejamos hueco para el nuevo ciudadano productor?

PD: La foto es de junio de 2017 en #SharingMadrid con Nuria Hernández, CEO  de YottaHost.

PPD: El texto de este artículo fue escrito en mayo de 2016 para un diario online que decidió no publicarlo porque resultaba “confuso para sus lectores”. Desde entonces en España no ha cambiado casi nada. Esa era la sorpresa.

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Estimado Santos de @EliteTaxiMadrid, te presento a Juanma de @mico_car

Estimado Santos:

El pasado 14 de marzo cerró sus puertas el evento #SharingMadrid y en la salida te conocí repartiendo el argumentario de Élite Taxi. El motivo por el que te escribo, Santos, es para corresponder tu atención y tu amabilidad al explicarme tu opinión. Percibí rápidamente que realmente deseabas que te escuchase y tú percibiste que yo realmente deseaba comprenderte. Tú me contaste tu verdad y yo te conté la mía. Posiblemente si mezclamos ambas verdades consigamos un retrato más fidedigno de lo que está pasando, comprendamos mejor las incógnitas que debemos resolver y diseñemos una mejor solución para una sociedad más generosa.

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Santos tuvo la deferencia de mostrarnos su herramienta de trabajo: su impoluto taxi. Nos mostró el interior y no podía estar más limpio. El coche parecía nuevo. Así da gusto. Ahora sólo falta conectar a todos los Santos bajo un mismo ecosistema P2P que mejore ostensiblemente la calidad de servicios de movilidad urbana sobre la base, no ya sólo de la eficiencia y la sostenibilidad medioambiental, sino también de la empatía. En una sociedad con Inteligencia Artificial buscaremos “el toque humano” en no muchos años (y pagaremos por ello).

Santos, yo creo que lo que se acerca es algo que nos va a superar tecnológica y culturalmente. Tú eres uno más de las decenas de miles de profesionales que ahora se ven abocados a reinventarse o morir bajo la nueva Sociedad Digital. Yo también. Todos vamos a tener que acostumbrarnos con relativa naturalidad a re-re-re-inventarnos en una sociedad con mayor longevidad ultramejorada por la Inteligencia Artificial.

Me gustaría contarte mi opinión tras conversar contigo y estar reflexionando desde entonces. Permíteme que vuelva a insistir en la solución Micocar porque sigo pensando en que es una muy buena solución.

Para empezar, Micocar es una empresa española que paga sus impuestos en España. Su fundador es Juanma Nieto, Ingeniero de Telecomunicaciones, uno de los 15 primeros pioneros de la economía colaborativa en Madrid a través de su participación activa en peers.org en 2013. Juanma comprendió las nuevas incógnitas de la sociedad digital, pero consideró que el foco de atención debía estar en las personas como vehículo de transformación digital, no tanto en la tecnología. Juanma ha sido quien más ha apostado por una estrategia desde dentro del sector del taxi.

Otras apps del taxi no las comprendo como vuestra solución. Las veo más bien como soluciones estándar para todos los países donde operan y en el futuro probablemente querrán tus datos y, probablemente sin darte nada a cambio, esos datos alimenten el Internet de las Cosas a través de una de sus patas, que está a punto de explosionar: el Internet del Transporte. Estas apps necesitan al taxi, pero la necesidad no es mutua. El objetivo de estas apps es ampliar su mercado a nivel global, mientras que el de Micocar es incorporar las circunstancias locales, como las vuestras.

Sois pares, así que agrupaos y empoderaos como ciudadanos productores 3.0 en un ecosistema conectado

Santos, vosotros sois conectores naturales y vuestra comunidad ya existe. Si las circunstancias antes os permitían ser analógicos y reactivos, ahora la tecnología nos exigirá a todos ser proactivos y digitales. Nos guste o no. La bala digital va a disparar contra todo lo que se menea. Le llegó el momento a las aerolíneas, a la prensa, a los hoteles, a los bancos… y ahora toca transformar digitalmente el sector del taxi. Nos guste o no. Es cuestión de supervivencia. Los supergigantes Nokia y Kodak no quisieron verlo…

Generad un ecosistema conectado con todos los taxistas de España. Cread los mecanismos que os empoderen frente a seguros, bancos, centrales de compras, gestorías, formación… y hasta administraciones locales a través de redes Peer-to-Peer. Concebid un algoritmo predictivo basado en vuestros datos que os permita ser un elemento fundamental para el funcionamiento de las ciudades (por ejemplo, en prevención de conflictos y actuación frente a catástrofes podéis convertiros en un elemento principal para la solución que se tome). Pensad en un esquema que funcione como un gigantesco cerebro interconectado que opera 24/7 y que vaya generando soluciones proactivas sobre la base de un Big Data que vosotros mismos vais generando con vuestros clientes, quienes también lo generan. El Big Data es el petróleo del siglo XXI y queda por ver si el sector del taxi se convierte en una refinería del siglo XXI, como Google o Facebook. Quien mejor puede explicar los detalles de Micocar es Juanma. Hablad con él. Micocar os lo resolvería…

De conductor de un taxi a conector de emociones

A estas alturas ya todos hemos oído hablar de coches sin conductor y coches voladores. Nos imaginamos un mundo con máquinas súper eficientes dotadas de inteligencia artificial que aprende y mejora exponencialmente. Todo eso nos maravilla, pero nos hace fruncir el ceño: “¿y las personas?” En el mundo de la singularidad tecnológica que se acerca, serán precisamente las emociones lo que mayor valor tendrán en una sociedad transhumanista. En una sociedad donde la soledad será la mayor enfermedad todos buscaremos “el toque humano”. Creo que Juanma nunca visualizó para su negocio supervehículos llenos de tecnología porque su modelo de negocio está basado más bien en superconectores llenos de confianza y empatía, el oro y el platino del siglo XXI.

Tenéis mucho futuro si comprendéis que hemos entrado en una sociedad basada en la demanda… y en las emociones

No es muy difícil adivinar que seréis una profesión muy valorada si sois capaces de generar internamente esa transformación digital, antes de que os devore el tsunami que viene. De hecho, si ya sabemos que viene y que se ha llevado a todas las industrias que se ha encontrado por delante, deberíamos (1) utilizar la información y aprovechar la energía del tsunami a nuestro favor o (2) salir corriendo (y poner la licencia en venta ya mismo). Micocar usa los datos para lo primero: aprovecha la disrupción digital a tu favor. Además, a tu favor está que tienes la capacidad de hacer sentir bien a tus clientes y que eso se apreciará cada día más. Entramos en un mundo de inteligencia artificial donde lo que más se valorará será la empatía. La gente elegirá entre una solución basada en la inteligencia artificial o el placer de comentar la última victoria del Atlético de Madrid con un taxista que sabe que le va a caer simpático, porque ambos operan bajo un ecosistema de confianza. Eso es importante. Es importante que la sociedad perciba a los profesionales del taxi como elementos empáticos de emociones y de absoluta confianza, porque si no la gente elegirá la inteligencia artificial, que ya es empática y ya te ofrece las emociones que tú mismo deseas tener.

Deseo despedirme, de nuevo, agradeciéndote tu atención, tu tiempo y la energía positiva con que te dirigiste a mí. Espero que esta carta te sea de utilidad y te animo a que sigáis pensando en una solución tecnológica que una a los profesionales del taxi bajo un único ecosistema conectado.

Espero que tengas un buen día. Cuenta conmigo para lo que necesites.

Atentamente,

Rafa

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5 motivos por los que recomiendo ir a Sharing Madrid (y comprender el momento disruptivo en que vivimos) #EconomíaColaborativa

Sharing Madrid será un evento cuyo objetivo es buscar un desarrollo económico con impacto positivo a través del uso inteligente de los recursos en las ciudades. Este evento pone a Madrid en el mapa de ciudades con citas tecnológicas de primer nivel a nivel mundial.

Los días 13 y 14 de mayo de 2017 nos reuniremos un grupo de personas que vivimos la economía colaborativa en primera persona desde el tiempo suficiente como para tener ya bastante experiencia, conocimiento y criterio. Dicho grupo de expertos en economía colaborativa concentrará en un mismo espacio el conocimiento colectivo resultado de haber vivido y reflexionado sobre nuevos modelos disruptivos 24 horas al día 7 días a la semana desde hace años.

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Más de 60 ponentes nacionales e internacionales intercambiaremos ideas sobre tendencias globales y locales en innovación, tecnología y economía colaborativa. Nos centraremos en identificar el impacto real de lo que está pasando. Enfocaremos nuestras reflexiones hacia las oportunidades que aparecen en el contexto de aquellas ciudades colaborativas que ya operan bajo una sociedad no sólo más inteligente, sino mucho más sostenible.

1. Hablaremos sobre disrupción bajo una sociedad digital

Expertos, políticos, reguladores, CEOs, periodistas, abogados y profesores con mentalidad disruptiva ofreceremos información e inspiración. Explicaremos que si antes pensábamos en términos de crecimiento lineal, ahora ya lo hacemos en términos exponenciales.  Nuestro objetivo es generar un mayor conocimiento que permita resolver las incógnitas de la nueva formulación socioeconómica que ya opera en la sociedad digital.

2. Hacia una sociedad de inteligencia colectiva (no necesariamente humana)

La conversación girará sobre los nuevos elementos que ahora demanda la sociedad en su día a día, y aquellos que en breve nos dirigirán al Internet de las Cosas (IoT). Si los esquemas de confianza han sustituido a los esquemas de garantía, una sociedad de inteligencia colectiva ya está generando esquemas on demand que van sustituyendo a las tradicionales organizaciones empresariales industriales. El impacto positivo del uso de la tecnología blockchain y el uso inteligente de datos permitirán la explosión de modelos colaborativos a nivel global. Estos nuevos esquemas estarán muy apoyados en la inteligencia artificial y en la confianza, el nuevo oro del siglo XXI.

3. Seremos pares que colaboraremos más (y competiremos menos)

El toque humano se configura como el elemento que será más valorado en una experiencia vital que será cada vez más longeva. En un mundo gestionado por la inteligencia artificial, las estrategias de negocio de las nuevas empresas se dirigirán a las emociones de personas conectadas bajo comunidades Peer to Peer cuya moneda de cambio es la confianza. Dichas personas no se conocen personalmente, pero tienen suficiente información como para saber si pueden confiar en otros miembros de ecosistemas de empatía que conectan a pares mientras reduplican sus cifras de negocio.

4. Hablaremos del futuro del trabajo en una sociedad transparente como el agua

La figura del #CiudadanoProductor será un elemento importante en Sharing Madrid. Dadas las circunstancias socioeconómicas de Madrid, el evento internacional ofrecerá claves para los legisladores que deseen comprender el futuro que ya estamos viviendo en clave de presente continuo. La inteligencia artificial no podrá sustituir al toque humano, por lo que los denominados ciudadanos productores serán los menos afectados por la sociedad disruptiva que se está generando sin que nos demos mucha cuenta. Mientras los ciudadanos 3.0 cada vez tienen mayor acceso a una mejor tecnología, estos optan por esquemas de empatía globales que ofrecen información totalmente transparente y responden a sus necesidades más específicas a nivel local. Estos nodos interconectados que funcionan como un gigantesco cerebro global que opera y crece 24/7 ahora ofrecen datos, el petróleo del siglo XXI.

5. Asumiremos la importancia de llamarnos Economía Colaborativa

Sharing Madrid concentrará a mentalidades pioneras que bajo distintos frentes hemos ido construyendo pequeños cambios que ya han ido teniendo un impacto positivo sobre nuestras ciudades y nuestros conciudadanos. Esta concentración de cabezas disruptivas ofrecerá una magnífica oportunidad de networking, ya que Sharing Madrid se aleja del formato tradicional de contenidos frontales. El evento será una experiencia colaborativa 360º basada en la interconexión del conocimiento existente entre todas las personas que asistan al evento.

En definitiva, aprenderemos. Bajo las circunstancias actuales de mucha ignorancia sobre los nuevos modelos de negocio, resultado de un grotesco lobby de los gremios industriales y el apoyo de numerosos medios de comunicación a nivel nacional, es el momento ideal para comprender qué es la economía colaborativa y cuál es su impacto positivo en las ciudades y en los ciudadanos.

Sharing Madrid será una conversación ordenada en el momento oportuno con las personas adecuadas. Para mí es un placer participar y te recomiendo que asistas.

Si deseas saber más: http://www.sharingmadrid.org/

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La fábula de Añapse, el país donde los gatos ladraban por decreto ley

Añapse es un maravilloso país imaginario donde la sociedad solo conocía a los perros. Todo el esquema social giraba en torno al mundo canino, centro absoluto de la atención nacional. La paz social se rompió el día que alguien se trajo un gato desde San Francisco y todo casi desemboca en guerra civil.

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Un gato en un país de perros

En Añapse, ese maravilloso país de perros, muchos ciudadanos optaron por conocer la realidad de los gatos y se enamoraron de ellos. Sin ningún tipo de plan de comunicación, los mismos propietarios de gatos iban explicando a otros ciudadanos cómo era su vida con un gato, y estos se lo contaban a otros. Se viralizó que los propietarios de gatos eran ciudadanos que habían descubierto una nueva fuente de amor y que ya no deseaban más perros.

Bajo un esquema de confianza, la sociedad aloñapse se empezó a ver inundada de ciudadanos con gatos en situación alegal. Los propietarios de perros, defensores de la tradición, pusieron el grito en el cielo desde el principio y anunciaron que la introducción del gato suponía la muerte del perro y la crisis total del país. Se comunicó que el gato era una gran amenaza para un país de perros y que su impacto en destrucción de empleos iba a ser terrorífico. Si venían más gatos, las perreras tradicionales, dueñas del oligopolio perruno, se verían forzadas a cerrar por competencia desleal. Los dueños de los gatos se miraban sorprendidos porque no comprendían en qué afectaba su gato a la industria tradicional de los perros, con miles de millones de euros en activos financieros y un gigantesco impacto en el PIB del país. Los gremios de los perros no paraban de ladrar: “Exigimos las mismas normas”.

Los gatos deberán acoplarse a la naturaleza de los perros

En Añapse los gobernantes legislaban como se había hecho toda la vida, a favor de los perros, que ya sufrían de artrosis hiperregulatoria. Los dueños de gatos no tuvieron otro remedio que seguir obedientemente las nuevas normas, porque el ciudadano propietario de gatos no deseaba ser fuente de conflicto.

La nueva legislación de gatos fue un gran éxito político del gobierno, aunque su aplicación práctica fue un poco follón, la verdad. Lo malo de la nueva ley no era que los ciudadanos se vieran obligados a sacar a su gato de paseo tres veces al día, sino que además debían llevárselo a correr, con correa y con bozal, como los perros. No había manera que los gatos comprendiesen que, por decreto ley, les correspondía comida para perros de la mejor calidad, avalada además por el gremio perruno de turno. La obtusa personalidad de los gatos les impedía aprender a dar la pata o a hacerse los muertos con un gesto, tal como exigía el nuevo decreto como parte fundamental para tener un gato. Tampoco resultaba fácil a los dueños de gatos que estos les trajesen de vuelta el hueso que le habían lanzado lejos. “Bali, si no me traes el hueso, el ayuntamiento me amenaza con una multa. ¿Bali? ¿Hola? Deja de maullar y ponte a ladrar. ¿No ves que hay informadores secretos? No insistas en que eres un gato y que no comprendes. ¡Tráeme el hueso de una vez!

“¡Qué difícil es la legislación para los gatos!”

Los propietarios de gatos querían cumplir la ley, pero sus gatos no parecían encajar tan bien en las perreras municipales. Las asociaciones de perros parecían desconocer lo que era un gato y les denominaban de otras maneras, como “perro ilegal” o “cucaracha”. Parecían no enterarse de que el gato era un animal diferente, pero como tiene pelo y te hace compañía, pues “le consideramos un perro y sacabó”. Como se obligó a los gatos a llevar bozal se generó la entrada masiva de ratas en el mercado, que los gobernantes daban como actores válidos, porque como también tenían pelo y también podían hacerte compañía, pues también valían para operar como perros. Eso los funcionarios ni lo miraban. Si tenías algún pelo y podías hacer algo de compañía, ya cualificabas operativamente como un perro, fueses un camello, un hámster, un insecto peludo o un oso perezoso.

Con tanto caos regulatorio, se generó una plaga de ratas que inundó el mercado, en connivencia con los perros. Lo curioso es que los gobernantes no pedían tantos requisitos a las ratas, y nadie decía nada si iban sin bozal ni correa. Lo único importante es que las ratas tuviesen pelo y estuvieran registrados oficialmente como perros. Ese fue el germen de la plaga de ratas, pero los gobernantes echaron la culpa a los propietarios de los gatos.

El mercado se llena de ratas y aquí nadie sabía nada

En los ayuntamientos nadie parecía enterarse de nada. Los constantes ladridos de los perros en el seno de las instituciones públicas impedían a los políticos observar una realidad que iba creciendo silenciosa y sigilosamente delante de sus ojos y bajo su incomprensión total. En Añapse aparecieron cientos de miles de gatos…..y millones de ratas.

Añapse es un país imaginario que, si existiera, sería el campeón mundial de la creatividad. En otros países un simple maratón creativo sería suficiente para desencadenar un modelo disruptivo de negocio. En Añapse, además, obligaban a sus emprendedores a sortear las ocurrencias de los legisladores, ignorantes que travestían las ideas del siglo XXI y pervertían mercados digitales para adaptarlos a “la legislación vigente (del siglo XX)”. Por decreto ley.

Era cuestión de comprender que son cosas diferentes

En Añapse comprendieron que intentar negar la naturaleza de las cosas era sólo resultado de una gran ignorancia o de un gran interés. Intentar adaptar la realidad a “mi realidad” les generaba una gran rabia perruna y por mucho que se empeñasen, la esencia natural de los gatos sobrevivía limitaciones legislativas, muchas veces solamente del interés de los gremios perrunos.

Y así fue como en Añapse por fin comprendieron que modelos digitales que tendrían que crecer exponencialmente se veían forzados a crecer de manera analógica y lineal, lo que generaba enanismo empresarial. Cuando comprendieron que perros y gatos eran dos animales diferentes, el ecosistema social por fin creció en paz.

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